Páginas

jueves, 19 de mayo de 2022

NUESTRO EJEMPLO DE ESPERANZA

La esperanza es esa disposición para seguir luchando cuando todo parece cuesta abajo. Cuando nubarrones amenazan tormenta. Cuando uno no entiende, o no cree, o no sabe por dónde seguir. 

En estos tiempos que para muchos son difíciles, se hace más necesario que nunca volver los ojos a quien puede ser para nosotros referencia, ejemplo y estímulo. Hay muchos hombres y mujeres que, con sus vidas, demuestran que es posible plantar cara a la tormenta y luchar por lo que creen justo. Pero quizás, entre todos, una mujer, María, es para cada uno de nosotros refugio, maestra y guía en el camino.

María, mujer de esperanza, te fiaste de Dios sin sucumbir al temor, a los prejuicios, a lo sorprendente. Te fiaste de Dios, aunque hacerlo te pusiera en situaciones complicadas. Dijiste «sí», poniendo tu vida en sus manos, sin hacer caso a las habladurías, a las posibles incomprensiones. Y esa palabra valiente se convierte, también hoy, para mí, en llamada...

A tener valentía a la hora de vivir la fe.
A tener coraje para tomar en serio el evangelio.
A tener audacia para buscar formas de hacerlo real en este mundo, hoy, aquí y ahora.

Tú esperaste, en ese adviento primero inesperado, al niño cargado de promesas. Y esperaste, viéndole crecer, a ver qué sería de su vida. Le esperaste cuando se echó a los caminos. A veces ibas detrás, y te fuiste haciendo discípula, también tú. Esperaste, atravesada por el dolor, al pie de la cruz. Y luego, con los que se encerraban, temerosos, también allí estuviste, siendo para ellos madre y amiga. Y con ellos confiaste, hasta que se hizo la luz el día de la resurrección.

Por eso nos invitas, también a nosotros, a fiarnos y a esperar activamente el Reino de Dios en este mundo, que juntos habremos de ir construyendo, entre todos, viviendo hermanados y anunciando la paz y el bien adonde quiera que vayamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario