En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores de la Creación. AMÉN
Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores de la Creación. AMÉN
Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores de la Creación. AMÉN
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Por nuestra clase, por nuestros compañeros y por todas las personas que van a caminar con nosotros durante este año.
Gracias por nuestras familias, que nos acompañan y confían en nosotros.
Gracias por nuestros profesores y por todas las personas que trabajan cada día para que nuestro colegio sea un lugar donde podamos aprender, crecer y ser felices.
Gracias por las oportunidades que nos das para empezar de nuevo, para aprender de nuestros errores, para ayudar a los demás y para descubrir todo lo bueno que llevamos dentro.
Encontrarnos con nuestros compañeros, especialmente con quien está solo. Encontrarnos con quien piensa diferente.
Encontrarnos con quien necesita nuestra ayuda. Encontrarnos con nuestros profesores y aprender a escuchar.
Encontrarnos con nuestras familias y valorar todo lo que hacen por nosotros.
Y, sobre todo…
queremos encontrarnos contigo. Porque sabemos que Tú también estás aquí. En nuestra clase. En nuestro colegio. En cada persona que encontramos. AMÉN
por 75 años enseñando en ciencia y virtud.
Bendícenos junto a San Francisco de Asís
y a Nuestra Señora de los Buenos Libros. Amén.
San Francisco y san Buenaventura tenían mucho en común. San Francisco vivió tan unido a Jesús que aprendió a descubrir a Dios en todo lo que le rodeaba: en la naturaleza, en las personas y en la vida cotidiana. San Buenaventura recogió esa misma idea y la convirtió en una enseñanza: decía que quien quiere comprender de verdad el mundo debe mirarlo con los ojos de la fe, sabiendo que todo ha sido creado por Dios y que todo puede acercarnos a Él. Para los dos, conocer a Cristo era la clave para entender la vida y encontrar la verdadera felicidad.
¿Quién fundó el Colegio San buenaventura de Capuchinos en Murcia?
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
El Papa viene a España para animarnos a alzar de nuevo la mirada hacia Cristo, es su misión como sucesor de Pedro. Cada lugar que visita tiene un profundo significado; en su visita a Madrid celebrará una de las fiestas más importantes de la fe cristiana, la celebración de la Eucaristía, el Corpus Christi; en Barcelona nos invita a alzar la mirada hacia la cruz de cristo, como hizo Gaudí cuando pensó en la construcción de la Basílica de la Sagrada familia, y, por último, en las Islas Canarias nos invita a poner la mirada en la cruz que viven los migrantes. El Papa, como cabeza de la Iglesia Católica y sucesor de Pedro, nos hace el regalo de su presencia en nuestro país para reavivar nuestra fe y que pongamos nuestra mirada en la Cruz de Cristo.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos como Cristo se entregó por nosotros.
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros buscando esperanza,
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Dios, Padre bueno,
que en tu Hijo Jesucristo nos llamas a alzar la mirada
y a descubrir en la cruz la esperanza que no defrauda,
te pedimos por tu siervo, el Papa León,
a quien has puesto como pastor de tu Iglesia:
acompáñalo con la fuerza del Espíritu Santo
en su visita a nuestra tierra,
para que confirme a tus hijos en la fe,
fortalezca la comunión de tu Iglesia
y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio.
Haz que, al celebrar la Eucaristía,
fuente y culmen de la vida cristiana,
seamos reunidos en la unidad
y aprendamos a entregarnos como Cristo se entregó por nosotros.
Mueve nuestros corazones para que,
atentos a la voz de tu Hijo,
sepamos reconocerlo en los pobres y en los que sufren,
especialmente en quienes llegan a nosotros buscando esperanza,
y así seamos en medio del mundo artesanos de acogida,
de paz y de fraternidad.
Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN A MARÍA EN MAYO
María, lámpara encendida,
en ti se realizan las promesas de nuestra salvación.
En ti se refleja la belleza primera con la que Dios concibió a la humanidad.
En ti se cumple el misterio de la Encarnación,
que glorifica a Dios y trae la paz a la tierra.
En ti el silencio profundo del alma perfecta y abierta hacia el infinito se transforma en amor, en palabra, en vida… se hace Cristo.
En ti toda piedad y poesía es viva.
En ti el dolor se hace tan fuerte que ningún otro corazón de madre puede igualarlo.
En ti, tanto la fe como la esperanza,
la fortaleza y la bondad,
la humildad y la gracia tienen expresiones sobrehumanas.
En ti, cual cirio encendido,
se irradia a Cristo y su Espíritu. AMÉN
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
María, ayúdanos a darnos cuenta de las maravillas que
Dios va haciendo en nosotros:
la vida, la familia, la educación, los amigos...
Ayúdanos a admirarnos con sencillez de lo bueno de cada día
y a ser sencillamente agradecidos.
Que no nos pueda el orgullo de ser más que los demás,
sino que sintamos el deber de poner lo que tenemos
al servicio de los demás.
Ojalá aprendamos que ‘amor con amor se paga’,
y hagamos de nuestra vida un acto de servicio a Dios y al prójimo.
¡Santa María, mujer agradecida, ruega por nosotros! AMÉN
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Que no dude de Dios,
aunque me parezca imposible.
Que, siendo libre, no me olvide de Dios.
Que, siendo esclavo, me sienta libre en Dios.
Que me alegre por el hecho de haber sido tocado por Dios.
Que nunca deje de llamarte:” Bienaventurada”.
Que disfrute con todas las cosas que Dios ha hecho para mí y en mí.
Que haga desaparecer de mí la soberbia y el orgullo.
Que me haga gustar la grandeza de la pobreza y la miseria de la riqueza.
Que me colme de lo bueno para vivir y me aparte del maligno,
que me hace morir.
Y si en algún instante, María,
rompo con la palabra que di a Dios,
te pido me recuerdes que la proeza no está en la cantidad,
sino en la calidad de lo que se da.
Que, al igual que tú, María,
sepa darme y no contentarme con dar. AMÉN
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Que no dude de Dios,
aunque me parezca imposible.
Que, siendo libre, no me olvide de Dios.
Que, siendo esclavo, me sienta libre en Dios.
Que me alegre por el hecho de haber sido tocado por Dios.
Que nunca deje de llamarte:” Bienaventurada”.
Que disfrute con todas las cosas que Dios ha hecho para mí y en mí.
Que haga desaparecer de mí la soberbia y el orgullo.
Que me haga gustar la grandeza de la pobreza y la miseria de la riqueza.
Que me colme de lo bueno para vivir y me aparte del maligno,
que me hace morir.
Y si en algún instante, María,
rompo con la palabra que di a Dios,
te pido me recuerdes que la proeza no está en la cantidad,
sino en la calidad de lo que se da.
Que, al igual que tú, María,
sepa darme y no contentarme con dar. AMÉN
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ven, Espíritu Creador
Ven, Espíritu Creador,
visita nuestros corazones
y llénalos de tu amor,
porque tú nos has creado.
Tú eres quien nos consuela,
regalo de Dios Padre,
eres como una luz, un fuego que da vida,
amor que nos acompaña siempre.
Tú nos das tus dones,
nos ayudas a hacer el bien,
nos enseñaste a hablar con Dios
y a decir palabras verdaderas.
Ilumina nuestra mente
para entender mejor,
llena nuestro corazón de tu amor
y danos fuerza cuando estemos débiles.
Aléjanos de lo que está mal,
danos paz y alegría,
guíanos por el buen camino
para elegir siempre lo bueno.
Ayúdanos a conocer a Dios Padre
y también a Jesús, su Hijo,
y a creer siempre en Ti,
Espíritu Santo, que estás con ellos.
Gloria a Dios Padre,
Gloria a Jesús que vive para siempre,
y Gloria al Espíritu Santo que nos acompaña,
por siempre. Amén.
Virgen María, Madre de Los Buenos libros, del Buen Pastor y de los Ángeles, bendícenos y bendice nuestro Colegio, para que siempre alabemos el nombre de Dios Padre y Hermano nuestro. Ilumínanos María, para que nunca nos falte la alegría de la juventud y el esfuerzo por el estudio para conseguir nuestros objetivos. Concédenos María, en cada día de nuestras vidas, Tú paz, Tú alegría, Tú serenidad y Tú plenitud, para que todos podamos caminar contigo con fuerza y entusiasmo por todos los caminos de la vida.
Ayúdanos María, a sobrellevar las tareas diarias. Haz que sepamos tomar las mejores decisiones. Llénanos María, de fe, esperanza y caridad, para sentirnos hermanos y hermanas con todas las personas que nos rodean, para ayudar a los débiles, consolar a los cansados, y para compartir nuestros triunfos y acompañar a todos los que se sientan solos. AMÉN
Dios te salve María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Entre los muchos títulos con los que nos referimos a María está el de Madre del Amor. Es la Madre de Cristo, la Madre de Dios. Y Dios es amor.
Fue ese amor suyo un amor concreto y real. El amor no son solo palabras bonitas. Son obras. “El amor es el hecho mismo de amar”, dirá San Agustín. La caridad no son buenos deseos. Es entrega desinteresada a los demás. Y eso es precisamente lo que encontramos en la vida de la Virgen: un amor auténtico, traducido en donación de sí a Dios y a los demás. El amor de la Virgen en la casa de Nazaret, ese gran amor que se respiraba en torno suyo, estaba entretejido con mil y un detalles.
“En Ella -afirma San Bernardo- no hay nada de severo, nada de terrible; todo es dulzura”. Todo lo que hacía estaba impregnado de aquella viveza del amor que nunca se marchita. María, la Virgen del amor, puede llenar de ese amor verdadero nuestro corazón para que sea más semejante al suyo y al de su Hijo Jesús.
Virgen María, Madre de Los Buenos libros, del Buen Pastor y de los Ángeles, bendícenos y bendice nuestro Colegio, para que siempre alabemos el nombre de Dios Padre y Hermano nuestro. Ilumínanos María, para que nunca nos falte la alegría de la juventud y el esfuerzo por el estudio para conseguir nuestros objetivos. Concédenos María, en cada día de nuestras vidas, Tú paz, Tú alegría, Tú serenidad y Tú plenitud, para que todos podamos caminar contigo con fuerza y entusiasmo por todos los caminos de la vida.
Ayúdanos María, a sobrellevar las tareas diarias. Haz que sepamos tomar las mejores decisiones. Llénanos María, de fe, esperanza y caridad, para sentirnos hermanos y hermanas con todas las personas que nos rodean, para ayudar a los débiles, consolar a los cansados, y para compartir nuestros triunfos y acompañar a todos los que se sientan solos. AMÉN
Dios te salve María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
sea un símbolo de unidad, alegría y compromiso. San Buenaventura se suma en este día a esta gran celebración y hagamos de nuestro Colegio un lugar de luz y esperanza.
Hoy es día de ofrenda en el Colegio, en breve bajaremos al patio para compartir este día especial con todo el Colegio como es tradición, es un día de petición y de abrir el corazón. Vamos hoy a presentarle a Dios a través de María nuestro agradecimiento por las cosas que hemos recibido gratuitamente: el don de la vida, un cuerpo lleno de posibilidades, una familia, nuestra libertad, nuestra inteligencia….
La vocación no es algo que se recibe de una vez para siempre, sino un proceso que va creciendo con el tiempo. Se va formando en la relación con Dios: en la oración, en la vida diaria y en todo lo que vivimos.¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
ORACIÓN EN TIEMPO DE PASCUA
San Juan 20,1-9. El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: -Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino doblado en un sitio aparte.
El lienzo doblado tiene que ver con una dinámica diaria entre el amo y el siervo – y todo niño judío conocía bien esa dinámica.El siervo, cuando preparaba la mesa de comer para el amo, procuraba tener la certeza de hacerlo exactamente de la manera deseada por su señor.Después de que la mesa era preparada, el siervo quedaba esperando fuera de la visión del amo hasta que él terminase de comer. El siervo no se atrevería nunca a tocar la mesa antes de que el amo hubiese acabado.Al terminar, el amo se levantaría, se limpiaría los dedos, la boca y la barba, haría una bola con el lienzo y lo dejaría en la mesa. El lienzo arrugado quería decir: «He terminado«.Ahora bien, si el amo se levantara y dejara el lienzo doblado al lado del plato,el siervo no osaría tocar aún la mesa, porque ese lienzo doblado quería decir:
«¡volveré!»
ORACIÓN EN TIEMPO DE PASCUA
ORACIÓN
vida por los demás. Damos nuestra vida a los demás cuando compartimos nuestro tiempo con los que nos rodean. Damos nuestra vida a los demás cuando damos lo mejor de cada uno. Damos nuestra vida a los demás cuando estamos con aquellos que lo necesitan en situaciones difíciles. Damos nuestra vida a los demás… A lo largo de la vida aparecerán situaciones que midan cuál es nuestro nivel de entrega. Dios nos pondrá a prueba.
ORACIÓN
ORACIÓN
30º - TIEMPO DE CUARESMA 🕀 SEMANA DE PASIÓN 🕀
ilusiones perdidas, ganas de vivir con sentido?
Jesús, gracias por las personas que has puesto en nuestro camino, esas que nos han ayudado cuando más lo necesitábamos, las que nos han escuchado, animado y apoyado sin esperar nada a cambio. Ayúdanos a ser también luz para los demás, a estar atentos a quien nos necesita, a regalar palabras que sanen y gestos que abracen el alma. Que nunca olvidemos que un pequeño acto de amor puede dejar una huella imborrable. Amén.
"De regreso en Asís, Clara sintió el deseo de consagrar su vida únicamente a Cristo. Impresionada por el ejemplo de San Francisco, en la noche del Domingo de Ramos del año 1212, tras participar en la Misa en la catedral y recibir la palma de manos del obispo, Clara huyó de su casa y se dirigió a la Porciúncula, donde Francisco y sus frailes la esperaban.
Allí, Clara se cortó el cabello y recibió de manos del propio Francisco un sencillo sayal, ofreciendo completamente su vida al Señor. Así comenzó su camino de seguimiento,
marcado por la pobreza y la humildad, para seguir fielmente las huellas de Cristo."
No fue solo un cambio de lugar, fue una decisión profunda: elegir vivir desde el corazón, con libertad, con sentido y con fe.
Estamos en la 4ª semana de Cuaresma, un tiempo para mirar hacia dentro y preguntarnos cómo estamos viviendo. El lema de esta semana nos invita a algo muy concreto: “Ver al otro como hermano, abrir los ojos de la fe”.
Francisco lo aprendió de una manera muy fuerte en su encuentro con el leproso. Aquello que le daba miedo, rechazo o incomodidad, se convirtió en un lugar de encuentro con Dios. Donde antes veía a alguien del que apartarse, empezó a ver a un hermano.

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