RECHAZAR: los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables, deben quedarse fuera de la lista de la compra. Incluso la limpieza del hogar se puede hacer de manera ecológica, sin recurrir a productos industriales. Por ejemplo, podemos rechazar las bolsas de plástico que nos quieren dar cada rato: “Sin bolsa, por favor.”
Rechazar productos que sean malos para el medio ambiente, como el poliespán y el plástico, productos que no son biodegradables o que tardan demasiado tiempo en deshacerse. Rechazar es ayudar al planeta, es ser considerado con la Tierra. Rechazar consiste en tener prioridades, consiste en decir NO cuando el producto o las sustancias que contiene tienen consecuencias negativas para el medio ambiente y el planeta.
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