lunes, 17 de febrero de 2020

COMENZAMOS LA SEMANA: Mis manos

Sentados, invitamos a nuestros alumnos a que miren detenidamente sus manos. Mira tus manos, abre y cierra los puños suavemente. Contempla cómo se estira y encoge la mano, varias veces.
Junta las manos por las palmas, haciendo fuerza y soltando varias veces. Ahora extiende una mano y pasa por su contorno el dedo índice de la otra, recorriendo los dedos uno a uno, despacio, recreándote en la caricia. Repetimos cambiando de mano. Respiramos tres veces para cerrar la primera parte de esta actividad.

Reflexión: Nuestras manos son importantes, ¿sabéis por qué?... Con estas manos Dios nos hace colaboradores suyos para cuidar nuestro mundo. Por eso rezamos con esta oración:

Señor.
Sólo tienes nuestras manos.
Si te sirven, tómalas.
Si pueden ser instrumento tuyo, bendícelas.
Queremos hacer un mundo nuevo,
ser verdaderos constructores de tu reino de Amor.
Queremos trabajar por los pobres,
por los olvidados de todos.
Queremos vivir plenamente tu Evangelio.
Queremos gozar en Ti, Jesús.
Sólo tienes nuestras manos.
Si te sirven, tómalas.
Si pueden ser instrumento tuyo, bendícelas.

viernes, 14 de febrero de 2020

EVANGELIO DEL DOMINGO: Cumplimiento de la ley (Mt. 5, 17-37)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Os lo aseguro si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Habéis oído el mandamiento: "No cometerás adulterio". Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Sabéis que se mandó a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que no juréis en absoluto. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del maligno.

Dios no quiere que vivamos como esclavos, haciendo la voluntad del amo por miedo a lo que pueda pasar... Nos quiere felices, sonrientes... Y para eso tenemos que hacer las cosas libremente, saboreando cada momento... ¿A que ningún padre os obliga a jugar o ver vuestros dibujos animados favoritos? Somos nosotros los que vamos a la tele y ya sabemos el canal, nuestros dibujos, sus personajes... Sale desde dentro el ver esos dibujos, esa serie... Nadie nos tiene que decir nada.
Pues eso es lo que nos quiere decir Jesús también en el Evangelio de hoy. Quiere que hagamos las cosas desde dentro de nosotros, sin que lo veamos como una carga ni una orden... Quiere que hagamos las cosas bien para que luego no nos tengamos que arrepentir, para que podamos ser libres.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

jueves, 13 de febrero de 2020

BUENOS EJEMPLOS: Madre Teresa De Calcuta

Teresa de Calcuta decía que si no se vive para los demás, la vida carece de sentido. Y a eso dedicó su existencia: a los demás, por amor a Dios. Ésa es la causa de la huella imborrable que ha dejado en la Historia.
Curiosamente aunque todo el mundo la conoce como Teresa de Calcuta, ni se llamaba Teresa ni nació en Calcuta. Sus padres la bautizaron el 27 de agosto de 1910 en Spokje, un día después de nacer, con el nombre de Agnes que significa «pequeña flor» en albanés.
Su pasión por la vida de los misioneros la llevó a formar parte de niña del Sodalicio de Nuestra Señora, donde se interesaba por las historias de los misioneros jesuitas de Yugoslavia que estaban en Bengala.
La madre Teresa fue misionera en Calcula, uno de los lugares más pobres del mundo, ayudó y vivió entre leprosos y se dedicó a ellos de lleno. Todas las posesiones que quiso conservar se reducen a su túnica, que se convirtió en el hábito de su orden y que aún hoy en día llevan las hermanas que siguieron sus pasos.
Todo un ejemplo de dedicación y amor a los demás.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

miércoles, 12 de febrero de 2020

CUENTO: Pidiéndole a Dios

Un niño de 10 años estaba parado frente a una tienda de zapatos, descalzo, viendo a través de la ventana y temblando de frío.
Una señora se acercó al niño y le dijo: "Mi pequeño amigo, ¿Qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?".
"Le estaba pidiendo a Dios que por si por favor me puede dar un par de zapatos, hace tanto frio". Fue la respuesta del niño.
La señora lo tomó de la mano y entraron a la tienda. Le pidió al empleado media docena de pares de calcetines para el niño.
Preguntó si podía darle un recipiente con agua caliente y una toalla. El empleado le trajo lo que pidió. Ella llevó al niño a la parte trasera de la tienda le lavo cuidadosamente los pies, y se los secó. Para entonces el empleado llegó con los calcetines.
La señora le puso un par al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dio al niño. Le acarició la cabeza y le dijo:
"¡No hay duda mi pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora!". Y más caliente dijo el niño. Cuando ella daba la vuelta para irse, el niño le agarró la mano y mirándola con lágrimas en los ojos, le preguntó:” ¿Es usted un ángel de Dios?".

Siempre que ayudamos a los demás, estamos prestando a Dios nuestras manos para que su bondad llegue a todos.
Compartir es la manera que tenemos de contar a los demás quién es Jesús, cómo hacía las cosas, qué les decía a sus discípulos que era lo más importante. También significa partir algo juntos. La palabra compañero quiere decir el que come el mismo pan, el que comparte. Vosotros tenéis muchos compañeros y compañeras con las que compartís el cole, el recreo, los juegos, pero hay muchos niños y niñas en el mundo que no tienen todo eso para compartir.
Con vuestra familia también compartís la comida. Otros niños como vosotros no tienen la comida necesaria para vivir, no pueden compartirla. Jesús nos propone poner en común lo que tenemos para que todos podamos vivir y nadie muera de hambre.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

martes, 11 de febrero de 2020

REFLEXIÓN: El amor

Amaos unos a otros como yo os he amado.”

El amor nada tiene que ver con el que nos venden el día de san Valentín, cargado de regalos y que apenas dura un día; sino, como Jesús nos enseñó, un amor hecho de pequeños sacrificios que ayuden a los demás, que nos acerquen más a los nuestros, y alegre a los que se sienten más solos. Un amor no de un día, ni de un mes, sino de una vida.
Un amor comprometido que saque lo mejor de nosotros y lo pasemos, al igual que pasamos nuestra luz, a amigos, familiares, compañeros, profesores…. y a todo el que lo necesite.
Queremos tener corazones grandes, dispuestos y atentos tanto en casa como en el colegio y el barrio, para iluminar cada rincón oscuro.
Recuerda: Antes de discutir, respira; antes de hablar, escucha; antes de escribir piensa; antes de herir, siente; antes de rendirte intenta; antes de morir, VIVE.
Si quieres ser feliz, haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

lunes, 10 de febrero de 2020

COMENZAMOS LA SEMANA: Abrázate

Empieza respirando de forma calmada. ¿Puedes sentir el ritmo de la respiración entrando y saliendo? Imagina que a tu alrededor están tus padres, hermanos y hermanas, tus amigos, maestros y los niños del colegio. Siente tu corazón abierto hacia ellos. Concéntrate en la respiración, en cómo entra y sale el aire. Imagina que con cada espiración envías luz blanca y felicidad a todos los que te rodean. Dales un abrazo. Ahora piensa en ti. Recuerda todo lo bueno que tienes; la bondad que muestras a los demás y cómo les ayudas cuando puedes. Recuerda también todas las veces que te has equivocado y has producido tristeza y dolor, tanto en ti como en los otros. Inspira y espira. Siente el centro de tu corazón transformándose en una luz muy pura. La luz que se irradia desde tu corazón te llena todo el cuerpo. Date un fuerte abrazo rodeándote el cuerpo con tus brazos durante un minuto. Siente tu corazón abierto. Terminamos con este texto:

Hoy sembraré una sonrisa... para que haya más alegría.
Hoy sembraré una palabra consoladora... para cosechar serenidad.
Hoy sembraré un gesto de caridad... para que haya más amor.
Hoy sembraré una oración... para que la persona esté más cerca de Dios.
Hoy sembraré palabras y gestos de verdad... para que no crezca la mentira.
Hoy sembraré serenidad de acciones... para colaborar con la paz.
Hoy sembraré un gesto pacífico... para que haya menos nervios.
Hoy sembraré justicia en mis gestos y palabras... para que reine la verdad.
Hoy sembraré un gesto de delicadeza... para que haya más bondad.
Hoy sembraré con humor… para que nuestras relaciones sean más amigables.

viernes, 7 de febrero de 2020

VIERNES 7 DE FEBRERO: Día del ayuno voluntario.

EVANGELIO DEL DOMINGO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

Este domingo es un gran día. Así de sencillo. Este día muchísimas personas en España, cientos de miles, colaborarán para quitar el hambre y la pobreza del mundo.
Nosotros, como cristianos, como niños y niñas que siguen a Cristo, no podemos quedarnos quietos... No podemos cerrar los ojos ante tanta injusticia...
Las «buenas obras» de las que habla Jesús son luz en situaciones de angustia, son sal en medio de vidas tristes, agotadas, insípidas.
El pueblo judío estaba obsesionado con las buenas obras para agradar a Dios. El profeta Isaías es muy claro: parte el pan con el pobre; no te desentiendas de los que sufren a tu lado. Pero Jesús en su evangelio, le da un giro distinto: si tu vida es como la de todos, no vives en el espíritu del Reino. Ser luz y ser sal en medio del mundo supone tomar decisiones, proponer alternativas, vivir de otra forma para que el Reino de Dios sea una realidad.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

jueves, 6 de febrero de 2020

BUENOS EJEMPLOS: MANOS UNIDAS

Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia española para la ayuda, promoción y desarrollo en los países empobrecidos. Con su trabajo hace realidad las palabras de Jesús en el Evangelio: “Tuve hambre y me disteis de comer” (Mateo 25).
En Manos Unidas creemos en la igualdad y la dignidad de las personas... en cuanto seres creados por Dios en Cristo. Por eso, defendemos y promovemos los derechos humanos.... como aspectos de la dignidad humana.
Lo hacemos mediante actividades de educación para el desarrollo y a través de proyectos de desarrollo, impulsando un desarrollo humano integral y sostenible, junto con nuestros socios locales y las comunidades a las que estos acompañan.
Pretendemos sensibilizar a la comunidad cristiana e invitar a compartir vida, experiencia y bienes; así, juntos, haremos realidad el plan de Dios: que todas las personas tengamos una vida en plenitud. «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).
Ofrecemos a catequistas y formadores recursos para una educación que ayude al compromiso por el desarrollo humano integral, descubriendo nuestra corresponsabilidad en la perpetuación del deterioro medioambiental y proponiendo una conversión ecológica.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.


miércoles, 5 de febrero de 2020

CUENTO: El niño más solidario

En una ciudad se celebró un concurso para encontrar al niño más solidario. El ganador fue un niño de cuatro años, vecino de un anciano cuya esposa había fallecido recientemente. El niño al ver al anciano llorar en el patio de su casa, se acercó, se sentó en su rezago y comenzó a llorar. Cuando su mamá le preguntó qué le había dicho el vecino, el niño le contestó: «Nada, solo lloramos juntos».

¿Qué os parece? Algo tan sencillo tan bonito, pero que solo se le ocurrió a ese niño de cuatro años... compartir lo poco que tenía, sus lágrimas.
Esta historia nos vuelve a recordar lo que somos y lo que debemos ser: luz y sal, brillo y sabor... Todos sabemos hacer cosas buenas, pero la pereza a veces nos puede, ¿verdad? Pero hoy no... Hoy nos tomaremos en serio ser testigos de Jesús, de la Verdad, de la Vida...

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

martes, 4 de febrero de 2020

REFLEXIÓN: Podrías

Si hubieras nacido en otra tierra podrías ser blanco, podrías ser negro...
Otro país sería tu casa y dirías "sí" en otra lengua.
Te habrías criado de otra manera mejor, quizás, quizás peor.

Tendrías más suerte o quizás no tanta...
Tendrías amigos y juegos de otro tipo;
llevarías vestidos de saco o de seda,
zapatos de piel o tosca alpargata,
o irías desnudo perdido por la selva.

Podrías leer cuentos y poemas, o no tener libros ni saber de letra.
Podrías comer cosas golosas o sólo chuscos secos de pan negro.

Podrías..., podrías...

Por todo ello piensa que importa tener las manos bien abiertas
y ayudar a quien viene huyendo de la guerra,
huyendo del dolor y de la pobreza.
Si tú hubieras nacido en su tierra la tristeza de él podría ser la tuya.

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas.
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.