viernes, 14 de mayo de 2021

EVANGELIO DEL DOMINGO: LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogeran serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban. (Marcos 16, 15-20)

El Señor se va y se queda. No, no es el juego del escondite. Es una manera de decirnos que es “nuestro tiempo”: el tiempo de actuar, de comprometernos, de vivir lo que significa la alegría de la Resurrección… Y anunciarlo incansablemente.

El Señor se va, pero permanece en nuestro corazón, para transformar nuestra mente y activar nuestras manos en la entrega diaria hasta el final.

El Señor se va, pero lo tenemos tan cerca que en cualquier bombeo del corazón lo podemos sentir latir, especialmente en los pequeños, los que no cuentan, los pobres…

El Señor se va, pero nosotros nos quedamos con Él. No hay forma que abandone el cuerpo el que es su cabeza, su motor, su Vida.

El Señor se va, pero aquí está la Iglesia servidora de los pobres para hacerlo presente.

El Señor se va. Es nuestro turno. No lo olvidemos. Está sentado a la derecha del Padre y quiere que este mundo nuestro suba hacia Él.

 

 Dibu: Patxi Velasco Fano
Texto: Fernando Cordero ss.cc.

jueves, 13 de mayo de 2021

LOS SABORES DE MARÍA: SALADA

La expresión “persona salada” incluye, en español, el ser graciosa, chistosa, divertida, chisposa… Vemos a María como persona con encanto, que llega a ver a su prima y canta al Señor su Magníficat. La podemos imaginar moviéndose por la casa prodigándose en este servicio, llenando la vivienda de vida y optimismo, de pasión y energía. También se necesita tener salero para resolver el problema de Caná de Galilea. “¡No tienen vino! Hay que hacer algo… Venga, Jesús, que tú puedes ayudar si quieres…”

La sal es el elemento elegido por Jesús en el evangelio para simbolizar que debemos ser sal de la tierra para que esta no se corrompa. María, como madre, fue sal con su propio hijo, sembrando en su corazón una forma de mirar al mundo que evitaba el nacionalismo, el extremismo, el machismo, el sexismo y todas las ideologías que ensucian la mirada limpia de un niño. María estuvo entre los apóstoles como sal, para que no se desvirtuara el mensaje del Maestro ni la esperanza en que su promesa se cumpliría. De allí que recibiera el encargo de Jesús crucificado “cuida de tu hijo” y formara parte de aquella primera iglesia a la que el Espíritu Santo animó en Pentecostés.

 

Hoy me dirijo a ti, María,
para pedirte que me ayudes
a escuchar con confianza
la palabra del Señor.
Enséñame
a disponer el corazón,
a saber escuchar,
a guardar dentro lo que me dices.
Que no me olvide
de dedicar cada día
un ratito a charlar con Jesús
y escuchar su voz.
Madre, quiero seguir tus pasos,
acompañarme en el camino.

miércoles, 12 de mayo de 2021

LA VIDA DE MARÍA

Con este video recordamos la vida de María y le pedimos que nos ayude a conocer y querer más a su hijo Jesús.

Querida María, madre de Jesús y madre nuestra.
Confiamos en ti, María, como lo hacía Jesús.
Acompáñanos en nuestra vida.
Oriéntanos cuando estamos perdidos.
Ayúdanos a ser amables y buenos con todos, como tú, María.
Enséñanos a ser buenos discípulos de Jesús, como tú, María.
Te prometemos, madre, sentirte como madre.
Te damos gracias por tu amor.
Te alabamos porque has sido la mejor colaboradora de Dios.
Te agradecemos el gran regalo que nos haces: Jesús.
Gracias, madre, Virgen María.

martes, 11 de mayo de 2021

GRACIAS POR NUESTRA MAMÁ Y NUESTRA MADRE

¿Cuántas veces hemos estado en situaciones difíciles en las que la primera persona que llamamos es a nuestra mamá? ¡Imposible contarlas!

De igual forma Dios, que es tan creativo, siempre encuentra la manera de hacernos saber que no estamos solos. Sin importar lo difícil que sea la situación o lo grande que sintamos nuestro problema, Dios nos abraza en medio de la dificultad a través de distintas personas y detalles.

Pase lo que pase, haga lo que haga, cometa el error que cometa... tanto mamá como Dios estarán con los brazos abiertos. No hay nada, ni menos alguna lista de requisitos con acciones que yo debería hacer para recibir su amor.

Así nos ama tambien nuestra Madre del cielo, la Virgen María. Esté donde esté, me encuentre donde me encuentre, de María solo encontraré amor. Tanto Dios como María nos siguen acompañando con esa ternura y confianza que solo aquellos que te conocen y cuidan te pueden dar.

Por todo esto GRACIAS mamá, por todo el amor que me das, GRACIAS María por estar siempore en mi vida y GRACIAS Dios por haberme amado tanto regalándome una mamá y una Madre tan buenas.

lunes, 10 de mayo de 2021

PRÉSTAME MADRE

Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar,
porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.
 
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar,
porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
 
Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y de santidad.
 
Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar,
que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
 
Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad,
pues cubierto con tu manto al Cielo he de llegar.
 
Préstame, Madre a tu Hijo, para poderlo yo amar,
si Tú me das a Jesús, ¿qué más puedo yo desear?
Y esa será mi dicha por toda la eternidad.
 

viernes, 7 de mayo de 2021

EVANGELIO DEL DOMINGO: PERMANECED EN MI AMOR

Como el Padre me ama a mí, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté dentro de vosotros y vuestra alegría sea completa». «Éste es mi mandamiento: amaos unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, pues el siervo no sabe qué hace su señor; yo os he llamado amigos porque os he dado a conocer todas las cosas que he oído a mi Padre. No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros; y os designé para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca, a fin de que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: amaos unos a otros». Juan 15, 9-17

La razón de nuestra alegría es el amor hasta el extremo que Jesús ha manifestado por nosotros. No hay amor más grande. La fidelidad, la reciprocidad, el permanecer conectados como el sarmiento a la vid es la respuesta que podemos dar ante tanta desmesura. Llamados a amar y a permanecer en el Amor de Cristo, en su amistad, es nuestra vocación y misión. Quien vive pendiente de alegrías externas, eventuales, dependientes de éxitos y valoraciones externas, no conoce el significado de la esencia de la alegría. Solo podemos conocer la alegría verdadera por la manifestación que nos hace Jesús de su amor. Ante tanto amor, solo cabe que brote en el interior una fuente que, gracias al bautismo, salta hasta la vida eterna. Una fuente que no se agota y que empapa la existencia de ganas de entregarse y vivir unidos, como hermanos, a la vid.

Padre, Hijo y Espíritu viven unidos a una humanidad que, en los más pequeños, nos muestra la grandeza del amor y de vivir unidos al abrazo de Dios. Permanezcamos en ese amor infinito.

Dibu: Patxi Velasco FANO
Texto: Fernando Cordero ss.cc.

jueves, 6 de mayo de 2021

LOS SABORES DE MARÍA: DULCE

Posiblemente es el sabor fundamental de María. Como madre, evoca en nosotros la dulzura, el cariño, las caricias, el amor incondicional. María se muestra dulce en los evangelios: en Belén, junto a Jesús recién nacido, arropado y amamantado por su madre. En Ain Karén, cuidando a su prima Isabel. En Caná, preocupándose por la fiesta y la alegría de los recién casados. En Pentecostés, llenándose del vino dulce del Espíritu que alegra el corazón.

María es alegría, servicio, acogida, amabilidad… Las letanías del Rosario la reconocen así: Causa de nuestra alegría, Madre amable, Madre del amor, refugio de los pecadores, estrella de los mares, esperanza nuestra,… Celebramos el “Dulce Nombre de María” el 12 de septiembre, e infinidad de canciones la cantan en este sabor y nos invitan a acercarnos al amor materno de María. Escuchemos esta bella canción llamada "Dulce Madre":

 

REZAMOS:
Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mi no apartes,
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes.
Ya que Tú me quieres tanto
como verdadera madre,
haz que me bendigan el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 5 de mayo de 2021

NUESTRA MADRE DEL CIELO

Hoy comenzamos nuestro día con esta genial catequesis de Juan Manuel Cotelo de su colección "Catequizis":

María:
Hoy te queremos invocar con el nombre más bonito;
queremos llamarte MADRE.
Queremos pedirte que estés cerca de nosotros.
Que cuides nuestro crecimiento como cuidaste el de Jesús.
Queremos acordarnos de ti
y sentirte cerca en nuestros momentos difíciles;
y también, en los momentos fáciles y gozosos.
Ojalá sepamos quererte como te quería Jesús.
Ojalá sepamos imitarte en decirle sí a Dios.
Ojalá elijamos en todo momento
lo que es bueno y sincero, como elegiste tú.
¡Santa María Madre de Jesús y Madre Nuestra,
ruega por nosotros!

martes, 4 de mayo de 2021

EL MAGNIFICAT DE MARÍA

Todos sabemos lo importante que es una madre. A través de ella Dios nos da la vida. Por eso debemos agradecerle el amor que nos ha mostrado cada día desde nuestro nacimiento.

María con sencillez y humildad dejó que Dios entrara en su vida y le dio su corazón. María dejó que Jesús estuviera en su vientre y en su corazón. María se dejó llenar de Dios, por eso está llena de gracia y de vida. Y por eso nos puede dar esa vida de Jesús.

Jesús también estaba muy orgulloso de su madre, María. Como buena madre cuidó de él desde el nacimiento en Belén hasta que murió crucificado en Jerusalén. Podemos recordar tantos momentos de la vida de Jesús acompañado de su madre, sobre todo los más difíciles.

Hay una escena de la vida de María que no podemos olvidar: se trata de la visita que María hizo a su prima Isabel. María fue corriendo a ayudar a Isabel, pues necesitaba ayuda ante el nacimiento de su hijo Juan Bautista.

Cuando se encuentran María e Isabel se dicen cosas hermosas, porque Dios había anunciado el nacimiento de sus hijos. Y se llenan de gran alegría.

En ese encuentro es cuando María hace una oración que utilizamos también en la Iglesia. María alaba a Dios porque se ha acordado de ella y de su pueblo. Alaba a Dios porque está junto a los humildes y a los pobres. Alaba a Dios porque tiene misericordia con los más débiles.

Esa oración se llama “Magnificat”. Vamos a rezarla con el mismo entusiasmo que puso María, con sus palabras y sentimientos:

TODOS:

Proclama mi alma la grandeza del Señor.
Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humildad de su sierva.
Todas las generaciones me llamarán bienaventurada
porque el Señor ha actuado en mí obras grandes.
La misericordia del Señor llega a todos.
El Señor es fuerte y misericordioso,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos les deja sin nada.
El Señor siempre está junto a su pueblo,
el Señor es fiel y nos acompaña siempre. 

lunes, 3 de mayo de 2021

COMENZAMOS EL MES DE MAYO

Las flores brotan en primavera, y con ella se nos anuncia que el invierno ha pasado. Las flores nos hablan de vida. En mayo recordamos dos cosas fundamentales de nuestra fe cristiana: que Jesús vive para siempre, y que nos dejó a su madre como madre nuestra.

A María le solemos ofrecer estos días flores. Las flores son hermosas, tienen buena fragancia y son símbolo de vida y de frutos. Y se las ofrecemos a María para decirle que nosotros queremos dar buenos frutos, dar buen olor a la vida, y hacer nuestra vida mejor, más bella y alegre.

Comenzamos pues este mes y esta semana con una oración a la Virgen, nuestra madre.

María,
camina cerca nuestro,
acompañanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar
y retomar fuerzas.
Danos firmeza y valentía
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que nos hace libres
para vivir el amor entre todos.