miércoles, 18 de febrero de 2026

TIEMPO DE CUARESMA ✝ 2026 "CUARESMA EN EL CORAZÓN DE FRANCISCO🤎 "





MATERIALES PARA REFLEXIONAR Y VIVIR ESTE TIEMPO DE CUARESMA CON LOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN BUENAVENTURA
CURSO ESCOLAR 2025-2026
Al iniciar el tiempo de Cuaresma, os presentamos los materiales elaborados por el Equipo de Pastoral del Colegio Capuchinos Sagrado Corazón de Usera (Madrid) para todos los colegios capuchinos de España. Estos recursos están pensados para acompañar a nuestro alumnado en un camino de interioridad, reflexión, compromiso y oración, adaptado a las diferentes etapas educativas.
Este año queremos vivir este tiempo bajo el lema:
Un lema que nos invita a dejarnos transformar por el Evangelio al estilo de san Francisco: con sencillez, fraternidad, cuidado de la creación y cercanía a los demás.
Además, este camino adquiere un significado especial para nuestra comunidad educativa porque: 
  • Celebramos el 75 aniversario de la apertura del Colegio San Buenaventura.
  • Conmemoramos los 800 años de la Pascua de san Francisco de Asís.
Se nos ofrece una oportunidad privilegiada para renovar nuestra misión educativa y evangelizadora desde el carisma capuchino.

Itinerario de las 5 semanas de Cuaresma
El material propone un recorrido común para todo el centro estructurado en cinco semanas:
  1. La Palabra hecha vida
  2. La creación, don de Dios
  3. Pobreza, camino de libertad
  4. Al final, hermano
  5. Paz, fruto de Dios en mí
Cada semana incluye propuestas de Evangelio, reflexión, interioridad, acción y oración, con dinámicas adaptadas a Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato.

Os animamos a acoger y utilizar estos materiales dentro de la dinámica de cada aula y etapa. No se trata solo de realizar actividades, sino de crear un clima de centro que nos ayude a:
- Favorecer el crecimiento interior del alumnado.
- Educar en los valores del Evangelio y del carisma franciscano.
- Caminar juntos hacia la Pascua como comunidad educativa.
- Vivir este curso como un tiempo especial de renovación personal y comunitaria.

En este aniversario tan significativo, la Cuaresma puede ser también un momento para agradecer la historia recibida, fortalecer nuestra identidad y seguir construyendo una comunidad que sea signo de fraternidad, paz y bien.
Agradecemos sinceramente vuestra disponibilidad y compromiso. Que este tiempo de Cuaresma, vivido en el corazón de Francisco, sea para todos —profesores y alumnos— una oportunidad de conversión, esperanza y encuentro con el Señor.
Paz y Bien

EQUIPO DE PASTORAL
SAN BUENVENTURA


ÍNDICE:👇💜
👉1. MATERIALES COLEGIO CUARESMA 2026.
👉2. ¿QUÉ ES LAS CUARESMA Y CÓMO VIVIRLA?.
👉3. MIÉRCOLES DE CENIZA.
👉4. ¿POR QUÉ LA CENIZA?.
👉5. ¿CÓMO VIVIR LA CUARESMA? ORACIÓN, AYUNO Y LIMOSNA.
👉6. ¿CÓMO VIVR LA CUARESMA CON NIÑOS Y JÓVENES?.
👉7. LA CUARESMA EN FRANCISCO DE ASÍS.
👉8. PARA REFLEXIONAR Y VIVIR UNA CUARESMA CON AUTENTICIDAD: 1 CUENTO,  
          1 CANCIÓN, 1 LECTURA DEL EVANGELIO Y 1 ORACIÓN.
👉9. DOMINGOS DE CUARESMA. LECTURAS, COMENTARIO Y REFLEXIÓN.

1. MATERIALES COLEGIO CUARESMA 2026:

PINCHA AQUÍ, Y A JUGAR!!!!
A continuación os dejamos un juego de la OCA de Fano. (TIENES QUE TENER A MANO UN DADO Y ALGUNAS FICHAS)
En palabras del mismo Fano: “Este juego tiene cuarenta casillas en la que la Palabra de Dios nos va guiando cada día. Este camino morado nos lleva de O.C.A. en O.C.A. ( de Oración, Caridad y Ayuno…). Partimos de ser IGLESIA en la casilla de SALIDA ( Iglesia en salida) con el corazón en las manos y siempre en marcha. Recorramos juntos este camino que nos llevará a la pascua. No caeremos nunca en la casilla de la muerte pues Jesús vence y nos hace pasar por encima de ella. (es mas un calendario que un juego pero podemos jugar a inventar funciones de algunas casillas, dejando ser creativos a los niños y descubriremos mucha profundidad… os pongo algunos ejemplos Casilla 16 ” la injusticia nos aplasta y estamos un turno sin jugar” otro dice que saltemos de la casilla 24 a la 32 diciendo ” de corazón a corazón y soy un campeón”…”

UN DOCUMENTO CON TODOS LOS MATERIALES:
UN DOCUMENTO CON TODOS LOS MATERIALES:


El Tesoro de Jesús (Cuaresma) | Unai Quirós y Fano

(Tú) El Único Rey -  Tuyo

2. ¿Qué es la Cuaresma y cómo vivirla?

La es el tiempo litúrgico dentro de la Iglesia Católica donde nos preparamos para vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, fundamento y verdad de nuestra fe.

Se inicia con el primer domingo de Cuaresma y termina la mañana del Jueves Santo con la Misa Crismal, su duración es de cuarenta días.
"La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto" (CIC , 540).
El color litúrgico de este tiempo es el morado, que significa penitencia.

Es un tiempo donde la Iglesia nos invita a volver la mirada a Dios, un tiempo especial de perdón y reconciliación, purificación y renovación de la vida cristiana.

Se nos invita a vivir el camino hacia Jesús, de la propia conversión, de reflexionar sobre nuestra propia vida ante la de Él, recordando la caducidad y fragilidad de nuestra existencia.

Durante este camino, conocemos y apreciamos la Cruz de Jesús, ayudándonos ,de esta forma, a tomar la nuestra en nuestras vidas.


En
Se nos invita a vivir el camino hacia Jesús, de la propia conversión, de reflexionar sobre nuestra propia vida ante la de Él, recordando la caducidad y fragilidad de nuestra existencia.
Durante este camino, conocemos y apreciamos la Cruz de Jesús, ayudándonos ,de esta forma, a tomar la nuestra en nuestras vidas.

Estos cuarenta días de cuaresma nos recuerdan, distintos pasajes de la Biblia que acontecieron en distintos momentos, y que cabe mencionar los siguientes:
  • los cuarenta días del diluvio ( Gen. 7).
  • los cuarenta días de Moisés en el Sinaí ( Ex. 24, 12-18).
  • los cuarenta días de Jonás ( Jonás 3,4).
  • los cuarenta años del pueblo de Israel por el desierto para alcanzar la tierra prometida (Deuteronomio 9, 9-11).
  • los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto donde fue tentado antes de comenzar su vida pública (Mc 1. 12-13).
Este número representa: 
La sustitución de un período por otro, o bien la duración de una generación. Así, el diluvio continúa durante 40 días y 40 noches, el tiempo del paso hacia una nueva humanidad. Los israelitas pasan 40 años en el desierto, el tiempo necesario para que la generación infiel sea reemplazada por otra. Moisés se queda 40 días en el monte Sinaí, Elías camina 40 días. Jesús ayunó durante 40 días para marcar su transición de la vida privada a la pública.


3. Miércoles de ceniza
Como sabemos, el Miércoles de ceniza nos marca el inicio de la Cuaresma. 
Las cenizas nos recuerdan la brevedad de nuestra existencia en esta vida terrena y la precariedad de la condición humana. Representa un signo de humildad y arrepentimiento ante Dios, nos recuerda nuestro origen y nuestro fin.

El deseo de morir al propio pecado y volver a Dios. Es un día penitencial, donde los cristianos manifiestan el deseo de conversión a Dios.

Esta ceniza proviene de la incineración de los ramos bendecidos, correspondientes al Domingo de Ramos, del año anterior.


La imposición de las cenizas tiene lugar durante la misa, después de la homilía. 
Se nos imponen en la frente haciendo una cruz por manos del sacerdote.

Durante esta imposición de la ceniza, el sacerdote pronuncia unas palabras, con el fin de recordarnos que esta vida en la tierra es pasajera y la verdadera se encuentra en el cielo. Nos dice: » Recuerda, que eres polvo y en polvo te convertirás» ó «Conviértete y cree en el Evangelio».

Con esta invitación a la conversión, podemos hacer memoria de las palabras que el Señor dijo a Adán: «Comerás el pan con el sudor de tu rostro, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.» (Gen.3,19).

4. ¿Por qué la ceniza?
En el marco de la tradición cristiana, el Miércoles de Ceniza marca el inicio del tiempo de Cuaresma. 𝐏𝐞𝐫𝐨… ¿𝐪𝐮𝐞́ 𝐡𝐚𝐲 𝐝𝐞𝐭𝐫𝐚́𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐢́𝐦𝐛𝐨𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐞𝐧𝐢𝐳𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚? Acompáñame en este breve recorrido académico-teológico para descubrir el sentido y la profundidad de este elemento tan significativo.

𝟏. 𝐔𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐱𝐭𝐨: ¿𝐩𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ ❞𝐜𝐞𝐧𝐢𝐳𝐚𝐬❞?
La palabra hebrea para “ceniza” es epher (אֵפֶר), asociada con el color gris; el término griego es spodós (σποδός).
El Antiguo Testamento menciona también la palabra dashén (דָּשֵׁן), que originalmente significa “grosura”, pero se usa para referirse a los restos consumidos de los sacrificios (Lv. 1:16; 4:12; 6:10-11; 1 R. 13:3, 5).
Esta variedad de términos muestra la importancia que tenían las cenizas no sólo como un residuo físico de lo que se quemaba, sino también como un signo espiritual y simbólico de transformación.

𝟐. 𝐂𝐞𝐧𝐢𝐳𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐭𝐚𝐫: 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞
En el altar de las ofrendas, la ceniza se acumulaba constantemente (Éx. 27:3). Jerusalén incluso contaba con un “valle de los cadáveres y de la ceniza” (Jer. 31:40).
Las cenizas se recogían y se llevaban a un “lugar limpio” (Lv. 1:16; 4:12; 6:10-11; Nm. 4:13), práctica que luego daría pie a rituales de purificación (Nm. 19:9-10, 17; Heb. 9:13).
En la literatura histórica, los antiguos persas castigaban a ciertos criminales enterrándolos en ceniza, un acto que subrayaba la humillación total de la persona. En 2 Macabeos 13:7-8, Menelao muere en ceniza tras haber profanado el altar; la ironía radica en que el “fuego y la ceniza sagrados” acaban consumiéndolo.

𝟑. 𝐒𝐞𝐧̃𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐝𝐮𝐞𝐥𝐨 𝐲 𝐟𝐫𝐚𝐠𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐚
Derramar ceniza sobre la cabeza era una demostración de dolor, luto o arrepentimiento (2 Sam. 13:19; Jon. 3:6; Mt. 11:21). A menudo se describe el estado de estar “sentado sobre ceniza” (Job 2:8; 42:6).
Imágenes como “comer pan de ceniza” (Sal. 102:9) o “alimentarse de ceniza” (Is. 44:20) subrayan la futilidad y la aflicción que acompañan estos gestos.
En el texto bíblico se relata que las ciudades cuando sufrían la ira de Dios, eran reducidas a cenizas (Ez. 28:18; 2 P. 2:6); la destrucción de Sodoma y Gomorra o la profecía contra Tiro son ejemplos claros de ello.
Así, las cenizas apuntan a la debilidad y la condición mortal de la humanidad, recordándonos nuestra vulnerabilidad ante la grandeza de Dios.

𝟒. 𝐒𝐢́𝐦𝐛𝐨𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐞𝐩𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐨́𝐧
En la Biblia, la expresión “cilicio y ceniza” aparece en momentos de arrepentimiento profundo (Dn. 9:3-5; Jon. 3:6). Job pasa de la queja al reconocimiento humilde: “Me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:6).
El profeta Isaías anuncia que el Mesías intercambiará las cenizas por “diadema de gloria” (Is. 61:3), realzando la idea de que las cenizas señalan un punto de quiebre para la renovación interior.
Por ello, no es casual que el Miércoles de Ceniza se acompañe de las palabras: “Recuerda, hombre, que polvo eres y al polvo volverás”. Este acto nos invita a recordar nuestra mortalidad y la necesidad de volver el corazón a Dios con humildad y confianza.

𝟓. 𝐄𝐥 𝐦𝐚𝐭𝐢𝐳 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐮𝐫𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧
Más allá de la destrucción, las cenizas cumplían una función en los rituales de purificación: eran parte de ciertos procedimientos para limpiar a quienes estaban ritualmente impuros (Nm. 19:9-10, 17; Heb. 9:13).
El autor de Hebreos aprovecha esta imagen para señalar que, si las cenizas de los sacrificios tenían poder purificador, cuánto más la sangre de Cristo limpiará la conciencia para el servicio de Dios (Heb. 9:14).
De esta manera, el símbolo de las cenizas pasa de reflejar únicamente la fragilidad a convertirse en una puerta hacia la esperanza y la restauración en Dios.

𝐂𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧: 
Las cenizas, presentes en tantas escenas bíblicas, son un símbolo muy profundo:
  • Nos conectan con la realidad de nuestra propia limitación (somos polvo).
  • Expresan el dolor y el arrepentimiento ante Dios.
  • Insinúan la posibilidad de una nueva vida, purificada y sostenida por la gracia divina.
En este Miércoles de Ceniza, recordamos el llamado bíblico a la conversión y la promesa de transformación que Dios otorga a quienes regresan a Él con un corazón sincero.
“Polvo eres y al polvo volverás” "Conviértete y cree en el Evangelio"
Que este mensaje sea un recordatorio de humildad y esperanza en nuestro caminar de fe.


5. ¿Cómo vivir la Cuaresma?
Para vivir este tiempo de Cuaresma, es indispensable el encuentro con Dios. En este tiempo nos unimos al misterio de Jesús en el desierto.

Nos invita la Iglesia a vivir este tiempo de conversión, a través de distintos actos exteriores e interiores que ayuden a cambiar literalmente de vida, con una mirada a Dios más cercana.

Para ello, nos proponen diversas formas de penitencia en la vida cristiana (1434-1439 CIC), haciendo mención de tres principalmente: el ayuno, la oración y la limosna. éstas van unidas, y «expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás«.

1. La oración / REZA
La oración es nuestro encuentro con Dios, es esencial para la vida cristiana.
La escucha y la meditación de su Palabra nos ayuda a profundizar en su misterio. Al sabernos amados por Él nuestro deseo es corresponderle.
De ahí, nuestro querer cambiar ,arrepintiéndonos de nuestros pecados a través del sacramento de la confesión e ir a su encuentro en la Eucaristía.
Este tiempo es propicio para crecer en la oración, para recogerse en esta intimidad cada uno de nosotros con nuestro Padre, cómo Jesús nos enseñó (Mt 6,7).

2. El ayuno / RENUNCIA
El ayuno que nos recuerda a la comida, abarca normalmente todas las dimensiones de la vida.
Nuestro ayuno también hace referencia, a soltar todo aquello que en nuestra vida de alguna manera nos tiene atados y permitir abrir nuestro corazón al amor que se nos da. Ayunar incluiría abstenerse de ciertas cosas, de ciertos acciones, palabras, gestos…

El ayuno nos ayuda a renunciar y ofrecer ese sacrificio a Dios. En esta renuncia nos ejercitamos a dominar nuestras propias pasiones y nuestra tendencia de la carne tocada por el pecado.
Nos abre a las necesidad de los demás ya que tendemos por naturaleza a centrarnos en nosotros mismos y en nuestras necesidades.

El Miércoles de ceniza junto con el Viernes Santo es día de ayuno y abstinencia. Los viernes de Cuaresma se observa la abstinencia de carne.

3. La limosna / REPARTE
La limosna es un acto de amor hacia los demás, bien en sentido material o temporal, es una obra de misericordia hacia los más necesitados.
Un compartir con los demás que nos mueve a la renuncia y al sacrificio de uno mismo.

Sabiendo que todo nos viene de Dios, que todo se nos da como un Don, y por ello, en esa gratitud somos nosotros mismos, donadores de ese don.


6. ¿Cómo vivir la Cuaresma con los niños y jóvenes?

Para explicarle a los más pequeños que significa la palabra «conversión» no es tan fácil como para los adultos.

Podríamos empezar hablándoles de la amistad con Dios, y cómo es necesario ir recuperando esta amistad, fundamentalmente alejándonos del mal.

En ejemplos sencillos y cotidianos, cambiar nuestras acciones para que Jesús se sienta feliz con cada una de ellas, por ejemplo: obedeciendo a nuestros padres, en el colegio…

Nuestras acciones también implican para con los demás, aquella persona que nos necesita, los más pobres…vivir en definitiva, como Jesús nos enseña.



7. La Cuaresma en Francisco de Asís:
En este año en el que celebramos los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, la Cuaresma se nos presenta como una oportunidad privilegiada para acercarnos a su experiencia de fe y a su manera de vivir el Evangelio. Para san Francisco, la Cuaresma no era solo un tiempo del calendario litúrgico, sino un camino interior, un tiempo de gracia para volver el corazón a Dios con mayor sencillez y verdad.

Francisco vivía la Cuaresma como un tiempo de silencio, oración y escucha, siguiendo el ejemplo de Jesús en el desierto. Se retiraba a lugares apartados para estar a solas con Dios, dejando espacio para que Él hablara al corazón. En ese silencio, Francisco aprendía a confiar plenamente, sabiendo que Dios cuida de sus hijos y nunca los abandona.

La Cuaresma también era para él un tiempo de pobreza elegida y sobriedad, no como sacrificio triste, sino como camino de libertad. Vivir con poco le ayudaba a centrarse en lo verdaderamente importante y a abrirse más a los demás. Francisco nos recuerda que no necesitamos tener mucho para ser felices, sino amar mucho.

Además, san Francisco entendía la Cuaresma como un tiempo de conversión y fraternidad. Convertirse significaba cambiar la mirada, aprender a ver a cada persona como hermano o hermana, especialmente a los más pequeños, a los pobres y a los que sufren. La oración siempre lo llevaba al compromiso concreto y al servicio humilde.

En este tiempo cuaresmal, inspirados por san Francisco ocho siglos después de su Pascua definitiva, estamos llamados a vivir una Cuaresma sencilla, alegre y auténtica, hecha de pequeños gestos: compartir, perdonar, cuidar la creación, escuchar más y amar mejor. Así, como él, podremos preparar nuestro corazón para la Pascua y descubrir que el verdadero cambio comienza dentro y se expresa en el amor cotidiano.

8. Para reflexionar y vivir una cuaresma con autenticidad

Cuento: Los Ropajes (Kahlil Gibran)

Cierto día, la Hermosura y la Fealdad se juntaron en la orilla del mar. Y decidieron uno y otra: “Vamos a remojarnos en el mar”.

Después, se despojaron de sus ropajes y se sumergieron en las aguas del mar.

Y, después de un rato, la Fealdad salió hacia la playa, se colocó los ropajes de la Hermosura y continuó su itinerario.

Y la Hermosura, igualmente, salió del mar y, al no hallar su ropaje y, siendo muy tímida para caminar desnuda, se colocó el ropaje de la Fealdad. Y la Hermosura, igualmente, continuó su itinerario.

Y desde aquel momento, los seres humanos las confundes y mezclan la una con la otra.

A pesar de lo cual, ha personas que han contemplado la cara de la Hermosura, y que la reconocen sin importar los ropajes que lleva puestos. Y hay otras que reconocen la cara de la Fealdad, sin que el tejido se la esconda a sus ojos.

Canto: Envolturas (La Nueva Humanidad, Brotes de Olivo)

¡Qué triste es ir por la vida con hambre de darla a Dios
y no saber que la damos “a envolturas” de su amor!
¡Cuánto pesa comprobar, cuando la vida pasó,
que al final lo que sembramos no fue ni vida ni amor!

Son envolturas …

Si fue verdad que vivimos con profunda donación
y no fue Dios ni su esencia quien nuestra vida guio.
Qué duro se hace mirar la senda que atrás quedó
al comprobar que la huella no fue fiel al plan de Dios.

Qué dolor padece el alma que vivió para el Señor
al sembrar su propia vida y no el amor que creyó.
La envoltura no perdura, aún hecha en nombre de Dios,
sólo trasciende la esencia, perdura sólo el amor.

A veces todo es perfecto en su quehacer exterior
y lo que ocurre y vivimos pensamos que es de Dios.
Aunque en su Nombre lo hacemos con la mejor intención
no tenemos garantía de que lo hecho sea de Dios

Pues es nombre de la Cruz, la Palabra y el Señor
¡cuánta injusticia se ha hecho, cuánto contrario al amor!

El fariseo y el recaudador (Evangelio según Lucas, 18 9-14)

Por algunos que confiaban en su propia honradez y depreciaban a los demás, les contó esta parábola:

– Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos. El fariseo, en pie, oraba así en voz baja: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador que se queda para él mucho de lo que recauda. Yo cumplo tu ley: ayuno dos veces por semana y pago para mantener el templo y a los pobres con el diezmo de cuanto poseo.

El recaudador, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador.

Os digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se ensalza será humillado, quien se humilla será ensalzado.

Oración «acaso» para esta cuaresma

Acaso las esperas deban ser de este color.
Acaso hay que mirarse cada muerte
sabiendo de los crímenes escritos
en nombre de nuestros refugios,
sabiendo de los sueños despoblados,
de las flores que dejamos de regar,
del silencio que aún nos pesa entre los labios.

Acaso las cuaresmas sean tiempos
de explorarse las vergüenzas y los miedos,
con meticuloso empeño,
sin engaño y sin tamiz,
de encontrarnos las cosquillas y reírlas.
Deshechizando rutinas, descendiéndonos todos,
llegando hasta nuestros cementerios de cobre

Acaso hay que mirarse cada ruina
lúcidos de esperanza
confiando en que quien sabe nuestras muertes
las perdona y resucita. AMÉN


9. DOMINGOS DE CUARESMA:


22 de febrero de 2026

Primera lectura
Lectura del libro del Génesis 2,7-9; 3,1-7: Creación y caída de la humanidad

Salmo
Sal 50: R/. Misericordia, Señor, hemos pecado

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,12-19: 
Si creció el pecado, más abundante fue la gracia.

Evangelio
Lectura del evangelio del primer domingo de cuaresma ciclo A (Mt 4, 1-11) 
«No solo de pan vive el hombre». 
1Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. 2Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». 4Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». 5Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo 6y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». 7Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». 8De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, 9y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». 10Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». 11Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Comentario
  • Jesús al vencer las tentaciones, vence a la muerte y nos marca el camino de la vida.
  • Primero, nos segura que la vida no es solo el cuerpo. Es además la palabra, una Palabra que nos puede dar la Vida, nos acerca a un Dios vivo.
  • Después, que la vida no es un solamente pasar y aparentar, sino esfuerzo y pasión. Debemos asumir nuestras tareas sin esperar que Dios se la resuelva milagrosamente. La providencia no está al servicio de la comodidad, sino del esfuerzo, de la lucha y de la acción solidaria.
  • Por último, el camino de la vida se opone a otros caminos alternativos, de idolatría. Quien busca el poder, el dinero, o se instala en la injusticia, está adorando un ídolo y no tendrá oportunidad de acceder a una vida completa.
Este es el camino que Jesús nos ofrece al vencer sus tentaciones, que también son las nuestras. Quien opta por esta vía podrá llegar a perder la vida, pero acabará ganándola.

Este es un reto que tenemos todos los cristianos por delante.

Reflexión
Las tentaciones de Jesús también son las nuestras, su lucha también la tenemos que pelear nosotros: «No solo de pan vive el hombre» ¿De qué pan vivimos nosotros? ¿Cuál es nuestra idolatría? ¿Por qué nunca estamos satisfechos?
¿Cómo afrontamos las tentaciones de cada día: el consumismo, el poder, la gloria, la violencia…?
¿Hacemos de Dios, un dios al que pedir cualquier cosa que nos falte, un dios para tener éxito, que nos de milagros o salud?










Segundo domingo de cuaresma 2026. 

1 de marzo de 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 12,1-4a: El Señor dijo a Abraham: Sal de tu tierra

Salmo

Sal 32: R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti.

Lectura de la carta de la segunda carta a Timoteo 1,8b–10: Dios nos llama y nos ilumina

Evangelio

Lectura del evangelio según san Mateo 17, 1-9

Su rostro resplandecía como el sol (Mt 17, 1-9). Segundo domingo de cuaresma

Su rostro resplandecía como el sol Mt 17,1-9 2º domingo cuaresma

Lectura del evangelio del segundo domingo de cuaresma ciclo A (Mt 17, 1-9) «Su rostro resplandecía como el sol». 5 de marzo de 2026.

Lectura del evangelio según san Mateo (Mt 17, 1-9) : Su rostro resplandecía como el sol

1En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. 2Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 3De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 4Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 5Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 6Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. 7Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». 8Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. 9Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». 

Comentario

Estamos ante uno de los relatos del evangelio que puede producir más extrañeza y cuyo significado nos puede parecer más oculto. Sin embargo, como todo el evangelio, la enseñanza puede ser sencilla y aplicable a nuestra vida.

Todos estamos llamados a seguir a Jesús. Esa llamada implica un proyecto nuevo y desconocido y que adentrarnos en él va a requerir confianza.

En esta lectura, lo desconocido se transforma y aparece claro como una nueva realidad. Aquello que puede parecernos difícil se llena de luz y es una imagen clara y tranquila: «Su rostro resplandecía como el sol»

Nuestra vida tiene también la promesa de esa luz y claridad. Esta visión, tiene sentido cuando se viven desde la presencia de Jesús resucitado. Esa realidad de muerte y resurrección es la que permitirá ver nuestra vida de forma transfigurada, viviendo en cercanía de Dios.

Reflexión

Para profundizar proponemos las siguientes preguntas:

  • ¿De qué esclavitudes y miserias quiero salir? ¿Puedo ver a través de ellas una vida nueva llena de luz?
  • ¿Busco la voluntad de Dios y la presencia de su Reino en mi vida?
  • Mi vida ¿produce más luz u oscuridad?



Tercer domingo de cuaresma 2026. 8 de marzo de 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 17,3-7: Danos agua de beber

Salmo

Sal 94: R/. Escucharemos tu voz, Señor.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.

Evangelio

Lectura del evangelio según san Juan 4,5-42

La mujer samaritana. Dame de beber (Jn 4,5-42) Tercer Domingo de Cuaresma

Jesús a la mujer samaritana, dame de beber Jn 4,5-42

Lectura del evangelio del tercer domingo de cuaresma ciclo A (Jn 4,5-42) «La mujer samaritana, dame de beber». 8 de marzo de 2026.

Lectura del evangelio según san Juan (Jn 4,5-42) : La mujer samaritana, dame de beber

5Llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; 6allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. 7Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». 8Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.  9La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). 

10Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».  11La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; 12¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».  13Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». 15La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». 

16Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». 17La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: 18has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». 19La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. 20Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». 

21Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  22Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. 24Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». 

25La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». 26Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo». 

27En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».  28La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: 29«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». 30Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. 31Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». 32Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis». 33Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». 

34Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.  35¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; 36el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. 37Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. 38Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos». 

39En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho». 40Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41Todavía creyeron muchos más por su predicación, 42y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Comentario al evangelio del tercer domingo de cuaresma

La experiencia de tener mucha sed, estar realmente sedientos, no es agradable. Y en esta lectura, aunque tiene como elementos principales el agua o la sed, no está hablando de esta experiencia física.

El evangelista Juan utiliza este relato para hablarnos de cuando estamos necesitados de algo, para nuestra vida, que nos hace no sentirnos completos.

Podemos estar rodeados en nuestra vida de cosas que parecen llenarnos, que nos tienen ocupados, y sin embargo nos sigue faltando lo esencial para vivir de verdad.

Jesús se acerca a una mujer, que va a ser protagonista de un encuentro con Jesús. Jesús rompe varias ideas establecidas que el evangelista destaca. Quien nos va a poner como ejemplo es una mujer a la que Jesús se dirige (primera barrera que rompe) y además de un grupo social, los samaritanos, con los que judíos no debían tener trato (la segunda barrera).

Jesús comienza pidiéndole a la mujer samaritana «dame de beber». Ella sabe que su vida no es ejemplar, se reconoce necesitada de esa propuesta que Jesús le trae, y su conversión va a ser completa, desde lo interior hasta lo exterior, desde sus creencias, hasta su comportamiento.

Todo un ejemplo para nosotros, atrevernos a afrontar nuestros miedos interiores, nuestras contradicciones, para escoger un nuevo camino con convencimiento y dar testimonio del mismo.

Reflexión

Para profundizar proponemos las siguientes preguntas:

  • ¿He detectado mis necesidades profundas?
  • ¿Qué debo reconocer en mi vida tal y como hace la samaritana?
  • ¿Dónde busco la satisfacción, la felicidad para mi vida?

Cuarto domingo de cuaresma 2026. 15 de marzo de 2026

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel 16,1b.6-7.10-13a: Invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

Salmo

Sal 22: R /. El Señor es mi pastor, nada me falta

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Efesios 5, 8-14: Levántate de entre los muertos

Evangelio

Lectura del evangelio según san Juan 9, 1-41

Bartimeo, el ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41). Cuarto Domingo de Cuaresma

Bartimeo el ciego de nacimiento Jn 9, 1-41

Lectura del evangelio del cuarto domingo de cuaresma ciclo A (Jn 9, 1-41) «Bartimeo, el ciego de nacimiento». 15 de marzo de 2026.

Lectura del evangelio según san Juan ( Jn 9, 1-41): Bartimeo, el ciego de nacimiento

1Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». 3Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas.  5Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». 6Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, 7y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista.

8Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 9Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». 10Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». 11Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». 12Le preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No lo sé». 

13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 16Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. 17Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». 

18Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; 21pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». 22Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él». 

24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».  25Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». 26Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».  27Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».  28Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene». 

30Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad.  32Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; 33si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder».  34Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. 

35Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 36Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». 37Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 38Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 39Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». 40Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». 41Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece».

Comentario al evangelio del cuarto domingo de cuaresma

En este relato del evangelio de Juan, el signo o milagro, pone delante nuestro una realidad muy sencilla de analizar.

Ante Jesús podemos seguir dos caminos, uno es el que nos lleva a descubrirlo, como hace Bartimeo el ciego de nacimiento, cuyas frases son cada vez más reveladoras: primero «ese hombre», después «es un profeta», sigue con «hace la voluntad de Dios», «viene de Dios» y finalmente «Creo, Señor.»

El otro camino es el de no avanzar, o retroceder, como en este relato los fariseos, que solo ven pecado y falta en los demás. Utilizando su poder, siempre dispuestos a culpar y castigar. Su propia inconsecuencia prefieren volcarla como culpa en los demás, en lugar de reconocerla en si mismos.

Nosotros tenemos siempre abiertos estos dos caminos.

Por otro lado, el evangelio también nos plantea el problema de la enfermedad y la muerte. Ante la presencia de un ciego de nacimiento, los discípulos preguntan a Jesús «¿Quién pecó, él os sus padres?». Pero Jesús no quiere que nos situemos en estas explicaciones simplistas, porque ya ha mostrado que Dios es siempre bondadoso y hace llover sobre justos e injustos.

Él ha venido al mundo para traer luz, luz que puede iluminar a quién busca el camino, o que puede cegar al que cree que ve y no necesita otra luz.

Reflexión

Aprovechamos esta cuaresma para pensar cómo estamos tomando decisiones en nuestra vida, ¿lo hacemos con luz o a ciegas? . Dios quiere que demos nuestros pasos viendo donde pisamos, que nos movamos en la luz, y no en la oscuridad.

La luz de Dios nos ilumina y descubre nuestras propias ideas. ¿Acudo los suficiente a la Palabra, y la Oración donde puedo encontrarme con esa luz?

A Bartimeo nos lo presentan como «ciego de nacimiento». Nosotros puede que hayamos recibido una fe por parte de nuestras familias, o que la hayamos descubierto más tarde. Si miro mi camino como creyente ¿puedo reconocer una evolución como en el caso de Bartimeo? ¿qué pasos debería dar?

Quinto domingo de cuaresma 2026. 22 de marzo de 2026

Primera lectura

Lectura del libro de Ezequiel 37, 12-14: Os infundiré mi espíritu y viviréis.

Salmo

Sal 129: R/. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 8-11: El Espíritu de Dios habita en vosotros

Evangelio

Lectura del evangelio según san Juan 11,1-45

Yo soy la resurrección y la vida Jn 11,1-45. Quinto domingo de cuaresma

Bartimeo el ciego de nacimiento Jn 9, 1-41

Lectura del evangelio del cuarto domingo de cuaresma ciclo A (Jn 9, 1-41) «Bartimeo, el ciego de nacimiento». 15 de marzo de 2026.

Lectura del evangelio según san Juan ( Jn 9, 1-41): Bartimeo, el ciego de nacimiento

1Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». 3Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas.  5Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». 6Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, 7y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista.

8Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 9Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». 10Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». 11Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». 12Le preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No lo sé». 

13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 16Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. 17Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». 

18Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; 21pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». 22Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él». 

24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».  25Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». 26Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».  27Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».  28Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene». 

30Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad.  32Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; 33si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder».  34Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. 

35Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 36Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». 37Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 38Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 39Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». 40Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». 41Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece».

Comentario al evangelio del cuarto domingo de cuaresma

En este relato del evangelio de Juan, el signo o milagro, pone delante nuestro una realidad muy sencilla de analizar.

Ante Jesús podemos seguir dos caminos, uno es el que nos lleva a descubrirlo, como hace Bartimeo el ciego de nacimiento, cuyas frases son cada vez más reveladoras: primero «ese hombre», después «es un profeta», sigue con «hace la voluntad de Dios», «viene de Dios» y finalmente «Creo, Señor.»

El otro camino es el de no avanzar, o retroceder, como en este relato los fariseos, que solo ven pecado y falta en los demás. Utilizando su poder, siempre dispuestos a culpar y castigar. Su propia inconsecuencia prefieren volcarla como culpa en los demás, en lugar de reconocerla en si mismos.

Nosotros tenemos siempre abiertos estos dos caminos.

Por otro lado, el evangelio también nos plantea el problema de la enfermedad y la muerte. Ante la presencia de un ciego de nacimiento, los discípulos preguntan a Jesús «¿Quién pecó, él os sus padres?». Pero Jesús no quiere que nos situemos en estas explicaciones simplistas, porque ya ha mostrado que Dios es siempre bondadoso y hace llover sobre justos e injustos.

Él ha venido al mundo para traer luz, luz que puede iluminar a quién busca el camino, o que puede cegar al que cree que ve y no necesita otra luz.

Reflexión

Aprovechamos esta cuaresma para pensar cómo estamos tomando decisiones en nuestra vida, ¿lo hacemos con luz o a ciegas? . Dios quiere que demos nuestros pasos viendo donde pisamos, que nos movamos en la luz, y no en la oscuridad.

La luz de Dios nos ilumina y descubre nuestras propias ideas. ¿Acudo los suficiente a la Palabra, y la Oración donde puedo encontrarme con esa luz?

A Bartimeo nos lo presentan como «ciego de nacimiento». Nosotros puede que hayamos recibido una fe por parte de nuestras familias, o que la hayamos descubierto más tarde. Si miro mi camino como creyente ¿puedo reconocer una evolución como en el caso de Bartimeo? ¿qué pasos debería dar?

Domingo de Ramos. 29 de marzo de 2026

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 50,4-7: Culminación de la historia de la salvación en el siervo de Yahvé, entregado hasta la muerte. En este relato del profeta Isaías, el cristianismo ha encontrado explicación a la entrega de Jesús.

Salmo

Sal 21,2a.8-9.17-18a.19-20.23-24: R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.

Evangelio

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26,14 – 27,66

Relato de la pasión, del evangelio de Mateo. Podemos situarnos como espectadores o decidir caminar al lado del Maestro.

Domingo de Ramos Mt 26,14 – 27,66. Ciclo A 29 de marzo de 2026

Lecturas Domingo de Ramos (A). 29 de marzo de 2026

Lecturas (primera, segunda y evangelio) del Domingo de Ramos de 2023: 29 de marzo de 2026 (Ciclo A). Además de las lecturas completas, añadimos un pequeño comentario y preguntas para la reflexión. Completamos las lecturas de cuaresma de este año 2026.

En las lecturas del Domingo de Ramos se lee completo el relato de la pasión y muerte de uno de los evangelios sinópticos (según el año leemos a Marcos, Mateo o Lucas), en 2026 a Mateo. El evangelio es la única lectura que cambia del Domingo de Ramos de año en año, el resto son siempre las mismas.

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