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jueves, 7 de abril de 2022

SEMANA VOCACIONAL: VOCACIÓN CLARIANA

Clara consagró su vida a Dios y, ayudada de san Francisco, fundó la orden de las damas pobres. Muchas jóvenes se unieron a ella, y fueron aprendiendo en la oración, en el trabajo y en la vida en comunidad a crecer en el amor y en la pobreza. ¡Eran muy pobres, pero confiaban en que Dios las amaba!

Ella era la superiora del convento, pero no se creía la más importante: sabía estar atenta a los demás, era humilde y maternal. Muchas noches de frío se levantaba para abrigar a sus hermanas. Hacía muchos sacrificios para ofrecérselos a Jesús: comía poco, dormía en el piso... hasta que un día, Francisco le pidió que comiera un poco más y que durmiera en un colchón para no enfermarse. ¡Qué gran amistad los unía!

Clara tenía una gran devoción al Santísimo Sacramento. Visitaba y adoraba a Jesús en la Eucaristía. Una vez, la ciudad de Asís estaba por ser atacada. Las hermanas rezaron con confianza a Jesús, pidiendo que protegiera la ciudad...y los enemigos se fueron sin pelear.

Durante toda su vida, mucha gente la admiró y la quiso por su bondad, su ternura, su alegría y su sencillez. Todo lo entregó por amor, y lo puso al servicio de los demás. Después de muchos años se enfermó y murió alabando a Dios, rodeada de las Damas Pobres, también llamadas Clarisas, diciendo: «Bendito seas Señor, por haberme creado».

miércoles, 6 de abril de 2022

SEMANA VOCACIONAL: VOCACIÓN FRANCISCANA

San Francisco, a pesar de sus graves enfermedades, estaba siempre contento. Había descubierto la felicidad que supone sentir el amor de Dios, y devolverle ese amor amando a los demás, en especial a los más pobres e indefensos.

Una vez venía de Perugia con fray León, a quién San Francisco había puesto por nombre «ovejita de Dios» por lo manso y humilde que era.

Por el camino, San Francisco dice: ¡Oh fray León, ovejita de Dios! Mira, aunque los frailes hicieran muchos milagros, ten en cuenta que no está en eso la perfecta alegría.

Caminan otro trecho, y san Francisco dice: ¡Oh fray León, ovejita de Dios! Mira, aunque los frailes conocieran las cualidades de los pájaros y de los peces y de todos los animales y de las piedras y de las aguas, ten en cuenta que no está en eso la perfecta alegría.

Caminan todavía otro trecho, y fray León dice: Padre, te ruego en nombre de Dios que me digas en qué consiste la perfecta alegría.

San Francisco responde: Si llegando a nuestro convento de la Porciúncula, el fraile portero no nos conociese y, confundiéndonos con dos ladrones, sale, nos agarra por la capucha, nos tira al suelo y nos apalea con un bastón lleno de nudos, y si nosotros aguantamos con alegría todo eso pensando en las penas de Cristo bendito, ten en cuenta, oh fray León, que en eso está la perfecta alegría.

martes, 5 de abril de 2022

SEMANA VOCACIONAL: LLAMADOS A VIVIR

Dios nos llama a una vida plena, a tope, sin reservas. Jesús dijo: "He venido para que tengáis vida, y vida ¡en abundancia!"

Por eso nuestra principal vocación, nuestra primera tarea como personas y como creyentes, es vivir el regalo de la vida, el regalo de nuestra existencia. Y para que esa vida sea plena y abundante solo hay un secreto: amar hasta el final, darse a los demás en un amor gratuito y constructivo.

CUENTO

Un hombre sabio y piadoso clamaba al cielo que le diera una respuesta. Aquel hombre estaba al frente de un grupo de misioneros que rezaban por la paz del mundo, para conseguir que las guerras no existieran y que toda la gente viviese feliz. Su pregunta era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?

Los cielos se abrieron y tras un magnífico estrépito, la voz de Dios les dijo: “Comodidad”.

Todos los misioneros se miraron entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar este término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo: ¿Comodidad, Señor? ¿Qué queréis decir con eso?

Dios respondió: La clave para un mundo lleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.