BUENOS DÍAS · Secundaria

II SEMANA DE ADVIENTO
SEMANA DE "CELEBRAR"
DEL 5 AL 7 DE DICIEMBRE

LUNES 5 DE DICIEMBRE
“Deseo celebrar…”

Para Francisco de Asís, la Navidad no era sólo la ocasión para llorar la pobreza de Cristo; era también la fiesta que tenía el poder de hacer estallar toda la capacidad de alegría que había en su corazón, y era inmensa. En Navidad quería hacer verdaderas locuras, como nos cuenta Tomás de Celano: «Quería que en ese día los ricos den de comer en abundancia a los pobres y hambrientos y que los bueyes y los asnos tengan más pienso y hierba de lo acostumbrado. "Si llegare a hablar con el emperador -dijo-, le rogaré que dicte una disposición general por la que todos los pudientes estén obligados a arrojar trigo y grano por los caminos, para que en tan gran solemnidad las avecillas, sobre todo las hermanas alondras, tengan en abundancia"» (2 Cel 200).

Que tu alegría no nazca del hecho de tener muchas cosas, sino de haber encontrado a una persona, a Jesús; con Él nunca estarás solo, incluso en los momentos difíciles, cuando en el camino de la vida tropieces con problemas y obstáculos que parecen insuperables, ten ánimo, porque el Señor está contigo. Que su venida te llene de valentía y esperanza.

ORACIÓN

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestro corazón… Enséñale a crecer en amor y amistad.
María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestras manos… Enséñales a construir una nueva Navidad.
María de Belén, Madre de Jesús, ante ti nuestra fe… Enséñale a ser sincera y comprometida.
María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestros miedos y temores… Enséñanos a ser valientes en la vida.
María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestros caprichos y egoísmos... Enséñanos a ser generosos y solidarios.
María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestra navidad llena de regalos… Enséñanos a compartir con generosidad.

GLORIA AL PADRE, Y AL HIJO, Y AL ESPÍRITU SANTO…


MIÉRCOLES 7 DE DICIEMBRE
“FIESTA DE LA INMAULADA CONCEPCIÓN”

La fiesta de que se celebra mañana pero hoy queremos recordar, desde antiguo forma parte del misterio de Navidad. Es una faceta de este misterio la idea de que nuestra redención y la humanización de Cristo llevan implícitos el misterio de la maternidad divina y la singular mediación de la Madre de Dios en nuestra salvación. Nuestra salvación es un misterio de la gratuidad concedida a los hombres y precisamente a través de una encarnación del Hijo de Dios como hombre en dependencia de la maternidad de María. María es la “llena de gracia” precisamente en su función de ser Madre de Dios. Por el cometido ejercido en la encarnación es por lo que María es “llena de gracia” como ninguna otra criatura lo ha sido y lo será. Nuestra fiesta es, pues, admirar cómo una criatura ha sido desbordada por el don de la gracia como nunca una persona la había sido ni lo será.

Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.


GLORIA AL PADRE, Y AL HIJO, Y AL ESPÍRITU SANTO…

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