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martes, 25 de abril de 2023

CUENTO: EL BUEN PASTOR

Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare.

Luego se ofreció a recitar algún poema que le pidieran. Un sacerdote muy tímido preguntó al actor si conocía el salmo 22. El actor respondió:

- Sí, lo conozco y estoy dispuesto a recitarlo sólo con una condición: que después también lo recite usted.

El sacerdote se sintió un poco incómodo pero accedió a la propuesta. El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta, de “El Señor es mi pastor, nada me falta…" Los huéspedes aplaudieron vivamente.

Llegó el turno del sacerdote, que se levantó y recitó las mismas palabras del salmo 22. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, sólo un profundo silencio y lágrimas en algún rostro.

El actor se mantuvo en silencio unos instantes, luego se levantó y dijo:

- Señoras y Señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha ocurrido aquí esta noche. Yo conozco el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor.

SALMO 22

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

martes, 18 de abril de 2023

CUENTO: EL CORAZÓN TRISTE

Érase una persona que siempre tenía triste su corazón, era incapaz de creer en el amor de Dios.

Un día mientras iba por las montañas que rodeaban su pueblo se encontró con un pastor. El pastor era un buen hombre, y se dio cuenta que la persona estaba preocupada y le preguntó:

-¿Qué te pasa?

- Me siento solo, le contestó.

El pastor le dijo:

- Yo también estoy solo, pero no triste. Porque siento que Dios está conmigo y me ayuda.

La persona se puso a pensar y se preguntaba porque Dios no le ayudaba también. El pastor le dijo:

- ¿Ves el pueblo? ¿Ves sus casas? ¿Ves las ventanas de cada casa?

- Sí que las veo.

- Entonces no tienes que desanimarte… como ves, el sol entra en todas las ventanas del pueblo. Quizás tú te desanimas porque tienes la ventana de tu corazón cerrada.


Vamos a pensar qué ocurre cuando Jesús y nuestros amigos quieren entrar a nuestros corazones, ¿Qué ocurre si la puerta está cerrada? Nos llevamos las manos al corazón y con este gesto vamos a representar que queremos tener a Jesús en nuestro corazón. Escuchamos esta preciosa canción.

martes, 21 de marzo de 2023

CUENTO: UN PAÑUELO EN EL ARBOL

El día que decidió irse de casa, ni siquiera dijo adiós a los suyos. Dejó atrás a la familia y todos los recuerdos que formaban parte de su vida. Quería ser libre. Un año después vio que había perdido el tiempo, la salud y el dinero. Iba caminando perdido por las calles solitarias de una gran ciudad, y no dejaba de pensar en los suyos. A veces le venía la idea de volver a casa, pero la descartaba: no sabía si iba a ser bien recibido, después de tanto tiempo de haberse marchado. Pero un día se decidió a escribir una carta a los de su casa. En ella les pedía perdón y les decía que se moría de ganas por volver, pero que no se atrevía a pedirlo, porque no sabría cómo lo recibirían. Al final de la carta les decía que si ellos (sus padres y hermanos) estaban dispuestos a acogerle, que pusieran un pañuelo blanco colgado del árbol que había junto a la casa, junto a la vía del tren. Si él veía el pañuelo, bajaría a la estación y volvería a casa. Pero si el pañuelo no estaba, aceptaría la decisión de la familia y continuaría su camino.

Durante el viaje en tren a su ciudad, estuvo todo el rato pensando en el árbol. Unas veces se lo imaginaba con un pequeño pañuelo blanco colgado; y otras veces también lo imaginaba con las ramas vacías, sin señal alguna de su familia.

Cuando el tren pasó veloz junto a su casa, miró al viejo árbol... y no pudo reprimir un gesto de alegría: no había sólo un pañuelo blanco atado a una rama; todo el árbol estaba lleno de pañuelos, grandes, pequeños, blancos, de colores... Como si hubiera florecido el perdón, un perdón total, que olvida todo, y que ofrece la oportunidad de volver a empezar...


Enséñanos, Señor, a perdonar,
y a tratar a los demás con misericordia,
la misma que tienes con nosotros.
Ayúdanos a creer en tu perdón incondicional,
a disfrutar de tu abrazo acogedor,
a vivir con la alegría de ser personas perdonadas,
y a alegrarnos y hacer fiesta porque perdonas también
a quien nosotros nos costaría hacerlo.

martes, 14 de marzo de 2023

CUENTO: EL POZO DEL DESIERTO

En los confines de Tebaida, dice la leyenda, había un pozo que apagaba la sed de todos los peregrinos que pasaban por allí. Lo más curioso de ese pozo era que el que bebía de su agua no volvía a tener sed. El problema era que nadie sabía exactamente dónde estaba el pozo.

No obstante, un día, un investigador de los archivos monásticos encontró, entre muchas cosas, un mapa antiguo que hablaba de ese pozo y lo localizaba. Sin contárselo a nadie, el investigador escondió el mapa para que nadie más supiera de su existencia y se puso a caminar, desierto adentro, a la búsqueda del pozo. Pero pasaron los días… y el hombre nunca más volvió. ¿Qué habría acontecido?

Algunos años más tarde, otro sabio encontró por azar el mapa escondido, y también él lo escondió de nuevo, y se aventuró solo a la búsqueda del deseado pozo. Pero tampoco él volvió jamás. Y una vez más la historia del pozo que apagaba la sed de todo el mundo cayó en el olvido.

Dice la leyenda que la historia se repitió varias veces, hasta que el mapa fue a caer en las manos de un pobre trabajador. Sorprendido con la novedad, en vez de esconder el mapa, habló de él a toda la gente y del pozo escondido que apagaba la sed. La novedad era tan grande que las personas no se lo creían. ¿Un pozo que apaga la sed? ¿Quién se lo va a creer?

No obstante, un pequeño grupo estudió cuidadosamente el mapa y llegó a la conclusión de que el mapa parecía autentico. Y si el mapa era verdadero, ¿por qué no podía ser verdadero el pozo? Se juntaron en un grupo y decidieron ir a la búsqueda del pozo. Se prepararon para el viaje y, un buen día, se pusieron en camino desierto adentro. El viaje fue duro y difícil, pues el sol del desierto no perdonaba. Pero como iban en grupo, se ayudaban los unos a los otros compartiendo la poca agua que llevaban.

Después de largos días de viaje, cuando el desierto parecía no tener fin, avistaron el pozo. Era verdad: el pozo no era un espejismo. Pero, ante el asombro de todos, vieron junto al pozo centenares de esqueletos humanos. Se acercaron, miraron dentro del pozo y vieron que no se habían equivocado: abajo el agua brillaba.

El problema era que no tenían con que sacar el agua. Por eso, todos los que antes habían buscado el pozo solos habían muerto de sed. Entonces el grupo se sentó a reflexionar sobre cómo sacar el agua del pozo. No tenían ni cuerda ni cubo y el pozo era profundo. Entonces, con las ropas que tenían hicieron una cuerda larga, ataron en la punta un botijo y lo llevaron al fondo del pozo. Y todos pudieron beber del agua del pozo. La verdad era que, después de beber, nunca más tuvieron sed.


Cuando nosotros damos las manos, unimos las fuerzas y creamos comunidad, no hay fuente que no podamos alcanzar ni sed que no se pueda matar.

Dame de beber del Agua viva.
De esa que dice la gente que cuando la bebes no tienes más sed.
De esa que te abre la mente,
que te hace más fuerte y empuja tus pies.

Dame de beber del Agua viva.
Agua que nace en la fuente de vidas, de gentes, de almas y paz.
Agua que nace de risas,
de manos sencillas, de vino y de pan.

martes, 7 de marzo de 2023

CUENTO: EL ANCIANO Y LAS MANZANAS

Un hombre anciano estaba en su huerto, cerca de su casa, haciendo unos agujeros en la tierra. Trabajaba con entusiasmo y con ilusión.

Paso un vecino y le pregunto qué era lo que estaba haciendo. El viejo contesto: - Estoy plantando unos manzanos, a ver si crecen y dan unas buenas manzanas.

- ¿Esperas llegar a comer manzanas de estos árboles? –le pregunto el vecino.

- No, no –respondió el anciano-. No pienso vivir tanto. Pero otros lo harán. El otro día pensé que toda mi vida estuve comiendo frutos de los árboles que otras personas tenían plantados, y este es mi modo de demostrar mi agradecimiento. En mi larga vida he recibido muchas cosas de otros. Y es justo que yo colabore a que otros puedan beneficiarse de esfuerzo.

¿Pensamos de cuando en vez en las personas que hacen cosas por nosotros, que nos ofrecen algún tipo de servicio?. La lista sería bastante larga. No está de más que alguna vez les mostremos nuestro agradecimiento. Y no estaría mal que nosotros pensáramos en qué podemos contribuir para que los otros se sientan a gusto.

En este video podemos ver los frutos de vivir con generosidad y gratuidad.


Señor, todo lo hemos recibido de tu amor, regalo de tu bondad.
Gracias por habernos dado la vida, tu misma vida;
gracias por nuestra familia, tu misma familia;
gracias por los compañeros y amigos, tu misma amistad.
Regálanos también, Jesús, un corazón agradecido y generoso,
un corazón que piensa en ayudar a los demás.
Así seremos felices y ayudaremos a ser felices a los demás.

martes, 28 de febrero de 2023

CUENTO: LOS INGREDIENTES DEL PASTEL

Una hija le contaba a su madre que todo le sale mal: está suspendiendo, sus amigas no cuentan con ella y su mejor amiga se ha cambiando de colegio. Mientras, su madre estaba preparando un pastel.

Entonces la madre le pregunta a su hija que si quiere comer algo, y la hija dice: "Claro mamá, me encanta tu pastel." "Ten, tómate este aceite," le ofrece su madre. "¡Puaj!" dice la hija. "¿Qué tal un par de huevos crudos?" "¡Qué asco, Mamá!" "Entonces ¿quieres algo de harina? O ¿Qué tal bicarbonato?" "Mamá, todo eso es asqueroso!"

La madre con cariño le responde: "Sí, todas esas cosas parecen malas por sí solas. ¡Pero cuando las unes de la manera adecuada, hacen un pastel maravillosamente delicioso! Las cosas por separado pueden parecernos raras e incluso sabernos mal, pero si todo se une forman un gran pastel. Cuando miramos el lado negativo de las cosas todo parece estar mal, pero cuando Dios las ha puesto en tu camino por algo son para que aprendas de ellas y te demuestres a ti mismo de lo que eres capaz de hacer y superar.

«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."» No caigamos en la tentación de valorar poco los pequeños detalles de cada día pues todos ellos hacen que demuestres ser una persona capaz y fuerte como Jesús.

martes, 21 de febrero de 2023

CUENTO: QUE BRILLE TU LUZ

En un bosque de Tailandia vivía una numerosa comunidad de luciérnagas. Su casa era el tronco de un árbol lampati, el más viejo de todo el país. Por la noche, las luciérnagas salían del árbol para iluminar la noche con su tenue luz y parecían pequeñas estrellas danzantes.

Pero no todas las luciérnagas participaban: una de ellas, la más pequeña, se negaba a salir del lampati para volar. Toda su familia estaba preocupada, pero pasaron los días y la pequeña luciérnaga seguía sin querer salir del árbol lampati. Una noche, con todas las luciérnagas poblando el cielo nocturno del bosque, su abuela se quedó en el árbol para razonar con ella:

– ¿Qué te pasa, nieta? Nos tienes preocupados a todos, ¿Por qué no sales con nosotros por la noche a divertirte volando?

– No me gusta volar – respondió, tajante, la pequeña.

– Somos luciérnagas, es lo que hacemos mejor. ¿No quieres volar mostrando tu luz e iluminando la noche? – le insistió la abuela.

– La verdad es que… Lo que me pasa es que… – comenzó a explicar la pequeña – Tengo vergüenza. No tiene sentido que ilumine nada si la luna ya lo hace. No me podré comparar nunca ella, soy una chispa diminuta a su lado.

– Si salieras con nosotros verías algo que te sorprendería. Hay cosas de la luna que aún no sabes…

– ¿Qué es lo que no sé de la luna que todos sabéis? – preguntó la luciérnaga pequeña con curiosidad.

– Pues que la luna no siempre brilla de la misma forma. Depende de la noche, brilla entera, la mitad o solo un cachito. Incluso hay días que se esconde y nos deja todo el trabajo a nosotras, las luciérnagas. La luna cambia con frecuencia y no siempre brilla con la misma intensidad. En cambio tú, pequeña luciérnaga, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.

Esa noche, la pequeña luciérnaga salió del lampati para iluminar la noche, entendiendo que cada uno debe hacer brillar su propia luz, mostrando a los demás lo mejor de sí mismo.

miércoles, 15 de febrero de 2023

SEMANA DEL AMOR Y LA AMISTAD: VIDEO


Como dice la canción del video...
No te rindas, no te desmorones
deja que el calor entre dentro de tu corazón.
Haz que vuelvas a subir,
deja que el sol guíe tu camino.
Mientras el amor llene tu corazón
sabes que nunca te derrumbarás.

martes, 17 de enero de 2023

CUENTO: EL AGUJERO

Un hombre está paseando tranquilamente cuando, de repente, cae en un agujero. Es tan profundo y las paredes son tan inclinadas que no puede salir. Dolorido y agobiado, el hombre no sabe qué hacer.

Entonces, un médico pasa por allí y, al verle, el hombre grita desde el fondo del agujero «¡Doctor! ¡Ayúdeme!». El médico le dice “Claro”, rellena una receta, la arroja por el agujero y sigue adelante satisfecho por haber proporcionado su ayuda a aquel pobre hombre.

Poco después, un sacerdote pasa por el mismo lugar y el hombre grita esta vez «Padre, estoy aquí abajo, en el agujero. ¿Me puede ayudar?». El sacerdote le dice “Por supuesto”, escribe una oración, la tira por el agujero y sigue adelante despreocupado.

Casualmente, una amiga de aquel hombre también pasa cerca y este, desde lo más profundo del agujero, exclama “¡Eh! Soy yo ¿Me puedes ayudar?». Entonces, la amiga, sin decir nada, salta al agujero. Nuestro hombre exclama “¿Estás tonta? ¿Por qué lo has hecho? ¡Ahora los dos estamos aquí dentro!» y la amiga responde «Sí, pero yo ya he estado antes y sé la forma de salir"


Quizás si fuéramos capaces más a menudo de ponernos en el lugar de los otros. Si fuéramos honestos para reconocernos en la fragilidad tan compartida, y si fuéramos humanos para cuidarnos justo cuando nos vemos más vulnerables, nuestra sociedad podría ser algo distinta, y mejor.

jueves, 15 de diciembre de 2022

EL REGALO DE ÁNGELA

Había una vez una niña llamada Ángela que era muy traviesa y siempre estaba haciendo trastadas.

A su abuelo no le gustaba nada que se portara tan mal y siempre estaba ideando formas para intentar conseguir que se portara mejor.

Ángela intentaba portarse bien, pero le parecía muy divertido gastar bromas pesadas.

Un día, su abuelo le dijo que tenía que dejar de gastar tantas bromas porque la gente iba a dejar de confiar en ella. Ángela se puso muy triste y le dijo a su abuelo que quería que todos estuvieran orgullosos de ella.

Así que decidió que cada vez que se le ocurriera una maldad, pensaría en lo que le diría su abuelo y así, poco a poco, fue cambiando su comportamiento.

Cuando llegó su cumpleaños, su abuelo fue a visitarla y le trajo un paquete envuelto en un llamativo papel de colores.

“Ángela -le dijo su abuelo- he visto que durante estos meses te has esforzado mucho en portarte mejor, ¿por qué lo has hecho?”

“Lo hice porque quiero ser mejor persona y que nadie ponga mala cara cuando hago algo y, sobre todo, porque quiero que estés orgulloso de mí”.

“Justo de eso quería hablarte, Ángela. Todos los que estamos cerca de ti hemos visto cómo te has esforzado, pero te has olvidado de alguien”.

“¿De quién, abuelo?”

“Abre tu paquete y verás la persona que más orgullosa tiene que estar con este cambio de actitud”.

Ángela miró con mucha curiosidad el paquete. Dentro había una caja muy bonita y cuando la abrió se encontró con un precioso espejo con la palabra “Ángela” pintada debajo.

“Aquí tienes tu regalo, cada vez que te mires al espejo, no olvides que la persona que tiene que estar más feliz por tu comportamiento eres tú misma. Solo así podrás vivir feliz y los demás podremos verlo”.

ARREGLA, SEÑOR, MI CORAZÓN

Señor, quiero convertirme y dar frutos.
Tú sabes que a veces alimento mi corazón
y mi vida de sueños que no me hacen feliz.
Quita de mí las raíces del pecado.
Alimenta mi corazón con tu Pan.
Que tu Palabra me guíe por los caminos justos.
Quiero crecer y convertirme en un árbol
lleno de frutos de paz, amor y acogida.
Que mis hojas den sombra a los que tienen calor.
Que mis ramas secas sirvan para ser quemadas por los que pasan frío.
Así podré acogerte Jesús, con un corazón lleno de vida
donde la justicia y el amor sigan creciendo en frutos de salvación.

martes, 15 de noviembre de 2022

CUENTO: LOS GRANDES DONES

En cierta ocasión un grupo de niños de un colegio estaba de excursión. Prácticamente todos jugaban a la pelota, menos Moncho, al que veían como un chico tontorrón que no servía para otra cosa que para reírse de él. Y es que no le gustaban ni las peleas, ni los deportes, ni nada de nada, ¡ni siquiera se defendía cuando le pegaban!. Era tan raro, que ni siquiera aquel día jugaba al fútbol como los demás. Y la única vez que dio al balón, lo hizo tan mal que acabó en una pequeña cueva. Cuando entraron por la pelota, en su interior descubrieron un cofre con un enorme libro del que salía un brillo especial. Corrieron a llevárselo a la maestra, quien lo encontró fascinante, y acordaron leerlo en clase a lo largo de los días siguientes.

El libro se titulaba "Los grandes dones", y contaba maravillosas historias y cuentos acerca de grandes inventores, maravillosos artistas, sabios escritores y aventureros y buscadores de tesoros. Con cada historia, los niños abrían aún más los ojos, y quedaban encantados con aquellos personajes con dones tan especiales.

Hasta que llegaron a la última página del libro, la que contaba el origen de aquellos grandes personajes. La maestra leyó:

"Existe un lugar en el cielo llamado la fuente de los corazones, donde antes de nacer a cada corazón se le asignan sus muchos dones. Más o menos un poquito de cada cosa, para conseguir personas normales. Pero de vez en cuando, algo sale mal, y algunos corazones llegan al final mucho más vacíos. En esos casos, se rellenan con un último don que convierte esa persona en excepcional. Pueden faltarle muchas otras cualidades; en muchas cosas será distinto del resto y le verán como un niño raro, pero cuando llegue a descubrir su don especial, sus obras pasarán a formar parte de estos libros y cuentos."

Cuando cerró el libro se hizo un largo silencio en clase. Mientras todos pensaban en sus propios dones, Moncho salió con una de sus rarezas:

- ¿Y si te hacen un trasplante y te ponen el corazón de un cerdo, tendrás cualidades de cerdo?­ - preguntó todo serio.

Todos sintieron unas enormes ganas de reír, pero entonces, al mirar a Moncho, comprendieron que era él precisamente uno de aquellos casos tan especiales. Y sintieron pena por cada una de las veces que se habían reído de su torpeza y sus cosas raras. Desde aquel día, nunca más trataron de burlarse de Moncho, y entre todos trataban de ayudarle a descubrir su don especial, que resultó ser un talento artístico increíble que le convirtió en el pintor más famoso de su tiempo.

martes, 8 de noviembre de 2022

PUEDO SER SANTO: CUENTO "EL GRANO DE TRIGO"

Érase una vez un granito de trigo, pequeño y sencillo, que quería ser santo y llegar hasta el cielo. Y se ofreció a Dios… y se puso en sus manos de buen sembrador. Y el Señor, de inmediato, con mucho cariño, lo colocó en tierra buena y lo cuidó como a un niño. Pero el granito, gritaba…, pasaba las noches oscuras, a solas, con miedo y con frío, muriendo a sí mismo. Pero, sin saberlo, renacía a una vida más hermosa y bella.

Y empezó a crecer como espiga, débil y temerosa, azotada por las lluvias y mecida por los vientos. Y fue creciendo, creciendo y creciendo acariciada por el sol, y soñaba y soñaba… y pedía y oraba.

Cuando estuvo madura, un día de estío se presentó el segador. Y ella, alarmada, gritaba y decía: “A mí, no, porque yo estoy destinada a ser santa y elevarme hasta el cielo”. Pero el hombre, tal vez, distraído, metió la hoz, despiadado, y quebró sus ensueños de oro.

“Oh Señor”, clamó entonces la espiga, “ya no puedo llegar a tus brazos. Sálvame mi Señor, que me muero”. Pero el Señor, cual si nada escuchase, respondió con un largo silencio… Y aquel hombre, tomando la espiga, bajo el trillo la puso al momento… Y los granos crujieron… y cual sarta de perlas preciosas, por la era rodaron deshechos.
Y vinieron más hombres y metieron los granos de trigo en un saco viejo, llevándolos luego al molino, donde finísimo polvo se hicieron. Y la harina seguía llorando. Mientras, arriba en el cielo, seguían callando… y, aquí abajo, seguían moliendo.

Y, ¿por qué callaría Jesús? Y, ¿por qué, si era pura e inocente, le negaba el consuelo? Pero ella obediente, seguía sufriendo… Y Jesús preparaba la harina. Y una forma para consagrar en la misa bellísima hicieron… por fin el grano, espiga, harina, en Jesús se fundieron.

miércoles, 26 de octubre de 2022

SEMANA DEL ESPÍRITU DE ASÍS: CUENTO

LOS TRES HERMANO ZAPATEROS

Juan y su hermano menor José eran dueños de una zapatería llamada “La Suela de Oro”. Allí vendían todo tipo de calzado, desde botas para caballero y zapatos para damas hasta zapatillas de deporte para niños y zapatillas de estar por casa para todos. Ambos se llevaban bien y siempre a final de mes dividían las ganancias en partes iguales.

Pero un día, y sin venir a cuento, Juan acusó a José de haber cogido dinero de la caja sin avisarle. Éste le contestó que no era cierto y aprovechó la oportunidad para reclamarle al otro que no trabajaba lo suficiente. Los dos se sintieron muy ofendidos. Comenzaron a discutir sin importarles la presencia de los clientes. De los reproches pasaron a los gritos, y de allí a los insultos. Hubieran terminado golpeándose si su hermana Vera, quien por casualidad se encontraba de visita, no los hubiera frenado.

Este desacuerdo marcó el final de los buenos tiempos. José le dijo a su hermano que no quería seguir siendo su socio. Juan respondió que tampoco él lo deseaba; que podía encargarse solo del negocio. Así fue como José se fue y, con sus ahorros, abrió su propia tienda de calzado frente a la de Juan y le puso este nombre “La Verdadera Suela de Oro”.

Ambos competían para atraer a los compradores y se volvieron rivales. En el fondo ambos deseaban reconciliarse, pero eran tan orgullosos que ninguno estaba dispuesto a dar el primer paso. A su hermana Vera le dolía mucho que ambos se hubieran distanciado. Por ello ideó un plan. Una mañana le envió a Juan un mensaje que decía: Hermano: Te pido una disculpa. Fui muy injusto contigo. Te espero en casa de Vera hoy a las 3 de la tarde para pedirte perdón. Firmado José, Juan decidió que como su hermano estaba dispuesto a reconocer su error, lo perdonaría. Lo que él ignoraba era que Vera le había mandado a José un mensaje idéntico, sólo que con la firma de Juan.

Ambos hermanos se presentaron a la cita. Juan le dijo a José: “Querido hermano, recibí tu mensaje. ¡Claro que te perdono!”. Al oír esto, José se sorprendió mucho y exclamó: “Pero ¿qué dices? Tú eres el que quería disculparse conmigo. Lo dijiste en tu mensaje”. “¿De qué mensaje me hablas? Fuiste tú quien me escribió”, replicó el otro. “¡Discúlpate!”, exigió el mayor. “¡No, discúlpate tú!”, contestó el menor.

Antes de que estallara una nueva disputa, Vera los interrumpió. Confesó que ella era la verdadera autora de los mensajes. Lo había hecho para reunirlos y aclarar las cosas. Les pidió que reconocieran sus errores y dejaran atrás el rencor. Sin embargo, ninguno parecía dispuesto a cambiar su actitud. “He cerrado la puerta de la calle con llave”, anunció finalmente Vera. “No os iréis hasta que arregléis vuestras diferencias. ¿Acaso no os dais cuenta? En el fondo, ambos queréis acabar con esta situación y volver a estar juntos. Si no fuera así, ninguno habría venido hoy a mi casa.” Javier y Jacinto reconocieron que su hermana tenía razón. Con lágrimas en los ojos se dieron un abrazo y prometieron no reñir más. Decidieron volver a trabajar juntos. Ahora tienen otra zapatería, la cual bautizaron con el nombre de “Los Hermanos”.

miércoles, 19 de octubre de 2022

SEMANA DEL DOMUND: CUENTO

Era un día lluvioso y gris. El mundo pasaba a mi alrededor a gran velocidad. Cuando de pronto, todo se detuvo. Allí estaba, frente a mí: una niña apenas cubierta con un vestidito todo rotoso que era más agujeros que tela. Allí estaba, con sus cabellitos mojados, y el agua chorreándole por la cara. Allí estaba, tiritando de frío y de hambre. Allí estaba, en medio de un mundo gris y frío, sola y hambrienta.

Me enfadé mucho y dije: "¿Cómo es posible, Señor, que habiendo tanta gente que vive con tanto dinero, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que no hagas nada?

Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba: "¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!"

Todos podemos aportar algo para mejorar el mundo y para ayudar a los que lo necesitan. En esta semana del DOMUND pensemos en tantas personas que no tienen lo necesario para vivir. ¿Qué podemos nosotros hacer por ellos?

martes, 27 de septiembre de 2022

CUENTO: EL RASTRO DEL CARACOL

  • ¿A dónde vas, caracol? – preguntó la lombriz al caracol.
  • Voy a construir un mundo mejor.
  • ¿Y este rastro que dejas?
  • Lo dejo por si alguien quiere seguirme. ¿Tú quieres seguirme?
La lombriz lo pensó unos instantes; después, contestó:
  • Yo estoy bien aquí: éste es mi mundo mejor.
El caracol se despidió de la lombriz y siguió caminando. Al pasar bajo la sombra de un avellano, el caracol se encontró con una cigarra. La cigarra preguntó al caracol:
  • ¿A dónde vas, caracol?
El caracol respondió:
  • Voy a construir un mundo mejor.
  • ¿Y qué llevas en esa concha?
El caracol hizo un gesto de fatiga y contestó:
  • Llevo el dolor del mundo. ¿Quieres ayudarme a desterrarlo?
  • No, - dijo la cigarra -. Me encuentro muy bien aquí comiendo y cantando.
El caracol bajó entristecido la cabeza y siguió caminando.
En la tapia de un huerto se le acercó otro caracol y le preguntó:

  • ¿A dónde vas, caracol hermano?
  • Voy a construir un mundo mejor. ¿Quieres seguirme?
  • Sí, te sigo, te estaba esperando.

Los dos caracoles siguieron caminando. Iban dejando un rastro cada vez más marcado. A ellos se fueron uniendo otros caracoles que siguieron su rastro.


Querido Dios,
Padre de todos,
enséñanos a vivir
como hermanos.
Sin divisiones
ni diferencias.
Ayúdame a ver
en cada persona
el rostro de Jesús.
Que sea capaz de amar
sin fijarme en
el color de la piel,
la escuela donde uno va,
El barrio donde uno vive,
la cara que uno tiene,
o los amigos con los que se junta.
Que aprenda a amar
a todos los que me rodean.

martes, 5 de abril de 2022

SEMANA VOCACIONAL: LLAMADOS A VIVIR

Dios nos llama a una vida plena, a tope, sin reservas. Jesús dijo: "He venido para que tengáis vida, y vida ¡en abundancia!"

Por eso nuestra principal vocación, nuestra primera tarea como personas y como creyentes, es vivir el regalo de la vida, el regalo de nuestra existencia. Y para que esa vida sea plena y abundante solo hay un secreto: amar hasta el final, darse a los demás en un amor gratuito y constructivo.

CUENTO

Un hombre sabio y piadoso clamaba al cielo que le diera una respuesta. Aquel hombre estaba al frente de un grupo de misioneros que rezaban por la paz del mundo, para conseguir que las guerras no existieran y que toda la gente viviese feliz. Su pregunta era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?

Los cielos se abrieron y tras un magnífico estrépito, la voz de Dios les dijo: “Comodidad”.

Todos los misioneros se miraron entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar este término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo: ¿Comodidad, Señor? ¿Qué queréis decir con eso?

Dios respondió: La clave para un mundo lleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.

miércoles, 30 de marzo de 2022

CUENTO: FIP, EL DRAGÓN SIN FUEGO Y SIN LLAMAS

Fip era un dragón diferente. No tenía el aspecto terrorífico de sus primos y hermanos. Siempre estaba alegre y de buen humor. Y no escupía fuego. Y es que Fip, al contrario que todos los demás dragones, tenía corazón. Era tan chiquitito que nadie sabía que lo tenía, y lo reservó para poder querer a un amigo.

Por miedo a que se le llenara un corazón tan pequeño, eligió hacerse amigo de una hormiga. Se sintió feliz teniendo una amiga, y resultó que aún le quedaba libre un pedacito de corazón. Lo usó para hacerse amigo de un ratoncillo, que tampoco lo gastó del todo, y detrás le siguieron un pájaro, una liebre, una oveja, un oso y otros animales. Fip empezó a sospechar que el cariño por sus amigos nunca llenaría su corazón, y dejó de preocuparse por su tamaño. Hizo tantos amigos como pudo y se convirtió en un dragón feliz.

Lo que no sabía Fip era que, igual que el odio encoge los corazones, el amor los agranda. Su corazón creció tanto que los demás dragones terminaron por descubrirlo. Llenos de rabia y envidia lo encadenaron para abrasarlo. Mientras las cadenas lo sujetaban para que no volara más que unos metros, decenas de dragones lo rodearon listos para lanzar sus llamas. Fip pensó en sus amigos y la pena que sentirían por él, y decidió luchar. Cerró los ojos y con todas sus fuerzas trató de lanzar la primera bocanada de fuego de su vida…

No lo consiguió. Él no escupía fuego. Pero un ruido como de agua le hizo abrir los ojos. A su alrededor los dragones miraban asombrados y empapados. De la boca de Fip había surgido un río más poderoso que el fuego de mil dragones. Sorprendido, volvió a intentar escupir agua, pero esta vez surgieron rayos que rompieron sus cadenas. Al tercer intento sopló un viento envuelto en aromas de flores que secó a los dragones y arregló el desastre causado por su río. Ante el asombro general, Fip siguió soltando por su boca todo tipo de regalos y bendiciones, tan poderosos que lo convirtieron en el rey de las montañas.

Así fue como los dragones descubrieron que tenían un corazón diminuto y lleno de ira que solo escupía fuego. Pero ahora, gracias a Fip, sabían que podía escupir cualquier cosa. Solo había que vaciarlo de odio y de rabia para poder llenarlo de amigos.

jueves, 24 de marzo de 2022

BAJO LOS ESCOMBROS

Sucedió en una iglesia de Londres durante el brutal bombardeo nazi sobre las ciudades inglesas.

Las casas caían unas tras otras bajo los proyectiles y unos ayudaban a otros. La iglesia de un barrio se había convertido como tantas en un centro de ayuda, y también seguía siendo lugar donde seguir reuniéndose para alimentar la fortaleza y la esperanza de todos.

El pastor recuerda un domingo de final de verano en que estaban celebrando la lectura del segador. La Iglesia estaba preciosa, los niños la habían adornado con haces de espigas recién segadas que habían colgado de paredes y lámparas. También habían puesto frutas, flores, hojas de todas las formas, dibujos de animales, algunas herramientas de granja: la Iglesia estaba llena de vida en aquellos tiempos de ira y destrucción.

De repente una alarma hizo callar a todos y todo el mundo abandonó corriendo el templo para protegerse en los refugios.

Una de las bombas cayó sobre la nave de la iglesia y la explosión la demolió, quedando convertida en un monte de ruinas.

Pasaron meses de todavía mayores penalidades, de mucha sangre, sudor y lágrimas. La comunidad siguió uniéndose en casa de la gente, ayudando a todos, sosteniendo los corazones rotos. Pasaron los meses y llegó la primavera y una mañana se extendió una voz asombrada por todo el barrio: entre aquellos escombros de piedra había brotado una multitud de espigas y flores que se elevaban al cielo. Era fruto de aquellas semillas que habían caído bajo el bombardeo.

Dios nos ha "sembrado" aquí en esta tierra y espera que demos buenos frutos en nuestra vida. ¿Qué clase de frutos espera? Él desea ver cosas como amor, gozo, paz, paciencia, bondad, perdón, amistad... Hay ocasiones que puede sentirse desilusionado por lo que ve, pero siempre está dispuesto a darnos otra oportunidad.

miércoles, 16 de marzo de 2022

CUENTO: LOS CLAVOS EN LA PUERTA

Ésta es la historia de un niño que, todos los días, se peleaba con su hermano, con sus padres, con sus compañeros del cole…

Una tarde, su padre le entregó un paquete. El niño muy curioso lo desenvolvió rápidamente y se sorprendió muchísimo al ver ese extraño regalo: era una caja de clavos.

El padre lo miró y le dijo: “Hijo, te voy a dar un consejo: cada vez que pierdas el control, cada vez que contestes mal a alguien y discutas, clava un clavo en la puerta de tu habitación”.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta.

Con el paso del tiempo, fue aprendiendo a controlar su rabia y la cantidad de clavos comenzó a disminuir. Descubrió que eras más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la puerta.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.

Su padre orgulloso, le sugirió que por cada día que se pudiera controlar, sacase un clavo. Los días pasaron y el niño logró quitarlos todos.

Conmovido por ello, el padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta, y le dijo: “Has hecho bien, hijo mío, pero mira los agujeros… la puerta nunca volverá a ser la misma”.

El niño comprendió la enseñanza de su padre y la agradeció profundamente; se dio cuenta de que al enfadarse no sólo causaba daño a los demás, sino también a sí mismo. A partir de ese momento decidió actuar siempre guiado por el amor. 

miércoles, 9 de marzo de 2022

CUENTO: EL CRISTO SIN BRAZOS

Sucedió en la última guerra mundial: en una gran ciudad alemana, los bombardeos destruyeron la más hermosa de sus iglesias, la catedral. Y una de las «víctimas» fue el Cristo que presidía el altar mayor, que quedó literalmente destrozado.

Al concluir la guerra, los habitantes de aquella ciudad reconstruyeron con mucha paciencia su Cristo bombardeado, y, pegando trozo a trozo, llegaron a formarlo de nuevo en todo su cuerpo... menos en los brazos. De éstos no había quedado ni rastro. ¿Y qué hacer? ¿Fabricarle unos nuevos? ¿Guardarlo para siempre, mutilado como estaba, en una sacristía?

Decidieron devolverlo al altar mayor, tal y como había quedado, pero en el lugar de los brazos perdidos escribieron un gran letrero que decía: «Desde ahora, Dios no tiene más brazos que los nuestros.» Y allí está, invitando a colaborar con Él, ese Cristo de los brazos inexistentes. Bueno, en realidad, siempre ha sido así. Desde el día de la creación Dios no tiene más brazos que los nuestros. Nos los dio precisamente para suplir los suyos, para que fuéramos nosotros quienes multiplicáramos su creación con las semillas que Él había sembrado. 


Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo donde reine la justicia.

Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies
para poner en marcha la libertad y el amor.

Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios para anunciar al mundo
la Buena Noticia de los pobres.

Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción
para lograr que todos seamos hermanos.

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
el único Evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

Jesús, danos tu amor y tu fuerza
para proseguir tu causa
y darte a conocer a todos cuantos podamos.