- Celebramos el 75 aniversario de la apertura del Colegio San Buenaventura.
- Conmemoramos los 800 años de la Pascua de san Francisco de Asís.
- La Palabra hecha vida
- La creación, don de Dios
- Pobreza, camino de libertad
- Al final, hermano
- Paz, fruto de Dios en mí
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CENIZA PRIMARIA SAN BUENAVENTURA
2. ¿Qué es la Cuaresma y cómo vivirla?
es el tiempo litúrgico dentro de la Iglesia Católica donde nos preparamos para vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, fundamento y verdad de nuestra fe."La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto" (CIC , 540).
- los cuarenta días del diluvio ( Gen. 7).
- los cuarenta días de Moisés en el Sinaí ( Ex. 24, 12-18).
- los cuarenta días de Jonás ( Jonás 3,4).
- los cuarenta años del pueblo de Israel por el desierto para alcanzar la tierra prometida (Deuteronomio 9, 9-11).
- los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto donde fue tentado antes de comenzar su vida pública (Mc 1. 12-13).
La imposición de las cenizas tiene lugar durante la misa, después de la homilía. Se nos imponen en la frente haciendo una cruz por manos del sacerdote.
- Nos conectan con la realidad de nuestra propia limitación (somos polvo).
- Expresan el dolor y el arrepentimiento ante Dios.
- Insinúan la posibilidad de una nueva vida, purificada y sostenida por la gracia divina.
1. La oración / REZA
2. El ayuno / RENUNCIA
3. La limosna / REPARTE
8. Para reflexionar y vivir una cuaresma con autenticidad
Cuento: Los Ropajes (Kahlil Gibran)
Cierto día, la Hermosura y la Fealdad se juntaron en la orilla del mar. Y decidieron uno y otra: “Vamos a remojarnos en el mar”.
Después, se despojaron de sus ropajes y se sumergieron en las aguas del mar.
Y, después de un rato, la Fealdad salió hacia la playa, se colocó los ropajes de la Hermosura y continuó su itinerario.
Y la Hermosura, igualmente, salió del mar y, al no hallar su ropaje y, siendo muy tímida para caminar desnuda, se colocó el ropaje de la Fealdad. Y la Hermosura, igualmente, continuó su itinerario.
Y desde aquel momento, los seres humanos las confundes y mezclan la una con la otra.
A pesar de lo cual, ha personas que han contemplado la cara de la Hermosura, y que la reconocen sin importar los ropajes que lleva puestos. Y hay otras que reconocen la cara de la Fealdad, sin que el tejido se la esconda a sus ojos.
y no saber que la damos “a envolturas” de su amor!
¡Cuánto pesa comprobar, cuando la vida pasó,
que al final lo que sembramos no fue ni vida ni amor!
Son envolturas …
Si fue verdad que vivimos con profunda donación
y no fue Dios ni su esencia quien nuestra vida guio.
Qué duro se hace mirar la senda que atrás quedó
al comprobar que la huella no fue fiel al plan de Dios.
Qué dolor padece el alma que vivió para el Señor
al sembrar su propia vida y no el amor que creyó.
La envoltura no perdura, aún hecha en nombre de Dios,
sólo trasciende la esencia, perdura sólo el amor.
A veces todo es perfecto en su quehacer exterior
y lo que ocurre y vivimos pensamos que es de Dios.
Aunque en su Nombre lo hacemos con la mejor intención
no tenemos garantía de que lo hecho sea de Dios
Pues es nombre de la Cruz, la Palabra y el Señor
¡cuánta injusticia se ha hecho, cuánto contrario al amor!
El fariseo y el recaudador (Evangelio según Lucas, 18 9-14)
Por algunos que confiaban en su propia honradez y depreciaban a los demás, les contó esta parábola:
– Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos. El fariseo, en pie, oraba así en voz baja: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador que se queda para él mucho de lo que recauda. Yo cumplo tu ley: ayuno dos veces por semana y pago para mantener el templo y a los pobres con el diezmo de cuanto poseo.
El recaudador, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador.
Os digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se ensalza será humillado, quien se humilla será ensalzado.
Oración «acaso» para esta cuaresma
Acaso las esperas deban ser de este color.
Acaso hay que mirarse cada muerte
sabiendo de los crímenes escritos
en nombre de nuestros refugios,
sabiendo de los sueños despoblados,
de las flores que dejamos de regar,
del silencio que aún nos pesa entre los labios.
Acaso las cuaresmas sean tiempos
de explorarse las vergüenzas y los miedos,
con meticuloso empeño,
sin engaño y sin tamiz,
de encontrarnos las cosquillas y reírlas.
Deshechizando rutinas, descendiéndonos todos,
llegando hasta nuestros cementerios de cobre
Acaso hay que mirarse cada ruina
lúcidos de esperanza
confiando en que quien sabe nuestras muertes
las perdona y resucita. AMÉN
- Jesús al vencer las tentaciones, vence a la muerte y nos marca el camino de la vida.
- Primero, nos segura que la vida no es solo el cuerpo. Es además la palabra, una Palabra que nos puede dar la Vida, nos acerca a un Dios vivo.
- Después, que la vida no es un solamente pasar y aparentar, sino esfuerzo y pasión. Debemos asumir nuestras tareas sin esperar que Dios se la resuelva milagrosamente. La providencia no está al servicio de la comodidad, sino del esfuerzo, de la lucha y de la acción solidaria.
- Por último, el camino de la vida se opone a otros caminos alternativos, de idolatría. Quien busca el poder, el dinero, o se instala en la injusticia, está adorando un ídolo y no tendrá oportunidad de acceder a una vida completa.

Segundo domingo de cuaresma 2026.
1 de marzo de 2026
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis 12,1-4a: El Señor dijo a Abraham: Sal de tu tierra
Salmo
Sal 32: R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti.
Lectura de la carta de la segunda carta a Timoteo 1,8b–10: Dios nos llama y nos ilumina
Evangelio
Lectura del evangelio según san Mateo 17, 1-9
Su rostro resplandecía como el sol (Mt 17, 1-9). Segundo domingo de cuaresma
Su rostro resplandecía como el sol Mt 17,1-9 2º domingo cuaresma
Lectura del evangelio del segundo domingo de cuaresma ciclo A (Mt 17, 1-9) «Su rostro resplandecía como el sol». 5 de marzo de 2026.
Lectura del evangelio según san Mateo (Mt 17, 1-9) : Su rostro resplandecía como el sol
1En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. 2Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 3De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 4Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 5Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 6Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. 7Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». 8Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. 9Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Comentario
Estamos ante uno de los relatos del evangelio que puede producir más extrañeza y cuyo significado nos puede parecer más oculto. Sin embargo, como todo el evangelio, la enseñanza puede ser sencilla y aplicable a nuestra vida.
Todos estamos llamados a seguir a Jesús. Esa llamada implica un proyecto nuevo y desconocido y que adentrarnos en él va a requerir confianza.
En esta lectura, lo desconocido se transforma y aparece claro como una nueva realidad. Aquello que puede parecernos difícil se llena de luz y es una imagen clara y tranquila: «Su rostro resplandecía como el sol»
Nuestra vida tiene también la promesa de esa luz y claridad. Esta visión, tiene sentido cuando se viven desde la presencia de Jesús resucitado. Esa realidad de muerte y resurrección es la que permitirá ver nuestra vida de forma transfigurada, viviendo en cercanía de Dios.
Reflexión
Para profundizar proponemos las siguientes preguntas:
- ¿De qué esclavitudes y miserias quiero salir? ¿Puedo ver a través de ellas una vida nueva llena de luz?
- ¿Busco la voluntad de Dios y la presencia de su Reino en mi vida?
- Mi vida ¿produce más luz u oscuridad?
Tercer domingo de cuaresma 2026. 8 de marzo de 2026
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo 17,3-7: Danos agua de beber
Salmo
Sal 94: R/. Escucharemos tu voz, Señor.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.
Evangelio
Lectura del evangelio según san Juan 4,5-42
La mujer samaritana. Dame de beber (Jn 4,5-42) Tercer Domingo de Cuaresma
Jesús a la mujer samaritana, dame de beber Jn 4,5-42
Lectura del evangelio del tercer domingo de cuaresma ciclo A (Jn 4,5-42) «La mujer samaritana, dame de beber». 8 de marzo de 2026.
Lectura del evangelio según san Juan (Jn 4,5-42) : La mujer samaritana, dame de beber
5Llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; 6allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. 7Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». 8Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. 9La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
10Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». 11La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; 12¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». 13Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». 15La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
16Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». 17La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: 18has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». 19La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. 20Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
21Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. 24Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».
25La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». 26Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».
27En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». 28La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: 29«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». 30Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. 31Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». 32Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis». 33Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?».
34Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. 35¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; 36el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. 37Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. 38Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».
39En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho». 40Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41Todavía creyeron muchos más por su predicación, 42y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Comentario al evangelio del tercer domingo de cuaresma
La experiencia de tener mucha sed, estar realmente sedientos, no es agradable. Y en esta lectura, aunque tiene como elementos principales el agua o la sed, no está hablando de esta experiencia física.
El evangelista Juan utiliza este relato para hablarnos de cuando estamos necesitados de algo, para nuestra vida, que nos hace no sentirnos completos.
Podemos estar rodeados en nuestra vida de cosas que parecen llenarnos, que nos tienen ocupados, y sin embargo nos sigue faltando lo esencial para vivir de verdad.
Jesús se acerca a una mujer, que va a ser protagonista de un encuentro con Jesús. Jesús rompe varias ideas establecidas que el evangelista destaca. Quien nos va a poner como ejemplo es una mujer a la que Jesús se dirige (primera barrera que rompe) y además de un grupo social, los samaritanos, con los que judíos no debían tener trato (la segunda barrera).
Jesús comienza pidiéndole a la mujer samaritana «dame de beber». Ella sabe que su vida no es ejemplar, se reconoce necesitada de esa propuesta que Jesús le trae, y su conversión va a ser completa, desde lo interior hasta lo exterior, desde sus creencias, hasta su comportamiento.
Todo un ejemplo para nosotros, atrevernos a afrontar nuestros miedos interiores, nuestras contradicciones, para escoger un nuevo camino con convencimiento y dar testimonio del mismo.
Reflexión
Para profundizar proponemos las siguientes preguntas:
- ¿He detectado mis necesidades profundas?
- ¿Qué debo reconocer en mi vida tal y como hace la samaritana?
- ¿Dónde busco la satisfacción, la felicidad para mi vida?
Cuarto domingo de cuaresma 2026. 15 de marzo de 2026
Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel 16,1b.6-7.10-13a: Invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.
Salmo
Sal 22: R /. El Señor es mi pastor, nada me falta
Segunda lectura
Lectura de la carta a los Efesios 5, 8-14: Levántate de entre los muertos
Evangelio
Lectura del evangelio según san Juan 9, 1-41
Bartimeo, el ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41). Cuarto Domingo de Cuaresma
Bartimeo el ciego de nacimiento Jn 9, 1-41
Lectura del evangelio del cuarto domingo de cuaresma ciclo A (Jn 9, 1-41) «Bartimeo, el ciego de nacimiento». 15 de marzo de 2026.
Lectura del evangelio según san Juan ( Jn 9, 1-41): Bartimeo, el ciego de nacimiento
1Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». 3Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. 5Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». 6Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, 7y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista.
8Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 9Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». 10Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». 11Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». 12Le preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No lo sé».
13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 16Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. 17Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta».
18Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; 21pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». 22Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».
24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». 25Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». 26Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». 27Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?». 28Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene».
30Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. 32Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; 33si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder». 34Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.
35Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 36Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». 37Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 38Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 39Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». 40Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». 41Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece».
Comentario al evangelio del cuarto domingo de cuaresma
En este relato del evangelio de Juan, el signo o milagro, pone delante nuestro una realidad muy sencilla de analizar.
Ante Jesús podemos seguir dos caminos, uno es el que nos lleva a descubrirlo, como hace Bartimeo el ciego de nacimiento, cuyas frases son cada vez más reveladoras: primero «ese hombre», después «es un profeta», sigue con «hace la voluntad de Dios», «viene de Dios» y finalmente «Creo, Señor.»
El otro camino es el de no avanzar, o retroceder, como en este relato los fariseos, que solo ven pecado y falta en los demás. Utilizando su poder, siempre dispuestos a culpar y castigar. Su propia inconsecuencia prefieren volcarla como culpa en los demás, en lugar de reconocerla en si mismos.
Nosotros tenemos siempre abiertos estos dos caminos.
Por otro lado, el evangelio también nos plantea el problema de la enfermedad y la muerte. Ante la presencia de un ciego de nacimiento, los discípulos preguntan a Jesús «¿Quién pecó, él os sus padres?». Pero Jesús no quiere que nos situemos en estas explicaciones simplistas, porque ya ha mostrado que Dios es siempre bondadoso y hace llover sobre justos e injustos.
Él ha venido al mundo para traer luz, luz que puede iluminar a quién busca el camino, o que puede cegar al que cree que ve y no necesita otra luz.
Reflexión
Aprovechamos esta cuaresma para pensar cómo estamos tomando decisiones en nuestra vida, ¿lo hacemos con luz o a ciegas? . Dios quiere que demos nuestros pasos viendo donde pisamos, que nos movamos en la luz, y no en la oscuridad.
La luz de Dios nos ilumina y descubre nuestras propias ideas. ¿Acudo los suficiente a la Palabra, y la Oración donde puedo encontrarme con esa luz?
A Bartimeo nos lo presentan como «ciego de nacimiento». Nosotros puede que hayamos recibido una fe por parte de nuestras familias, o que la hayamos descubierto más tarde. Si miro mi camino como creyente ¿puedo reconocer una evolución como en el caso de Bartimeo? ¿qué pasos debería dar?
Quinto domingo de cuaresma 2026. 22 de marzo de 2026
Primera lectura
Lectura del libro de Ezequiel 37, 12-14: Os infundiré mi espíritu y viviréis.
Salmo
Sal 129: R/. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11: El Espíritu de Dios habita en vosotros
Evangelio
Lectura del evangelio según san Juan 11,1-45
Yo soy la resurrección y la vida Jn 11,1-45. Quinto domingo de cuaresma
Bartimeo el ciego de nacimiento Jn 9, 1-41
Lectura del evangelio del cuarto domingo de cuaresma ciclo A (Jn 9, 1-41) «Bartimeo, el ciego de nacimiento». 15 de marzo de 2026.
Lectura del evangelio según san Juan ( Jn 9, 1-41): Bartimeo, el ciego de nacimiento
1Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». 3Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. 5Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». 6Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, 7y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista.
8Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 9Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». 10Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». 11Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». 12Le preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No lo sé».
13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 16Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. 17Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta».
18Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; 21pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». 22Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».
24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». 25Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». 26Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». 27Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?». 28Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene».
30Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. 32Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; 33si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder». 34Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.
35Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 36Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». 37Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 38Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 39Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». 40Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». 41Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece».
Comentario al evangelio del cuarto domingo de cuaresma
En este relato del evangelio de Juan, el signo o milagro, pone delante nuestro una realidad muy sencilla de analizar.
Ante Jesús podemos seguir dos caminos, uno es el que nos lleva a descubrirlo, como hace Bartimeo el ciego de nacimiento, cuyas frases son cada vez más reveladoras: primero «ese hombre», después «es un profeta», sigue con «hace la voluntad de Dios», «viene de Dios» y finalmente «Creo, Señor.»
El otro camino es el de no avanzar, o retroceder, como en este relato los fariseos, que solo ven pecado y falta en los demás. Utilizando su poder, siempre dispuestos a culpar y castigar. Su propia inconsecuencia prefieren volcarla como culpa en los demás, en lugar de reconocerla en si mismos.
Nosotros tenemos siempre abiertos estos dos caminos.
Por otro lado, el evangelio también nos plantea el problema de la enfermedad y la muerte. Ante la presencia de un ciego de nacimiento, los discípulos preguntan a Jesús «¿Quién pecó, él os sus padres?». Pero Jesús no quiere que nos situemos en estas explicaciones simplistas, porque ya ha mostrado que Dios es siempre bondadoso y hace llover sobre justos e injustos.
Él ha venido al mundo para traer luz, luz que puede iluminar a quién busca el camino, o que puede cegar al que cree que ve y no necesita otra luz.
Reflexión
Aprovechamos esta cuaresma para pensar cómo estamos tomando decisiones en nuestra vida, ¿lo hacemos con luz o a ciegas? . Dios quiere que demos nuestros pasos viendo donde pisamos, que nos movamos en la luz, y no en la oscuridad.
La luz de Dios nos ilumina y descubre nuestras propias ideas. ¿Acudo los suficiente a la Palabra, y la Oración donde puedo encontrarme con esa luz?
A Bartimeo nos lo presentan como «ciego de nacimiento». Nosotros puede que hayamos recibido una fe por parte de nuestras familias, o que la hayamos descubierto más tarde. Si miro mi camino como creyente ¿puedo reconocer una evolución como en el caso de Bartimeo? ¿qué pasos debería dar?
Domingo de Ramos. 29 de marzo de 2026
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías 50,4-7: Culminación de la historia de la salvación en el siervo de Yahvé, entregado hasta la muerte. En este relato del profeta Isaías, el cristianismo ha encontrado explicación a la entrega de Jesús.
Salmo
Sal 21,2a.8-9.17-18a.19-20.23-24: R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Evangelio
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26,14 – 27,66
Relato de la pasión, del evangelio de Mateo. Podemos situarnos como espectadores o decidir caminar al lado del Maestro.
Domingo de Ramos Mt 26,14 – 27,66. Ciclo A 29 de marzo de 2026
Lecturas Domingo de Ramos (A). 29 de marzo de 2026
Lecturas (primera, segunda y evangelio) del Domingo de Ramos de 2023: 29 de marzo de 2026 (Ciclo A). Además de las lecturas completas, añadimos un pequeño comentario y preguntas para la reflexión. Completamos las lecturas de cuaresma de este año 2026.
En las lecturas del Domingo de Ramos se lee completo el relato de la pasión y muerte de uno de los evangelios sinópticos (según el año leemos a Marcos, Mateo o Lucas), en 2026 a Mateo. El evangelio es la única lectura que cambia del Domingo de Ramos de año en año, el resto son siempre las mismas.
Índice de la página: [ocultar]
- 1 Primera Lectura: Lectura del libro de Isaías (Is 50,4-7)
- 2 Salmo 21
- 3 Segunda lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (Flp 2,6-11)
- 4 Evangelio: Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (Mt 26,14 – 27,66)
- 5 Comentario a las lecturas y evangelio del Domingo de Ramos de 2023
- 6 Reflexión a las lecturas del Domingo de Ramos de 2026
Comentario a las lecturas y evangelio del Domingo de Ramos de 2023
Las lecturas domingo de ramos nos recuerdan la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
La imagen que nos muestra el evangelio, de Jesús entrando en Jerusalén sobre un asno es de mansedumbre y servicio. Jesús se presenta como el Mesías, pero un Mesías relacionado con el siervo de Yahvé que nos presenta la primera lectura. Jesús encarna los valores de la pobreza y la humildad, el relato de la pasión estará marcado por estas imágenes de mansedumbre, paso a paso, hacia la cruz.
La multitud aclama la llegada de Jesús, es la esperanza del oprimido. Sin embargo, toda esta gente anónima, y los discípulos de nombre, se desilusionarán y abandonarán. El Reino de Jesús no es de dominio y riqueza.
En las lecturas domingo de ramos de este 2023, tenemos también el himno cristológico de la carta a los filipenses, donde nos presenta la persona de Jesús como humilde de corazón y pobre en extremo, para que podamos reconocernos en él.
Reflexión a las lecturas del Domingo de Ramos de 2026
Con estas lecturas domingo de ramos comenzamos la Semana Santa de 2023. Una semana que puede ser la más intensa del año. a modo de reflexión ofrecemos estas preguntas:
- ¿Cómo acogemos a Jesús? ¿con esperanza o desilusionados?
- La pasión sigue hoy en día ¿qué ejemplos conozco de sufrimiento e injusticia?
- ¿Cómo puedo acompañar a Jesús en esta semana santa que comienza?
Estas lecturas del Domingo de Ramos de 2026 suponen la oportunidad de realizar una reflexión profunda sobre los misterios de nuestra fe.




















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