Al abrir las puertas del 2026, sentimos que el tiempo nos regala una oportunidad única: un año lleno de memoria, esperanza y fraternidad. No es un año cualquiera. Es el año en que celebramos 75 años desde la apertura del nuevo edificio del Colegio San Buenaventura, un hito que no podemos dejar pasar porque nos habla de nuestras raíces, de la fe y el esfuerzo que hicieron posible este sueño educativo que hoy sigue vivo.
Este aniversario nos invita a mirar atrás con gratitud y a mirar adelante con compromiso. Porque nuestras raíces no son un adorno: son la savia que alimenta nuestro presente y nos proyecta hacia el futuro.
Pero este año también es especial por otro motivo: el VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís. Ocho siglos desde que el Poverello nos enseñó que la vida es don y la muerte, hermana. En un mundo marcado por prisas y conflictos, Francisco nos recuerda que la fraternidad es la palabra que lo llena todo y lo cambia todo. Fraternidad: entre nosotros, con la creación, con Dios. Esa es la luz que queremos que ilumine cada rincón de nuestro colegio y cada corazón que lo habita.
Además, este año nos acompañan celebraciones que nos conectan con la Iglesia y con el mundo:
- Año Mundial del Voluntariado, que nos llama a servir con alegría.
- Año Internacional de la Mujer Agricultora, que nos recuerda la dignidad y el trabajo de quienes cuidan la tierra.
- Jubileo de la Infancia en Roma, que pone en el centro la mirada limpia de los más pequeños.
y otras que aunque no sean a nivel mundial. son a nivel de nuestra tierra, de lo cercano:
- 760º aniversario de que Mursiya pasase a ser Murcia y que el Cristianismo se asentara en nuestra Región hasta el día de hoy, con la entrada triunfal de Jaime I el Conquistador a la Ciudad
- La visita a las Parroquias de Murcia de la Virgen de la Fuensanta (peregrina) preparando el gran acontecimiento del 2027 el que celebraremos el aniversario de Coronación
Todo esto nos impulsa a vivir con intensidad nuestra misión educativa: que la ciencia y la virtud suenen más que nunca en nuestras aulas, que la educación sea puente y no muro, que la fe sea horizonte y no frontera. Que cada gesto, cada palabra, cada proyecto lleve el sello de la esperanza franciscana.
Por eso, os invitamos a celebrar, a compartir, a hacer de este año un canto a la vida y a la misión que nos une. Que este nuevo tiempo que se nos abre, sea un tiempo para reconciliar, agradecer y soñar juntos.
Señor, en esta navidad nos enseñas a vivir la fraternidad,
haznos constructores de paz y sembradores de esperanza.
Que San Francisco nos enseñe la alegría de la sencillez,
que San Buenaventura nos guíe en la búsqueda de la verdad,
que la Virgen de los Buenos Libros nos inspire amor por la sabiduría, y que, abrazados a Cristo como Francisco,
vivamos cada día como don y servicio.
Amén.
11 DE ENERO DE 2026 (DOMINGO)
El cielo se rasga. Jesús emerge. El espíritu anida
“Jesús tenía 30 años cuando fue al río Jordán. Adulto. Consciente. Había una fila de pecadores esperando ser bautizados. Gente común buscando un nuevo comienzo.
Y Jesús hace cola con ellos
Juan, el que bautizaba, se queda en shock: “¿Tú? ¿El Hijo de Dios haciendo fila? ¡Yo debería ser bautizado por ti!”
Esto: Dios no vino a juzgarnos desde lejos. Vino a meterse en tu barro, en tus líos. No esperó a que fueras perfecto. Se metió primero.
Pero Jesús insiste. Se mete en el agua. Se sumerge. ¿Qué está pasando?
Y cuando Jesús sale del agua, el cielo se rasga. No se abre suavemente. Se desgarra. Como si algo cerrado durante siglos finalmente se rompiera.
Y se escucha una voz:
“Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco.”
Esa voz no fue solo para Jesús. Fue para que todos supiéramos qué tipo de Dios tenemos: uno que se siente orgulloso cuando nos acercamos, cuando buscamos.
Luego el Espíritu Santo desciende como una paloma y se posa sobre Jesús. Hace nido.
Hay una palabra preciosa en griego: “nostos”, que significa “regreso a casa”. De ahí viene “nostalgia”. El Espíritu estaba nostálgico, buscando desde siempre un lugar donde habitar. Y en Jesús encontró su hogar.
Ahora nuestra parte
Quizá nunca te bautizaste. O nos bautizaron de bebés y nunca le dimos importancia. “Fue cosa de nuestros padres, no nuestra.” Escuchemos ésto:
Ese cielo que se rasgó sigue abierto. Esa voz del Padre sigue resonando. Ese Espíritu sigue buscando donde anidar.
Y nos busca a ti y a mí.
Si nunca te has bautizado, ese momento puede ser hoy, mañana, a los 30 como Jesús, a los 40, a los 50. No hay edad límite para que Dios te diga: “Eres mi hijo, eres mi hija, te quiero.”
Si nos bautizaron de niños pero nunca lo hemos vivenciado, hoy puede ser nuestro verdadero bautismo. El momento en que decides: “Sí, quiero que esto sea real.”
¿Qué significa?
Primero: Dios ya está de nuestro lado. No tenemos que ganárnoslo. Él ya se metió en nuestra fila.
Segundo: Somos amados. No por lo que logramos. Simplemente porque somos hijo, hija.
Tercero: El Espíritu quiere hacer nido en nosotros. Ser nuestra fuerza, nuestra compañía permanente. No… una visita. Un hogar.
Esto no es magia. Es una decisión. Es decir: “Sí, quiero sumergirme en esta nueva vida. Quiero que el cielo se abra sobre mí. Quiero escuchar esa voz. Quiero que el Espíritu anide en mí.”
Jesús lo hizo a los 30, consciente, eligiendo. Nosotros podemos hacerlo hoy. No hace falta que tengamos todo resuelto. No hace falta que seamos perfectos. Sólo hace falta que digamos ¡sí! El cielo sigue rasgado. Dios sigue diciéndonos: “Eres mi hijo, mi hija amada”. El Espíritu sigue buscando dónde anidar.
¿Le damos permiso? Jesús se metió en el agua con los pecadores. Él ya dio el primer paso. Ahora nos toca a nosotros.
El agua del bautismo no es solo un símbolo. Es sumergirnos en la vida de Dios. Es dejar que el Padre nos nombre, que el Espíritu nos habite, que nuestra vida tenga un sentido que va más allá de nosotros mismos. Cuando lo hagamos escucharemos esa voz: “Tú eres mi hijo, tú eres mi hija amada. En ti me complazco.” Y eso lo cambiará todo. El cielo está rasgado. La invitación está abierta. ¿Qué esperamos?
JOSÉ CRISTO REY GARCÍA PAREDES
EVANGELIO:
"Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios
se posaba sobre Él” (Mateo 3, 13-17)
En aquel tiempo vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
(Mateo 3, 13-17)
Hay personas a las que, sin que lo especifiquen, ‘se les nota’ en qué ambientes han crecido o qué trabajo han realizado o realizan, porque hay circunstancias del entorno familiar, educativo, laboral… que nos ‘marcan’. Quizá no seamos muy conscientes de esas circunstancias, pero lo cierto es que influyen poderosamente en la formación de la personalidad, y determinan el modo en que nos desenvolvemos en nuestra vida y, por tanto, se manifiestan en nuestras obras.
Hay una circunstancia de la que no solemos ser muy conscientes, y que debería habernos ‘marcado’ y determinar completamente el modo en que nos desenvolvemos en nuestra vida: el Bautismo. La mayoría lo hemos recibido de pequeños y no hemos caído en la cuenta (ni nos lo han recordado lo suficiente) de la importancia que tiene este Sacramento, el primero de los siete.
El próximo domingo celebramos la fiesta del Bautismo del Señor y, contemplando a Jesús recibiendo el Bautismo, debemos recordar algo que a menudo pasamos por alto: «El Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual de su pertenencia a Cristo». El Bautismo nos ‘marca’ para siempre, y esto no es sólo un concepto teológico: es algo que afecta, o debería afectar, a toda nuestra vida, porque si el Bautismo nos ‘marca’ o imprime carácter, eso significa que nuestras palabras, pensamientos, decisiones, acciones… deben manifestar esta ‘marca’, siendo fieles al Bautismo recibido.
Hemos escuchado que “apenas se bautizó Jesús, se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre Él. Y vino una voz de los cielos”: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco»”. Contemplando a Jesús en su Bautismo, vamos a recordar lo que nos ofrece este Sacramento:
- Es el fundamento de toda la vida cristiana.
- Nos da una vida nueva como hijos de Dios, capaces de creer en Él, de esperar en Él y de amarlo.
- Nos une a la muerte y resurrección de Cristo.
- Nos concede poder vivir y obrar guiados por el Espíritu Santo.
- También nos incorpora a la Iglesia, y nos hace partícipes de su misión evangelizadora.
Todo esto debería ser determinante para desenvolvernos en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, no solemos tener presente todo lo que hemos recibido en el Bautismo; suele quedar como ‘algo del pasado’, y son multitud los que lo recibieron en su día pero ahora no influye para nada en su vida. Y demasiadas veces lo que participamos asiduamente en la vida de la Iglesia pero vivimos una fe superficial, cómoda, rutinaria, de mero cumplimiento.
El Bautismo nos compromete a seguir creciendo y madurando como cristianos para seguir el ejemplo de Jesús, Nosotros hemos recibido el mismo Espíritu que bajó sobre Jesús, Él nos ha ‘marcado’ y ese carácter debemos manifestarlo en nuestras palabras y obras y en el estilo con que las realizamos, porque uno de los indicios por los que se debería notar que una persona es cristiana es el modo en que se desenvuelve en su vida cotidiana y en su relación con los demás.
Con la fiesta del Bautismo del Señor el domingo, termina el tiempo de Navidad. Al día siguiente, El lunes iniciamos el Tiempo Ordinario, lo cual no significa que sea de menor importancia. Precisamente es en el día a día donde debemos manifestar nuestro Bautismo para continuar, como hijos amados del Padre y ‘marcados’ con la fuerza del Espíritu Santo, la misión evangelizadora que Cristo nos ha encomendado.
6 DE ENERO DE 2026 (MARTES)
...«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
«Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron»...
“¡Ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén!” cantábamos anoche. Hoy es la fiesta de la Epifanía del Señor, de la manifestación a todos los pueblos. Y es que «los Magos son modelos de conversión a la verdadera fe porque han dado más crédito a la bondad de Dios que al aparente esplendor del poder», afirma el Papa. Los Magos eran hombres sabios, estudiosos de los astros, que hoy están representados en los hombres y las mujeres que se encuentran en busca de Dios, «una búsqueda que no acaba nunca», asegura el Papa.
¿Qué mueve nuestra búsqueda? ¿Qué estrella nos guía? Si sois de los que se mueven por redes sociales, encontrareis cientos de “me gusta” a cientos de frases preciosas que mueven nuestros sentimientos… Nuestros corazones son más difíciles de mover, necesitan una estrella que alumbre su camino como el de los magos, que no se dejen cegar por el esplendor del poder.
Es muy curioso. Los magos perdieron de vista la estrella cuando entraron en el palacio de Herodes y, cuando de nuevo se ponen en camino, vuelven a ver la estrella y se llenan de inmensa alegría, que los guía hasta el Niño. Por su parte, Herodes, que es un hombre de poder, solo ve en el otro a un rival. Él no quiere adorar al Niño, sino eliminarlo.
Aprendamos de los niños, que se saben necesitados de los demás, y dejémonos guiar por la estrella, por el Espíritu Santo, hacia el Amor hecho carne.
EL NIÑO JESÚS, UN RELATO DE NAVIDAD
También conocida como Día de Reyes o Teofanía, la fiesta cae en el último de los 12 días de Navidad, aunque litúrgicamente la NAVIDAD termina con el BAUTISMO DE JESUS (En este 2025, el domingo 12 de enero)
¿Cuándo es el momento apropiado para guardar los adornos navideños hasta el año que viene? Son muchos los que, pasado el duodécimo día de Navidad, optan por mantener la decoración festiva a la espera de la última gran efeméride: la del 6 de enero (o el 12 de enero ene este 2025). En España, es uno de los días marcados en rojo por los niños.
Vinculada a los relatos bíblicos del nacimiento y el bautismo de Jesucristo, la fiesta de la Epifanía es una oportunidad para que los cristianos reflexionen sobre la naturaleza de la manifestación física de Dios en la Tierra y rindan homenaje a tres visitantes importantes en el relato bíblico del nacimiento de Jesús.
La fiesta coincide con la época navideña. Pero las opiniones difieren sobre cuándo termina realmente esa la fiesta más importante del cristianismo: la Navidad se observa tanto como un día, un periodo de 12 días que termina en la Epifanía, o una temporada aún más larga que dura hasta la Candelaria, fiesta que celebra la presentación de Jesucristo en el templo y que los cristianos suelen celebrar el 2 de febrero.
Hoy en día, la Epifanía se celebra de forma diferente en las distintas confesiones cristianas. Esto es lo que hay que saber sobre la Epifanía, también llamada Teofanía o simplemente Día de Reyes.
Orígenes de la Epifanía
Aunque recibe distintos nombres en diferentes culturas y países, la Epifanía tiene su origen en la creencia de la Iglesia cristiana de que Jesucristo era la encarnación humana de Dios.
Las primeras referencias conocidas al ritual cristiano sugieren que ya era común en el siglo IV d.C. En el siglo II, el teólogo Clemente de Alejandría escribió que una secta de cristianos gnósticos sirios, los basilidianos, celebraban el bautismo de Cristo en enero. En 361, el historiador romano Ammiano Marcelino escribió que los cristianos llamaban Epifanía a esa fiesta de enero.
Tomó su nombre de la palabra griega ἐπῐφᾰ́νειᾰ / epipháneia, que se refiere a la manifestación o revelación física de una deidad a los mortales.
Cómo celebran la Epifanía los cristianos ortodoxos
En la Iglesia Ortodoxa, la fiesta se conoce como Teofanía y conmemora el bautismo de Cristo. Tras ayunar, los cristianos ortodoxos asisten a una ceremonia eclesiástica en la que un sacerdote bendice el agua y luego la utiliza para bendecir a la congregación. Después se llevan el agua bendita a casa y la utilizan para bendecirse a sí mismos y a sus hogares durante todo el año.
Los cristianos ortodoxos creen que toda el agua se santifica en la Teofanía, y en Europa del Este muchos se sumergen en lagos helados para lavar sus pecados.
Cómo celebran la Epifanía los cristianos no ortodoxos
Entre los católicos y otros cristianos no ortodoxos, la Epifanía se centra en otro acontecimiento importante en la vida de Cristo: la llegada de los Magos, tres sabios de Oriente a los que a veces se califica de reyes. Los Evangelios relatan de forma diferente la visita de los Magos a Belén.
El Evangelio de Mateo narra la historia de Herodes I, a quien Roma había nombrado rey de Judea o "rey de los judíos", y sus sospechas sobre el nacimiento profetizado de un nuevo rey de los judíos. Cuando los Magos hablaron de su plan de seguir a una estrella que les conduciría hasta el niño, escribe el Evangelio, Herodes intentó utilizarlos como exploradores que podrían conducirle hasta su rival.
Pero cuando los Magos llegaron a Belén, adoraron al niño Jesús y le hicieron regalos de oro, incienso y mirra. Como no eran judíos, el hecho de que los Magos vieran a Jesús como digno de adoración se considera una prueba de que el niño era la manifestación de Dios en la Tierra, lo que constituye el núcleo de la idea de epifanía.
Tras encontrar y adorar a Jesús, los Magos se marcharon por otro camino en lugar de revelar su ubicación y poner en peligro al niño. Furioso, Herodes ordenó la ejecución de todos los niños varones menores de dos años de la zona de Belén, un suceso que hoy se conoce como la Masacre o Matanza de los Inocentes y motivo por el cual en España se celebra el día de los Santos Inocentes el 28 de diciembre.
Tradiciones de la Epifanía en el mundo
Los regalos de los Reyes Magos (y su supuesta condición real) dieron lugar a una serie de coloridas costumbres en los países donde se celebra la Epifanía. En España se hornea un roscón (o la rosca, en Latinoameríca) de reyes, un pan dulce horneado en forma de corona. Dentro hay una sorpresa, que puede ser desde una figurita a una moneda.
Aunque las tradiciones varían ligeramente según la región, En España, durante todas las Navidades, los niños llevan su carta con la lista de deseos a sus majestades. El cinco de enero por la tarde noche, la Noche de Reyes, se celebran en todo el país caravanas conocidas como las Cabalgatas de Reyes en el que los Reyes Magos regalan caramelos horas antes de visitar las casas de los niños. Algunos niños ponen hierba y agua la noche anterior a la Epifanía para los animales que acompañan a los Reyes Magos (tradicionalmente camellos) y reciben regalos de éstos a la mañana siguiente por su buen comportamiento.
En Francia, la fiesta se celebra tradicionalmente con la galette des rois, o roscón de reyes (distinto al famoso bizcocho español). Este pastel redondo está recubierto de frangipane, una pasta dulce de almendras, y los entendidos comprueban si lleva un haba horneada. El que recibe el haba es coronado "rey" por un día.
En Estados Unidos, la Epifanía da comienzo a la temporada de Carnaval. Durante todo el Carnaval, la gente come roscones amarillos, verdes y blancos que, en lugar de un haba, contienen la figura de un niño que se cree que representa al Niño Jesús. Aunque los pasteles son especialmente populares en el estado de Luisiana, excolonia francesa y donde Nueva Orleans es conocida por sus celebraciones del Mardi Gras, se pueden encontrar en todo el país.
Otras costumbres son igual de extravagantes: en Italia, por ejemplo, la Epifanía también se conoce como Befana, una fiesta popular que celebra la leyenda de una anciana o bruja que llevaba ese nombre. Según cuenta la historia, la Befana dio cobijo a los Reyes Magos en su camino a Belén. Cuando los Reyes Magos se marcharon, ella decidió seguirlos en busca del niño Jesús. Mientras busca, la bondadosa anciana lleva regalos a los niños que se portan bien por toda Italia, una tradición similar a la de Papá Noel.
Otra tradición de temática viajera practicada en toda Europa y cada vez más común en algunas partes de Norteamérica se conoce como "pintar la puerta con tiza". Esta costumbre consiste en escribir las iniciales de los Reyes Magos, conocidos tradicionalmente como Caspar, Melchor y Baltasar, sobre la puerta de la casa. Esas iniciales (C.M.B.) también significan la frase Christus mansionem benediciat, que en latín significa "que Cristo bendiga esta morada". Los creyentes también añaden números para el año en curso y signos más que representan la cruz del cristianismo.
CIERRE DE LA PUERTA SANTA
DE SAN PERDO DEL VATICANO
Y FIN DEL AÑO JUBILAR 2025
Este 6 de enero, el Santo Padre presidió la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, en la solemnidad de la Epifanía del Señor. Al inicio de la celebración, el Pontífice realizó el rito del cierre de la Puerta Santa de la Basílica Vaticana y con ello clausuró el Jubileo Ordinario de 2025. El Papa: “En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magnífica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor”.
FIN DEL JUBILEO
León XIV cierra la puerta santa de la basílica de San Pedro
1 DE ENERO DE 2026 (JUEVES)
59º Jornada Mundial de la Paz 2026
Fraternidad que nace en Navidad y se aprende en la escuela
La Jornada Mundial de la Paz 2026 nos sitúa, sin rodeos, ante una verdad incómoda: vivimos en un mundo herido por conflictos persistentes, por una escalada armamentista que se presenta como inevitable y por un lenguaje bélico que va normalizando el miedo como forma de organización social. Frente a este escenario, el mensaje del Papa no se limita a una denuncia ética; propone una conversión de la mirada, profundamente evangélica y radicalmente humana.
La paz cristiana no nace donde todo funciona, sino precisamente allí donde la vida ha sido vulnerada, siempre que alguien se niegue a renunciar al bien común. Por eso, la paz que anuncia el Evangelio no es ingenua ni evasiva: es desarmada y desarmante.
Desarmada, porque no se apoya en la fuerza ni en la amenaza, sino en la entrega.
Desarmante, porque cuestiona las lógicas que absolutizan el poder, el miedo y la desesperanza.
Esta paz no es un ideal abstracto ni una utopía inalcanzable. Para el cristiano, la paz es una presencia. Cuando el Resucitado dice: «La paz esté con ustedes», no expresa un deseo piadoso, sino que inaugura una realidad nueva que se nos confía. Por eso, no podemos refugiarnos en burbujas de indiferencia ni callar ante la injusticia: estamos llamados a habitar el mundo desde una lógica humanizadora, capaz de denunciar el pecado estructural y, al mismo tiempo, de abrir caminos de vida.
Aquí la pregunta es inevitable: ¿qué comprensión de lo humano sostiene nuestras decisiones personales, educativas y sociales?
Cuando la paz deja de experimentarse como un don que se recibe, se cuida y se transmite, termina siendo sustituida por la lógica de la agresión. Entonces, la seguridad ya no se apoya en la justicia, el derecho o la confianza, sino en el equilibrio del miedo. La disuasión —especialmente la nuclear— se convierte así en el símbolo de una racionalidad profundamente irracional, que mantiene a la humanidad bajo amenaza permanente mientras se normaliza el rearme y se justifica la violencia, incluso en nombre de Dios.
Frente a esta deriva, Jesús se presenta como el paradigma de lo humano. No porque ignore el conflicto, sino porque se niega a reproducir sus lógicas de muerte. Su forma de vivir desconcertó a quienes esperaban un mesianismo de fuerza. Mientras los sistemas de su tiempo legitimaban la exclusión y la opresión, Jesús reveló un rostro de Dios radicalmente distinto: un Dios que se sienta a la mesa con los excluidos, que camina con los pobres y que se coloca siempre del lado de la víctima, nunca del victimario. Su fe le impidió justificar lo injustificable o disimular la injusticia.
Por eso proclamó con claridad que no hay paz sin justicia, y llamó bienaventurados no a los vencedores, sino a quienes trabajan por la paz y por la justicia. Solo ellos —dice el Evangelio— pueden abrir caminos de humanización, porque saben discernir qué genera vida y qué produce muerte, por dónde pasa hoy Dios y por dónde no.
En este horizonte, la Navidad adquiere un significado decisivo.
Allí donde el mundo esperaba poder, Dios se hace Niño.
Allí donde se impone la fuerza, Dios se hace hermano.
La fraternidad que anunciamos en Navidad no es un sentimiento dulce, sino una opción ética y política en el sentido más noble del término.
Jesús nace hermano y se hace fraternidad: una fraternidad que rompe con la indiferencia, que desarma el miedo y que se compromete con la dignidad de toda vida.
Desde esta clave, el Colegio San Buenaventura, al celebrar sus 75 años, no solo hace memoria de su historia, sino que renueva su vocación. Educar —en la tradición franciscana— no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de custodiar la paz, de unir ciencia y virtud, de pensar críticamente sin perder la compasión, de comprometerse con el bien común en un mundo fragmentado.
La paz que hoy se nos propone no es antipolítica, sino una forma superior de habitar la política y la convivencia. Es la paz que se construye en lo cotidiano, en las aulas, en el diálogo, en el cuidado de los más vulnerables, en comunidades que se convierten en “casas de paz”, donde se desactiva la hostilidad y se aprende a vivir reconciliados.
Esta Jornada Mundial de la Paz nos invita, como comunidad educativa y creyente, a no normalizar la injusticia, a no dejar de asombrarnos ante el sufrimiento, a no convertirnos en cómplices anónimos del mal. Nos llama a elegir un modo humanizador de estar en el mundo, convencidos de que, allí donde alguien se atreve a interrumpir la lógica de la violencia y a optar por el bien común, la paz del Resucitado vuelve a atravesar puertas cerradas.
Esa es la paz que construye puentes.
Esa es la fraternidad que nace en Navidad.
Esa es la misión que, desde hace 75 años, el Colegio San Buenaventura sigue anunciando y aprendiendo a vivir.
Comenzamos un nuevo año
Comenzamos un nuevo año poniendo nuestros pasos en manos de Dios. Este 1 de enero, la Iglesia nos invita a iniciar el camino con una mirada profundamente cristiana: celebramos a Santa María, Madre de Dios, y al mismo tiempo la Jornada Mundial de la Paz.
No empezamos el 2026 corriendo ni haciendo balances fríos, sino deteniéndonos, como María, para guardar, agradecer y confiar. Tras un 2025 vivido con sus luces y sus sombras, hoy somos invitados a comenzar este nuevo año desde el corazón, desde la fe y desde la paz que solo Dios puede regalarnos.
Lectura del Evangelio (Lucas 2, 16-21)En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Salmo 66: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga”
Este salmo es una hermosa oración para comenzar el año: pedimos la bendición de Dios, no como un deseo superficial, sino como la certeza de que su rostro ilumina nuestro camino. Cuando Dios nos bendice, su paz se extiende, su misericordia nos alcanza y su luz se hace visible también a través de nosotros.
En la Jornada Mundial de la Paz, este salmo nos recuerda que la paz verdadera nace de corazones bendecidos y agradecidos.
Al comenzar este nuevo año 2026, dejemos que la Palabra de Dios nos acompañe con estas preguntas sencillas:
- ¿Qué cosas del 2025 necesito guardar en el corazón con gratitud, como María?
- ¿Qué preocupaciones o miedos quiero confiar a Dios al comenzar el 2026?
- ¿Cómo puedo ser sembrador de paz en mi familia, en mi trabajo y en mi comunidad este año?
Comenzar el año bajo la mirada de María
Comenzar el año bajo la mirada de María, Madre de Dios, es comenzar bien. Ella no lo entendió todo, no tuvo respuestas inmediatas, pero guardó, confió y meditó. Esa es también nuestra invitación para este 2026: no vivir desde la prisa o la ansiedad, sino desde la fe.
En este día tan especial, damos gracias por el año 2025, por todo lo vivido: por los encuentros, los aprendizajes, las alegrías y también por las dificultades que nos hicieron crecer. Todo forma parte del camino.
Junto a esta publicación, compartimos un vídeo especial de despedida del 2025 y bienvenida al 2026, un mensaje sencillo y lleno de fe, de padre e hija, que nos recuerda que el futuro se construye mejor cuando se camina juntos y de la mano de Dios.
Que el Señor nos bendiga, nos regale su paz y nos enseñe, como María, a vivir este nuevo año con esperanza, confianza y amor.
¡Feliz y bendecido 2026 para toda la comunidad!
Mirar el mundo con esperanza
El año 2026 se presenta ante nosotros como un tiempo significativo.
La humanidad vuelve su mirada al voluntariado, al compromiso silencioso de tantas personas que construyen justicia, paz y sostenibilidad.
Se pone en valor el cuidado de la creación, la dignidad de la mujer, la infancia y la vida en todas sus formas.
En medio de un mundo herido por conflictos y desigualdades, se nos recuerda que cada gesto de bien cuenta, que nadie es pequeño cuando ama.
Memoria franciscana
La Familia Franciscana se prepara para celebrar los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís.
Francisco, que llamó hermana a la muerte, nos enseñó que la vida no termina, se transforma.
Su último gesto fue un acto de fe, de reconciliación y de amor confiado.
En él aprendemos que vivir el Evangelio es elegir siempre la vida, incluso en la fragilidad.
Nuestra historia como colegio
Este año celebramos con gratitud los 75 años de la apertura del edificio del Colegio San Buenaventura en Murcia.
Setenta y cinco años educando generaciones, uniendo ciencia y virtud, fe y cultura, corazón y pensamiento.
Nuestra historia no es solo pasado: es raíz que sostiene el presente y abre el futuro.
La clave de todo: la Navidad
Y en medio de todo… la Navidad.
Dios no entra en la historia con poder, sino con ternura.
Jesús nace hermano para decirnos que nadie queda fuera,
y se hace fraternidad para enseñarnos el camino.
La fraternidad no es una idea:
es una manera de mirar, de educar, de vivir.
Es la palabra que lo llena todo y lo cambia todo.
Oración
Señor,
al cerrar este año y abrir uno nuevo,
te damos gracias por la vida compartida,
por nuestra historia y por nuestra vocación educativa.
Que San Francisco nos enseñe a vivir reconciliados.
Que San Buenaventura ilumine nuestra inteligencia.
Que María nos acompañe en el camino.
Haz de nuestro colegio una casa de fraternidad,
de nuestras aulas espacios de esperanza,
y de cada uno de nosotros
Buena Noticia para el mundo.
Amén.
31 DE DICIEMBRE DE 2025 (MIÉRCOLES)
Voy a compartir hoy 12 anhelos, como 12 uvas. Para mí y para quien crea que puede necesitar algo parecido.
REFLEXIÓN PARA FINAL DE AÑO …
🍇1). Perspectiva.
Para no ahogarme en problemas o preocupaciones demasiado raquíticas.
🍇2) Compromiso.
Con personas y causas concretas. Con la gente más frágil. Siempre intento recordar que “comprometerse con todas las causas es la mayor forma de descompromiso” (Bruckner). A veces las palabras pueden ser también otra forma de evadirse. En fin, que no ocurra.
🍇3) Esperanza.
En la vida religiosa andamos en una época convulsa. Tenemos muchos retos. Esto es, sin duda, un cambio de ciclo, al menos en España. Y cuesta encontrar el camino. Que no falte la esperanza.
🍇4) Ternura.
A veces, precisamente por lo anterior, podemos herirnos, cuidarnos menos, exigirnos demasiado unos a otros. Ojalá sepamos querernos mejor.
🍇5) Buen humor.
Porque la risa es sana y ayuda a sanar mucho. Porque hay demasiado mal genio, demasiada crispación y demasiadas caras largas en nuestro mundo.
🍇6) Buenas lecturas.
Que son un privilegio, una escuela y una fiesta.
🍇7) Amigos.
Que no falten. Desde la confianza, desde la sinceridad, desde la libertad.
🍇8) Profundidad.
Para tener una mirada creyente sobre el mundo. Para aprender a descubrir en una clave religiosa lo que ocurre.
🍇9) Reforma.
Creo de verdad en la reforma que el papa Francisco (impulsó) en la Iglesia. En el cambio de acento, en esa mirada mucho más inclusiva… ojalá sepamos ayudar.
🍇10) Proyectos.
Para no acomodarme en lo que ya funciona.
🍇11) Oración.
Rezar un poco más.
🍇12) Libertad.
Para hablar.
José María Rodríguez Olaizola sj
🎇NAVIDAD: TIEMPO DE FRATERNIDAD
🎇SAGRADA FAMILIA
🎇OCTAVA DE NAVIDAD
Celebrar la Navidad es, ante todo, celebrar la memoria del Niño de Belén. Un Niño que no nace para imponerse, sino para hacerse hermano, para entrar en la historia desde la pequeñez y recordarnos que Dios elige siempre el camino de la cercanía, la ternura y la fraternidad.
Ese Niño que san Francisco quiso ver con sus propios ojos en Greccio sigue naciendo hoy en cada gesto sencillo, en cada relación cuidada, en cada paso que damos hacia el otro. Su nacimiento nos revela que la verdadera grandeza está en el amor que se hace pequeño.
En este camino recorrido durante el Adviento, semana a semana hemos ido descubriendo que, Jesús nace hermano y nos hace hermanos:
- Hermanos en el diálogo, capaces de escucharnos y respetarnos.
- Hermanos de los que sufren, con una compasión que se convierte en cercanía y compromiso.
- Hermanos de las criaturas, cuidando la creación como casa común.
- Hermanos en paz, reconciliándonos y tendiendo puentes.
Jesús nace hermano y se hace fraternidad. Por eso, Navidad es tiempo de fraternidad.
Esta intuición tan evangélica y tan franciscana conecta profundamente con la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco, que nos recuerda que la fraternidad no es una idea abstracta, sino una vocación que está todavía por descubrir, un camino exigente pero hermoso, que merece la pena ser vivido.
La fraternidad se aprende caminando juntos. Se construye en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo compartido. Y en nuestro colegio lo sabemos bien.
Por eso, gracias.
Gracias a cada profesor, trabajador, alumno, familia y amigo del Colegio San Buenaventura – Capuchinos, porque la pastoral somos todos:
En la oración de la primera hora de cada mañana, en los actos conjuntos y celebraciones compartidas, en las reflexiones, en los silencios, en las preguntas, en los comienzos y finales de curso, en cada momento en el que nos hemos necesitado unos a otros.
Gracias por ser parte viva de esta comunidad educativa que, desde hace 75 años, comenzó en Murcia una manera nueva de educar, inspirada en los valores de San Francisco de Asís: la fraternidad, la sencillez, la paz, el cuidado de la vida y el amor por cada persona.
Que esta Navidad nos anime a seguir soñando y construyendo fraternidad, dentro y fuera del colegio. Que el Niño de Belén renazca en nuestras aulas, en nuestros hogares y en nuestro modo de relacionarnos.
Feliz Navidad.
Feliz tiempo de fraternidad.
En la Navidad de 1223, San Francisco celebró el nacimiento de Jesús en una gruta de Greccio, recreando el pesebre con sencillez, ternura y profundidad. No fue un espectáculo, sino una vivencia espiritual que transformó a quienes participaron. Esta experiencia nos invita a vivir la Navidad como encuentro con el Dios que se hace pequeño, cercano y pobre.
Tres años antes de su muerte se dispuso Francisco a celebrar en el castro de Greccio, con a mayor solemnidad posible, la memoria del nacimiento del niño Jesús, a fin de excitar la devoción de los fieles.
Mas para que dicha celebración no pudiera ser tachada de extraña novedad, pidió antes licencia al sumo pontífice; y, habiéndola obtenido, hizo preparar un pesebre con el heno correspondiente y mandó traer al lugar un buey y un asno.
Son convocados los hermanos, llega la gente, el bosque resuena de voces, y aquella noche bendita, esmaltada profusamente de claras luces y con sonoros conciertos de voces de alabanza, se convierte en esplendorosa y solemne. El varón de Dios estaba lleno de piedad ante el pesebre, con los ojos arrasados en lágrimas y el corazón inundado de gozo. Se celebra sobre el mismo pesebre la misa solemne, en la que Francisco, levita de Cristo, canta el santo evangelio. Predica después al pueblo allí presente sobre el nacimiento del Rey pobre, y cuando quiere nombrarlo -transido de ternura y amor-, lo llama «Niño de Bethlehem». (Leyenda Mayor de San Buenaventura)
Oración para bendecir el Belén en casa
Señor Jesús, que naciste en la humildad de un pesebre,bendice este Belén que hemos preparado con amor.Que al contemplarlo, recordemos tu cercanía,tu ternura y tu presencia en cada corazón.Que como Francisco en Greccio, vivamos esta Navidadcon sencillez, alegría y fraternidad. Amén.
Bendición de la Mesa en Nochebuena
Celebración breve para bendecir los alimentos y la familia:
Dios de la vida, que has querido nacer entre nosotros,bendice esta mesa, estos alimentos y esta familia.Que esta cena sea signo de tu presencia,de tu paz y de tu amor compartido.Que nunca falte el pan, la alegría y la fraternidaden nuestros hogares. Amén.
Oración por la Sagrada Familia
Para rezar en el domingo de la Sagrada Familia:
Jesús, María y José,familia santa de Nazaret,enseñadnos a vivir con amor, respeto y fe.Que nuestras familias sean hogar de paz,escuela de ternura y espacio de encuentro.Que aprendamos de vosotros a confiar, a servir y a amar.Bendecid nuestras casas y nuestros corazones. Amén.
Oración para la Nochevieja
Señor de la historia, gracias por este año que termina.
Por los momentos vividos, por las personas encontradas,
por los aprendizajes y los desafíos.
Perdón por lo que no hicimos bien,
y ayúdanos a comenzar el nuevo año con fe y alegría.
Que tu luz nos guíe y tu paz nos acompañe. Amén.
28 DE DICIEMBRE DE 2025
Domingo de la Sagrada Familia
Tan pronto como se marcharon, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». Él se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
Al morir Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Él se levantó, tomó al niño y a su madre y se fue a la tierra de Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea. Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que habían anunciado los profetas, que se llamaría nazareno.
(Mateo 2, 13-15.19-23)
En la Nochebuena/Navidad decíamos que, cuando nace un niño en una familia, un comentario común de los padres es: ‘Ahora todo gira en torno a él’. Los horarios, el ritmo de vida, las tareas, diversiones… se organizan en función de las necesidades del recién nacido. Y, aunque eso les suponga esfuerzo, muchos cambios y trastorno, lo hacen con gusto porque tienen muy claro que ese niño es ahora lo prioritario. Pero lógicamente, con el paso del tiempo, a medida que ese niño crece, ya va dejando de ser el centro, ya no gira todo en torno a Él.
Desde la Nochebuena/Navidad seguimos celebrando que a nosotros “un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, que nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Y por eso ahora, como cristianos, todo debería girar en torno a Él. Pero lo cierto es que, pasada la Nochebuena, para la mayoría de personas todo gira en torno a los festejos de Nochevieja y los regalos de Reyes. Y, una vez pasen estos días, este Niño dejará de ser el centro, ya no girará todo en torno Él.
Para que el Dios hecho hombre siga siendo el centro de nuestra vida y de nuestro amor, hoy contemplamos a la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Desde el momento de su concepción y ya para siempre, todo en las vidas de María y de José ha girado en torno a Él, porque es el que fundamenta y da sentido a esta Familia, en los momentos buenos y también en los malos, como hemos escuchado en el Evangelio. Ante la amenaza de Herodes, José recibió este aviso: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto…” Tras unos años en Egipto, otra vez hay cambio de planes: “Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel…” pero como la amenaza a Jesús continúa, “avisado en sueños se retiró a Galilea, y se estableció en una ciudad llamada Nazaret…” Porque todo en su familia gira en torno a Él, José y María hacen lo que sea necesario aunque les suponga muchos cambios, esfuerzo y trastorno. Pero esa centralidad de Jesús es lo que les une más, y les da fuerza y esperanza.
Sabemos que hoy en día en algunos sectores se cuestiona a la familia, o bien nos encontramos con diferentes modelos o propuestas de organización familiar. No se trata de contraponer la mal llamada ‘familia tradicional’ a otros tipos de familia, sino de proponer, de mostrar lo que es y distingue a la familia cristiana: que en ella todo gira en torno a este Niño que nos ha nacido.
Contemplar hoy a la Sagrada Familia, en la que todo gira en torno a Jesús, es una llamada para que en nuestras propias familias todo gire en torno a Él, no sólo estos días, sino ya para siempre, aunque esto suponga cambios y esfuerzo, porque eso es lo que hace que una familia sea ‘familia cristiana’. Y en la 2ª lectura tenemos varias pistas para que todo gire en torno a Jesús:
“Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados”. La familia cristiana es una familia que ora. Y la acción de gracias por excelencia es la Eucaristía, sobre todo la dominical. Es presencia sacramental de Jesús y por eso debe ser el centro de la vida de fe de la familia cristiana.
“La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría”. La familia cristiana no se limita a ‘celebrar’, sino que procura conocer cada vez más a Jesús, con la meditación de su Palabra y siguiendo una formación continua desde la infancia hasta la edad adulta, de ahí los Equipos de Vida.
Y esta celebración y formación en la fe se hace vida en el día a día de la familia cristiana. Como todo gira en torno a Jesús, sus miembros se revisten de “compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia…” y con el perdón, porque “el Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo”. Y estas actitudes y comportamientos se concretan en las situaciones cotidianas de la vida, en la relación entre sus miembros como hemos escuchado al final de la 2ª lectura en un lenguaje propio de la época de san Pablo, y también en la 1ª lectura: delicadeza, obediencia, cuidado, compasión…
Este estilo de vida es el que distingue a la familia cristiana de otras familias, porque se nota que todo gira en torno a Jesús, aunque esto suponga cambios y esfuerzo, porque están reflejando a la Sagrada Familia. Y esa centralidad de Jesús es lo que une más a la familia, y les da fuerza y esperanza, porque han puesto “por encima de todo el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta”, y por eso, por encima de cualquier circunstancia buena o mala, “la paz de Cristo reina” en sus corazones.
Oración por la Sagrada Familia
Para rezar en el domingo de la Sagrada Familia:
Jesús, María y José,familia santa de Nazaret,enseñadnos a vivir con amor, respeto y fe.Que nuestras familias sean hogar de paz,escuela de ternura y espacio de encuentro.Que aprendamos de vosotros a confiar, a servir y a amar.Bendecid nuestras casas y nuestros corazones. Amén.
DEL 26 DE DICIEMBRE AL 1 DE ENERO DE 2026:
“Octava de Navidad”; es decir, el ciclo de ocho días continuos en los que se prolonga el gozo por el nacimiento del Niño Dios, tal y como si se tratase de “un gran domingo”. Este año 2025, la Octava de Navidad empieza el jueves 25 de diciembre y concluye el jueves siguiente, 1 de enero, con la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
La Octava de Navidad es un período especial en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica que se celebra durante los ocho días posteriores al 25 de diciembre, el día en que conmemoramos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Este tiempo nos invita a seguir celebrando y meditando sobre el misterio de la Encarnación de Dios, es decir, que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.
🎓CONTENIDO ENTRADA DEL BLOG 30 DE NOV: ADVIENTO 2025:
CALENDA COLEGIO SAN BUENAVENTURA 2025
A. ADVIENTO COLEGIOS CAPUCHINOS 2025
A.3. CUARTA Y ÚLTIMA SEMANA DE ADVIENTO (EN PAZ)
A.3. TERCERA SEMANA DE ADVIENTO (CUIDADO DE LA CREACIÓN)
A.2. SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO (COMPASIÓN)
A.1.-PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO (DIÁLOGO)
B. LECTURAS DE LOS 4 DOMINGOS QUE CORRESPONDEN AL CICLO "A"
DE LOS TIEMPOS LITÚRGICOS
7. CUARTO Y ÚLTIMO DOMINGO DE ADVIENTO (LECTURAS DEL DÍA Y COMENTARIO)
6. TERCER DOMINGO DE ADVIENTO (LECTURAS DEL DÍA Y COMENTARIO)
5. SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN (LECTURAS DEL DÍA Y COMENTARIO)
4. SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO (LECTURAS DEL DÍA Y COMENTARIO)
3. PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (LECTURAS DEL DÍA Y COMENTARIO)
2. Pero, ¿Qué es realmente el tiempo de Adviento? (EXPLICACIÓN DEL ADVIENTO)1. SIN ADVIENTO NO HAY NAVIDAD (ARTÍCULO)
Calenda o Anuncio de Navidad
Colegios San Buenaventura en su 75º aniversario 2025
La Calenda de Navidad: ¡una gran noticia!: (breve explicación)
- La Santa Misa de la Solemnidad de la Natividad del Señor comienza con el canto del Anuncio de Navidad.
- El Anuncio de Navidad, que también se llama Calenda por sus primeras palabras, es un texto que se encuentra en el Martirologio Romano, y que puede ser cantado o leído antes de la misa en todas las iglesias del mundo, a manera de pregón navideño.
- Este pregón, que se canta o se proclama con solemnidad, es un compendio de la historia de la humanidad que espera la salvación realizada en Cristo. Como un último grito del Adviento se contemplan la creación, la alianza y la promesa de salvación que, tras el diluvio, se concreta en la llamada al patriarca Abraham y el éxodo del Pueblo acaudillado por Moisés.
- El texto litúrgico incorpora la vocación de todos los pueblos con una interesante referencia al calendario de los griegos y romanos, culturas en la que se acogió históricamente el acontecimiento de la Encarnación.
- Como aceptación de la Verdad es costumbre hacer una genuflexión (arrodillarse) al final del Solemne Anuncio, para expresar la adoración de la comunidad cristiana ante el Misterio de Cristo: Dios asume la realidad de nuestra carne.
- La Calenda de Navidad nos ayuda no sólo a dar solemnidad a la Buena Noticia de la Navidad, sino también a reconocer que no estamos hablando de un relato ficticio, de un “cuento mágico” o de una película, sino de un hecho histórico. Es más, del hecho histórico más decisivo de la historia de la humanidad, la noticia más importante jamás contada.
CALENDA COLEGIO SAN BUENAVENTURA 2025
hermanos y hermanas,
una buena noticia,
una gran alegría para todo el pueblo.
Escuchadla con corazón agradecido y fraterno.
Habían pasado miles y miles de años
desde que Dios creó el cielo y la tierra
y regaló al ser humano la vida,
para que la cuidara, la estudiara
y alabara al Creador en todo lo creado.
Habían pasado siglos de historia,
de búsquedas, de errores y de esperanza,
hasta que el corazón del ser humano
aprendió a esperar un Salvador,
un Hermano que caminara con él.
Habían pasado más de dos mil años
desde que Abrahán confió en la promesa de Dios
y se puso en camino,
enseñándonos que la fe siempre es una aventura.
Habían pasado generaciones
desde que Moisés condujo al pueblo
por caminos de libertad,
aprendiendo que Dios escucha el clamor
de los que sufren.
Habían pasado años de profetas y de silencios,
hasta que la humanidad estuvo preparada
para recibir no una idea,
sino una Persona.
Y sucedió entonces…
Cuando el mundo necesitaba diálogo,
Dios habló con ternura.
Cuando muchos sufrían,
Dios mostró compasión.
Cuando la creación era olvidada,
Dios la abrazó haciéndose parte de ella.
Cuando había división,
Dios vino a traer reconciliación y paz.
En Belén de Judá,
en un lugar sencillo,
nació Jesús,
el Hijo de Dios hecho hombre,
Hermano de todos.
Nació de María,
nuestra Madre de los Buenos Libros,
que desde hace 75 años
acompaña la historia del Colegio San Buenaventura en Murcia,
y desde mucho antes,
la presencia capuchina en esta tierra
que comenzó en Totana en el año 1900.
Desde entonces,
generaciones de alumnos y educadores
han aprendido aquí a unir
ciencia y virtud,
conocimiento y humanidad,
fe y compromiso,
al estilo de San Francisco de Asís.
Como en Greccio,
Francisco quiso ver, tocar y amar
la humildad de Dios hecha Niño.
Y como entonces,
también hoy Jesús quiere despertar corazones
que quizá estaban dormidos,
para recordarnos que
nadie queda fuera de su abrazo.
Hoy, en este tiempo de Adviento,
proclamamos con alegría:
Jesús nace Hermano,
y nos hace hermanos de todos.
Hermanos de los que sufren.
Hermanos de todas las criaturas.
Hermanos llamados a vivir en paz.
Celebramos los 800 años del Cántico de las Criaturas,
y caminamos hacia la Pascua de San Francisco,
aprendiendo que,
al final del camino,
nos espera una sola palabra:
hermano.
Por eso hoy,
en este colegio franciscano,
anunciamos con gozo:
¡Jesús ha nacido!
Dios está con nosotros.
Y nos enseña a vivir la Navidad
con sencillez, alegría y fraternidad.
Alegraos,
haced fiesta
y cuidad este gran regalo.
"JESÚS NACE HERMANO... [Y NOS HACE HERMANOS]"
Del 18 al 22 de diciembre de 2025
EN PAZ]
- Llamado a la reconciliación
La cuarta semana invita a construir relaciones de paz mediante el perdón y la reconciliación, superando la violencia y la venganza.
- Misericordia y fraternidad
San Francisco enseña a acoger sin juzgar, amar incluso al que falla y atraerlo al camino del Señor con misericordia.
- Paz y transformación
La reconciliación sana heridas, supera resentimientos y promueve la paz en el ámbito familiar, social y global.
- Fuerza transformadora
La reconciliación es una fuerza que permite alabar a Dios y unir a toda la creación en fraternidad.
DE LAS CRIATURAS]
- Fraternidad Cósmica
Reconocer la unión entre todos los seres creados, inspirados en el Cántico de las Criaturas de San Francisco.
- Conversión Ecológica Integral
Cuidar la casa común abarca tanto la protección del entorno natural como la transformación interna del corazón.
- Defensa y Sostenibilidad
Defender los derechos humanos y ambientales, apoyar a pueblos originarios y promover estilos de vida sostenibles.
- Fraternidad Cristiana y Alabanza
El cuidado de la creación refleja el amor de Dios y es una invitación a la alabanza dentro de la fraternidad cristiana.
DE LOS QUE SUFREN]
- Llamado a la compasión activa
- Fraternidad auténtica según San Francisco
- Transformar la indiferencia en compromiso
- Testigos del amor y justicia
Del 1 al 5 de diciembre de 2025
DE TODOS]
- Fraternidad universal
Somos hermanos de todos, más allá de diferencias culturales, religiosas o sociales, fraternidad es un don divino.
- · Construir puentes
Abrir el corazón a la diversidad y construir puentes en lugar de muros para fomentar respeto y comprensión.
- · Abrazar diferencias
Practicar diálogo incluye aceptar nuestras fragilidades y las de otros, transformando diferencias en riqueza común.
B. LECTURAS DE LOS 4 DOMINGOS QUE CORRESPONDEN AL CICLO "A" DE LOS TIEMPOS LITÚRGICOS
En el Adviento nos preparamos para la celebración de la Navidad, así que tenemos cuatro semanas donde los textos de la biblia nos introducen al misterio de la Encarnación. Dios que se hace uno como nosotros, que busca y abraza todo lo humano y esto es una experiencia para orar y reflexionar.
Dios en Persona viene a hablarnos sobre sí mismo y a mostrarnos el camino por el cual es posible alcanzarlo.
Comentario a las lecturas
Llegamos al cuarto domingo de este recorrido de adviento con unas lecturas que nos hablan muy directamente del nacimiento del mesías. Si en anteriores domingos teníamos anuncios de una venida de los últimos tiempos, ahora tenemos referencias a un acontecimiento en nuestra historia.
La lectura de Isaías pone en boca del mismo Dios un anuncio de un nacimiento improbable, una joven dará a luz un hijo cuyo nombre será «Dios con nosotros». La lectura de la carta a los Romanos explica el nacimiento de Jesucristo como cumplimento de la promesa, incluso por encima de las expectativas, porque es realmente Hijo de Dios.
Por último el evangelio se centra en José, que recibe mediante un sueño el mensaje de Dios donde afirma que ese hijo será el cumplimiento de la promesa.
Primera Lectura: Lectura del libro de Isaías (Is 7,10-14)
En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»
Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6
R/. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,el orbe y todos sus habitantes:él la fundó sobre los mares,él la afianzó sobre los ríos. R/.
¿Quién puede subir al monte del Señor?¿Quién puede estar en el recinto sacro?El hombre de manos inocentes y puro corazón,que no confía en los ídolos. R/.
Ése recibirá la bendición del Señor,le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor,que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.
Segunda Lectura: Lectura de la carta a los Romanos (Rm 1,1-7)
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Comentario al Evangelio:
la Virgen concebirá y dará a luz un hijo (Mt 1,18-24)
Lectura del Evangelio según san Mateo (Mt 1,18-24)
Lectura del Evangelio según san Mateo (Mt 1,18-24)
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
Comentario a las lecturas
En el camino del Adviento llegamos al tercer domingo, conocido como domingo de Gaudete.
La lectura de Isaías continúa con el tono que ha tenido todo el Adviento, un relato de esperanza, de un mundo nuevo lleno de señales del fin del sufrimiento.
La lectura de la carta de Santiago anima mantener la paciencia de los cristianos asegurando que la venida del Señor, y por lo tanto del final de los tiempos es inminente. Esta impaciencia o desesperanza es la que parece que comienza a afectar a Juan el Bautista en el pasaje del Evangelio.
En el relato, Juan el Bautista ya apresado por el poder político, envía emisarios a Jesús con la pregunta «¿eres tú el que ha de venir?». La respuesta de Jesús es sencilla, basta con observar los signos del cumplimiento de la profecía.
Primera Lectura: Lectura del libro de Isaías (Is 35,1-6a.10)
En el camino del Adviento llegamos al tercer domingo, conocido como domingo de Gaudete.
La lectura de Isaías continúa con el tono que ha tenido todo el Adviento, un relato de esperanza, de un mundo nuevo lleno de señales del fin del sufrimiento.
La lectura de la carta de Santiago anima mantener la paciencia de los cristianos asegurando que la venida del Señor, y por lo tanto del final de los tiempos es inminente. Esta impaciencia o desesperanza es la que parece que comienza a afectar a Juan el Bautista en el pasaje del Evangelio.
En el relato, Juan el Bautista ya apresado por el poder político, envía emisarios a Jesús con la pregunta «¿eres tú el que ha de venir?». La respuesta de Jesús es sencilla, basta con observar los signos del cumplimiento de la profecía.
Primera Lectura: Lectura del libro de Isaías (Is 35,1-6a.10)
El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.
Salmo 145,7.8-9a.9bc-10
R/. Ven, Señor, a salvarnosEl Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,hace justicia a los oprimidos,da pan a los hambrientos.El Señor liberta a los cautivos. R/.El Señor abre los ojos al ciego,el Señor endereza a los que ya se doblan,el Señor ama a los justos,el Señor guarda a los peregrinos. R/.Sustenta al huérfano y a la viuday trastorna el camino de los malvados.El Señor reina eternamente,tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.
Segunda Lectura: Lectura de la carta del apóstol Santiago (San 5,7-10)
Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.
Lectura del Evangelio según san Mateo (Mt 11,2-11)
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Jesús les respondió: Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
8 DE DICIEMBRE
Cada día 8 de diciembre, la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de Santa María, un misterio que muestra cómo Dios fue preparando su corazón desde el primer momento para que Jesús encontrara en ella un hogar. Esta fiesta no pretende presentar a María como alguien distante de la vida de cada día, sino recordar la ternura con la que Dios actúa en la historia y en cada persona. En ella se descubre cómo la gracia abre camino en lo más pequeño y en silencio, incluso cuando nosotros no sabemos cómo puede ser eso.
La Inmaculada no es solo un título, sino una forma de mirar a María: una mujer sencilla, transparente, capaz de dejar que la Palabra encuentre espacio en ella. Su pureza no es distancia, sino cercanía; no es frialdad, sino apertura para que Dios pueda actuar con libertad. Desde esa actitud, María se convierte en camino para muchos. Una invitación: "Pasar tiempo con María este Adviento"
PASA TIEMPO CON MARÍA ESTE ADVIENTO
No podemos celebrar la Navidad sin pensar en Jesús… pero tampoco sin pensar en María, su madre. Ella vivió el primer Adviento: esperó a Jesús con alegría, con paciencia y con fe. Por eso, si queremos vivir bien este tiempo, mirar a María puede ayudarnos mucho.
San Juan Pablo II decía que nadie conoce a Jesús mejor que María, y que ella puede ayudarnos a entenderlo y a acercarnos más a Él. Por eso, en Adviento no solo nos preparamos para la Navidad: también aprendemos a vivir esa espera como lo hizo María.
María vivió la espera de Jesús de una manera muy especial: Fue una espera alegre. Una espera confiada. Una espera que cambió la historia.
Sin María no tendríamos a Jesús. Su “sí” lo hizo posible. Así decía san Agustín
Durante estas semanas, la Iglesia nos invita a mirar a María porque ella nos enseña cómo prepararnos para recibir a Jesús en nuestra vida hoy, no solo en Navidad.
Fiestas marianas de Adviento
En Adviento celebramos varias fiestas dedicadas a María, por ejemplo:
8 de diciembre – Inmaculada Concepción
Celebramos que María fue preparada por Dios desde el principio para ser la madre de Jesús. Su vida nos recuerda que Dios siempre actúa y nos prepara para grandes cosas.
10 de diciembre – Virgen de Loreto
Recordamos la casa donde María vivió y donde dijo “sí” a Dios. Es una fiesta que nos invita a abrirle espacio a Dios en nuestra propia vida.
12 de diciembre – Virgen de Guadalupe
María se apareció en México y dejó un mensaje de consuelo, cercanía y amor. Nos recuerda que María camina con nosotros.
Estas fiestas nos ayudan a entender que el Adviento también es el tiempo de la virgen, porque María estuvo en el centro de la primera Navidad.
María en la liturgia de Adviento
Los papas han explicado en muchas ocasiones que Adviento es un tiempo especial para mirar a María.
Adviento no es solo recordar lo que pasó hace más de 2000 años; también es prepararnos para reconocer a Jesús en nuestra vida hoy. Como decía San Juan Pablo II, toda nuestra vida debería ser como un “Adviento”: una espera activa, buscando a Jesús en lo que vivimos cada día.
María nos enseña a estar atentos, a decir “sí” a Dios, a confiar incluso cuando no lo entendemos todo.
En algunas tradiciones se enciende la vela de María durante el Adviento. Es una vela blanca colocada junto a una imagen de María, para recordar su espera llena de luz.
Es un gesto sencillo pero muy bonito que simboliza cómo María esperó a Jesús con el corazón encendido. Muchos niños entienden muy bien esta idea: María llevaba en su vientre al “Niño Luz del Mundo”. Encender la vela es un modo de decir: “Quiero preparar mi corazón como María”.
Adviento es un tiempo para caminar con María. Ella esperó a Jesús de forma única, y puede ayudarnos a preparar nuestro corazón para recibirlo también nosotros.
Adviento = tiempo de espera + tiempo de preparación + tiempo para aprender de María.
7 de diciembre de 2025
Convertíos el Reino está cerca (Mt 3,1-12)
Disponibilidad, nuevos retos y planes, futuro, acogida de Dios en mi vida, vocación y llamada
Comentario a las lecturas
El tiempo de Adviento, nos prepara para lo más insólito, Dios cumpliendo su palabra y como resultado, entrando en este mundo haciéndose uno de tantos. Las cosas ya no podrán ser como siempre.
Isaías, en medio de la aflicción de este mundo es capaz de ver lo imposible, y de esperar un futuro y anunciarlo para que los demás no perdamos tampoco la esperanza. La lectura es breve, pero concentra una varias imágenes con mucha fuerza.
El extracto de la carta a los romanos se centra por un lado en el valor de las escrituras, para recordarnos a continuación que la vida de Jesús hizo que se cumplieran las promesas de los profetas.
El evangelio nos sitúa a Juan como la voz que grita en el desierto. El desierto tiene una carga simbólica muy fuerte en las escrituras. En nuestra mentalidad actual, que quizá no hemos visto ni de cerca algo que se parezca a un desierto, podemos entenderlo como un lugar de fuerte soledad, de gran dificultad, donde es muy fácil perderse, donde se producen espejismo: visiones engañosas que nos confunden y desesperan. En medio de este desierto resuena un anuncio con fuerza: preparar el camino al Señor, porque ya viene.
Primera Lectura: Lectura del libro de Isaías (Is 11,1-10)
Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.
Salmo 71,1-2.7-8.12-13.17
R/. Que en sus días florezca la justicia,y la paz abunde eternamenteDios mío, confía tu juicio al rey,tu justicia al hijo de reyes,para que rija a tu pueblo con justicia,a tus humildes con rectitud. R/.Que en sus días florezca la justiciay la paz hasta que falte la luna;que domine de mar a mar,del Gran Río al confín de la tierra. R/.Él librará al pobre que clamaba,al afligido que no tenía protector;él se apiadará del pobre y del indigente,y salvará la vida de los pobres. R/.Que su nombre sea eterno,y su fama dure como el sol:que él sea la bendición de todos los pueblos,y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.
Segunda Lectura: Lectura de la carta a los Romanos (Rm 15,4-9)
Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas; y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. Así dice la Escritura: «Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre.»
Lectura del Evangelio según san Mateo (Mt 3,1-12)
Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizará, les dijo: ¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.
Estad en vela, no sabéis qué día vendrá el Señor (Mt 24,37-44)
Estar atento, abrir los ojos y el corazón, estar preparado
Comentario a las lecturas
Comenzamos el Adviento como una invitación a vivir algo nuevo, porque necesitamos refrescar nuestra mirada y forma de vivir, despertar aquello que hemos dejado dormido y ya olvidado.
Las lecturas del adviento nos invitan en primer lugar a dar esa mirada descansada y esperanzada, a una ruptura con la rutina que nos lleve a un nuevo encuentro con nuestro Dios que viene a nuestro encuentro.
La lectura de Isaías es un gran anuncio de cambios que se producen cuando se camina bajo la luz del Señor. De la misma manera el fragmento que leemos de la carta a los Romanos nos invita a dejar las obras de las tinieblas y tomar las armas de la luz.
En el evangelio, Jesús nos invita a tener una vida alerta y despierta. No nos detengamos en los ejemplos que nos muestra en su relato de lo que ocurría en tiempos de Noe, igual que no son importantes los ejemplos que aparecen en la carta a los Romanos porque el egoísmo, la soberbia o el exceso se presenta de muchas maneras. Todos podemos distinguir lo que son obras de la oscuridad, igual que todos podemos caer en un adormecimiento que nos impida reaccionar ante la injusticia.
Mientras la lectura de Isaías nos habla de qué debemos esperar, cuál es la promesa, el evangelio se centra en cómo debemos esperar, en cuanto a nuestra actitud básica. La carta a los romanos entra en más detalla, concretando qué debemos hacer o evitar mientras estemos en esa espera.
👉Por lo tanto, busquemos para nuestra vida diaria las armas de la luz.
Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén.En los días futuros estará firmeel monte de la casa del Señor,en la cumbre de las montañas,más elevado que las colinas.Hacia él confluirán todas las naciones,caminarán pueblos numerosos y dirán:«Venid, subamos al monte del Señor,a la casa del Dios de Jacob.Él nos instruirá en sus caminosy marcharemos por sus sendas;porque de Sión saldrá la ley,la palabra del Señor de Jerusalén».Juzgará entre las naciones,será árbitro de pueblos numerosos.De las espadas forjarán arados,de las lanzas, podaderas.No alzará la espada pueblo contra pueblo,no se adiestrarán para la guerra.Casa de Jacob, venid;caminemos a la luz del Señor.
Salmo 121, 1-2. 3-4a. 4b-5. 6-7. 8-9
R/. Vamos alegres a la casa del Señor.
V/. ¡Qué alegría cuando me dijeron:«Vamos a la casa del Señor»!Ya están pisando nuestros piestus umbrales, Jerusalén. R/.
V/. Allá suben las tribus,las tribus del Señor,según la costumbre de Israel,a celebrar el nombre del Señor;en ella están los tribunales de justicia,en el palacio de David. R/.
V/. Desead la paz a Jerusalén:«Vivan seguros los que te aman,haya paz dentro de tus muros,seguridad en tus palacios». R/.
V/. Por mis hermanos y compañeros,voy a decir: «La paz contigo».Por la casa del Señor,nuestro Dios, te deseo todo bien. R/.
Segunda Lectura: Lectura de la carta a los Romanos (Rm 13,11-14)
Hermanos, comportaos reconociendo el momento en que vivís, pues ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz.Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo.
Comentario al Evangelio:
👉Estad en vela, no sabéis qué día vendrá el Señor (Mt 24,37-44)
Lectura del Evangelio según San Mateo (Mt 24,37-44)
Lectura del Evangelio según San Mateo (Mt 24,37-44)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
2. Pero, ¿Qué es realmente el tiempo de Adviento?
Tiempo de espera ¿de quién o de qué?
El Adviento es un tiempo de espera para un acontecimiento importante. Si esto ya lo sabemos es necesario hacernos varias preguntas: qué esperamos, para qué, si tiene sentido ahora para nosotros…
El Adviento es un tiempo de espera y preparación interior de la venida de Jesús, el Señor, para mantenernos con un corazón de jóvenes. Una venida que tiene sentido y actualidad ahora. No es el recordatorio de algo que ocurrió hace muchos años y que ha pasado a la historia. Si solo fuera esa celebración, sería igual todos los años, sin «espera» o preparación interior.
Prepararnos no es que cuando «él llegue» nos encuentre sin mancha, como si nunca hubiésemos «roto un plato»…
La preparación en el tiempo de Adviento es revisar nuestro corazón y nuestra debilidad. Es el tiempo de recoger en un cesto todos nuestros pecados, nuestros problemas, nuestros miedos e inseguridades y ofrecerlo a aquel que puede destruir la muerte, este Jesús que está vivo.
¿Cómo nos preparamos?
Debemos ser capaces de detenernos, de parar, de hacer un alto en nuestra vida y mirarnos por dentro, de ver que frutos son los que damos…
Es el momento de reconocer que no somos tan «libres» como pensábamos, que siempre hay algo que nos hace dudar: un fracaso, un desengaño, un problema del cual no sabemos cómo vamos a salir…
Es el momento de descubrir que Dios no es un absurdo, que no es el monstruo y el causante de que todo te salga mal, el que premia a los buenos y castiga a los malos…
Para prepararnos a esperar a alguien, primero tenemos que saber a quién esperamos, es decir, conocer a ese a quien esperamos…
Y a El solo se le conoce a través de la lectura de la Palabra, que es la que nos dice como es, como piensa, como actúa, y no como fue, como pensaba y como actuó.
“Adventus Redemptoris”
(venida del Redentor)
Es el primer período del año litúrgico cristiano. Es un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo.
El está organizado en torno a los cuatro domingos previos a la Navidad, que luego se integran en la gran celebración del Nacimiento de Jesucristo, y su posterior Epifanía. Los días de Adviento componen un camino litúrgico y espiritual cuyo núcleo es la espera de la llegada de Jesús.
El es como cuando esperamos que lleguen invitados a nuestras casas, encendemos las luces; Anticipamos su llegada y los recibimos con alegría. En Adviento, preparamos nuestros hogares e iglesias mientras anticipamos con alegría Su llegada, y la luz también se vuelve más brillante a medida que nos acercamos al día de Navidad, el día en que nació la Luz del Mundo.
El es un tiempo de preparación, reflexión y esperanza:
Tiempo de preparación: no se trata de la preparación material de la navidad que, paradójicamente, es lo que más nos preocupa. La comida, los regalos, el dinero que hay que gastar. Dónde y con quiénes la pasamos (¡los conflictos que esto genera!). No. Se trata de preparar el corazón. Sin Jesús no hay Navidad. Sin Jesús la Navidad se vuelve una fiesta pagana. Hay que preparar el corazón. Y el adviento es un tiempo privilegiado para ello.
Tiempo de reflexión: Un precioso momento para pensar y preguntarnos por el sentido de nuestra existencia. Ponemos la mirada en esa primera venida del Señor, aquella que cambió la historia. Nos adentramos al interior del pesebre y contemplamos al niño envuelto en pañales. Ese niño que da sentido a nuestra vida. Y, al mismo tiempo, nuestra mirada se posa en el horizonte, esperando la última venida, al final de los tiempos. Ahora bien, ese Jesús que ya vino y que va a volver, sigue viniendo. Es la venida permanente, cotidiana. Jesús viene en su palabra, en la Eucaristía, en el día a día del colegio, en los compañeros y compañeras, en el enfermo, en el pobre, en el que sufre. Si dos mil años atrás, alguno de los pobladores de Belén hubiese estado convencido de que quien estaba en el vientre de María era el Mesías, seguramente no habría cerrado sus puertas. ¿No será que nosotros no terminamos de convencernos y por eso cerramos las puertas a los hermanos? Cómo nos cuesta descubrir la presencia de Dios en lo cotidiano. Pues bien, el adviento es un tiempo para reflexionar y agudizar la mirada, un tiempo para SANAR.
Tiempo de esperanza: Si la Navidad es el tiempo de la alegría, el Adviento es el tiempo de la esperanza. Cuesta esperar en la cultura de la inmediatez y lo instantáneo. Hoy basta apretar un botón o abrir un WhatsApp y ya está. Todo es rápido. Todo es instantáneo. Cómo cuesta esperar. El adviento es el tiempo de la espera. Nos ejercita en la paciencia. No se trata de cualquier espera. Es una espera dichosa. No esperamos con angustia, desde la incertidumbre. Sabemos, creemos, que Jesús viene. Y ese es el motivo de nuestra esperanza.
- Este 2025 el Tiempo de Adviento comienza el domingo 30 de noviembre, el domingo posterior a CRISTO REY(final del año litúrgico) y primer domingo de adviento de noviembre y terminará este tiempo de adviento el miércoles 24 de diciembre, para dar paso al tiempo de navidad
- Su duración suele ser de 22 a 28 días, dado que lo integran los cuatro domingos más próximos a la festividad de la Natividad (celebración litúrgica de la Navidad), pero en el caso de la Iglesia ortodoxa el Adviento se extiende por 40 días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero.
- Este tiempo de adviento, para que tenga un auténtico sentido de salir de un sitio para llegar a otro recorriendo un camino, se distribuyen en 4 DOMINGOS DE ADVIENTO, 4 SEMANAS DE ADVIENTO Y 2 PARTES; PRIMERA PARTE DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, HASTA EL DIA 17 DE DICIEMBRE Y LA SEGUNDA PARTE DEL 17 DE DICIEMBRE HASTA EL 24 DE DICIEMBRE
Las cuatro semanas de Adviento:
Primera semana: Las lecturas de la misa invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al final de los tiempos, su venida ahora, cada día, y su venida hace dos mil años.
Segunda semana: La segunda semana nos invita, por medio de Juan el Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión
Cuarta semana: La cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura, central, y su espera es modelo estímulo de nuestra espera.
La liturgia
Durante el Adviento, el color que se usa en la liturgia de la Iglesia es el morado. Este color simboliza austeridad y evoca sentido de penitencia. Se usa porque ayuda a que los fieles sean conscientes de la necesidad de la conversión, de “estar preparados”, de que hay que avivar los corazones ante la inminente llegada del Señor.
Las lecturas bíblicas durante el Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), pero también de otros pasajes proféticos del Antiguo Testamento. Todas en referencia a la llegada del Mesías.
Los símbolos nos ayudan a celebrar mejor. Además de las oraciones, los cantos y las lecturas bíblicas, puede ser de mucha ayuda en la parroquia, en la familia o en clase.
- PERSONAJES Y MODELOS DEL ESPIRITU DEL ADVIENTO
Los personajes y al mismo tiempo los modelos del espíritu del Adviento en los textos litúrgicos de este tiempo litúrgico de Adviento son:
La Inmaculada Concepción 8 diciembre y Santa María de la Esperanza (o "Virgen de la O") 18 de diciembre, el profeta Isaías y Juan el Bautista, San José , esposo de la Virgen. Personajes de este tiempo de Adviento que sirve para, como recitan las Escrituras, "Preparar el camino al Señor", que está a punto de llegar.
- EL CALENDARTIO DE ADVIENTO
- LA CORONA DE ADVIENTO
Un símbolo tan sencillo como el de la corona de Adviento, o como lo llama el Bendicional, "la corona de las luces de Adviento"
En este enlace encontraras más información sobre la CORONA DE ADVIENTO
- Estructura litúrgica del adviento actualmente
La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II ha salvado los dos sentidos del Adviento en su desarrollo histórico:
1. el de preparación para la Navidad y el de
2. espera de la segunda venida de Cristo:
El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se, nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario n. 39).
En la liturgia actual el adviento consta de cuatro domingos. Sin perder su unidad, como lo prueban los textos litúrgicos y sobre todo la casi diaria lectura del profeta Isaías, este tiempo subraya de manera bastante clara los sentidos antes mencionado.
-Partes del Adviento
1ª PARTE DEL ADVIENTO;
DESDE EL PRIMER DOMINGO HASTA EL 16 DE DICIEMBRE
En esta primera parte, se resalta más el aspecto escatológico, orientando el espíritu hacia la espera de la gloriosa venida de Cristo;
2ª PARTE DEL ADVIENTO:
DEL 17 AL 24 DE DICIEMBRE
Tanto en la misa como en la liturgia de las horas, todos los textos se orientan más directamente a preparar la Navidad.
- "ANTÍFONAS DE LA O"
En la tradición católica, las antífonas de Adviento se cantan o se recitan en las Vísperas desde el 17 de diciembre hasta el 23 de diciembre.
Son Antífonas de las Vísperas de los siete días que preceden a la Vigilia de Navidad y que se rezan o cantan antes y después de la recitación del Magníficat.
En ellas se expresa el vivo deseo que se tiene de ver al Salvador.
Tienen este nombre porque todas empiezan con la letra “O”, a modo de interjección o exclamación, en latín. En castellano usaríamos el “Oh”.
Es una de las tradiciones más antiguas y bellas, desde el punto de vista bíblico y litúrgico, que hay como preparación a las Pascuas.
También se llaman “antífonas mayores”.
Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la Cristología más antigua de la Iglesia, y, a la vez, un expresivo deseo de salvación de todos los hombres.
Son breves oraciones dirigidas a Cristo, que condensan el espíritu de Adviento y la Navidad.
Es la admiración de toda la Iglesia ante el Misterio del Dios hecho hombre. La comprensión más profunda de su verdad. Son la súplica a que apresure el paso y venga a nuestro encuentro.
Cada antífona empieza por una exclamación, como dijimos, “O”, seguida de un título mesiánico tomado, evidentemente, del Antiguo Testamento, que recibirá toda su plenitud a partir de la Encarnación. Terminan, siempre, con la súplica “ven”, no esperes más.
Son las siguientes:
O Sapientia = Sabiduría, Palabra.
O Adonai = Señor Poderoso.
O Radix = Raíz, renuevo del tronco de Jesé (padre de David).
O Clavis = Llave de David, que abre y cierra.
O Oriens = Oriente, Luz, Sol.
O Rex = Rey.
O Emmanuel = Dios-con-nosotros.
Leídas en sentido inverso las iniciales de las palabras en latín, esto es, la primera palabra, y la primera letra de la misma, después de la “O”, dan el acróstico, o expresión, “ERO CRAS”, que significa “SERÉ MAÑANA/VENDRÉ MAÑANA”, que es como la respuesta velada y oculta del Mesías a nuestras súplicas. Su promesa es firme.
ERO CRAS.
María de la O es uno de los nombres con los que se le llama a la Virgen de la Esperanza. Su fiesta está marcada el 18 de diciembre en el calendario mozárabe desde el siglo VII.
Desde entonces, los cristianos han cantado con la oración del Magnifica, en los 7 últimos días de Adviento, las antifonas de vísperas comenzando con la interjección “oh”, como advocación a una Virgen admirada ante el Misterio de Dios que se hace hombre. Es la Iglesia entera, la “esposa” del Apocalipsis que dice ¡ven, Señor, Jesús! Y a la que el esposo responde “Vengo pronto”.
Cada día Jesús es invocado en la antifona y con cada llamada, se va formando el acróstico: «Ero cras» en orden inverso que significa: “Vendré mañana” o “Mañana estaré allí”
Esta semana de las oes tiene la función de acrecentar la espera y la esperanza, la alegría, la ilusión por la llagada de la Navidad.
NO HAY NAVIDAD
[...Como es costumbre a estas alturas de diciembre, todas las tiendas están decoradas con motivos navideños. Este año noto más creatividad que en años anteriores. Parece que corre un poco más el dinero. Hay personas a las que les encanta este ambiente un poco postizo creado a base de bolas de colores, árboles falsos y luces intermitentes. Y hay personas que odian todo este montaje. Yo me sitúo en un punto medio. Ni me entusiasmo ni lo odio, pero reconozco que, a base de tanto cartón piedra, se ha esfumado el verdadero motivo por el que celebramos la Navidad. Y, con él, la verdadera alegría. No me extraña que un porcentaje alto de personas sienta ansiedad ante los días que se avecinan. En vez de ser días portadores de alegría y paz, que son los valores que se proclaman a diestro y siniestro, parecen sumirnos en la tristeza. Algunas personas viven experiencias de tensión y conflicto, aun en el seno de las propias familias, precisamente cuando se supone que están celebrando el deseado/temido encuentro anual. Ya es un tópico referirse a las discusiones con el cuñado o la suegra a propósito de herencias, ideas políticas o rencillas del pasado. Es como si al descorchar el cava o la sidra saltasen también todos los rencores acumulados durante el año.
¿Por qué suceden estas cosas? No quiero jugar a psicólogo de familia, pero, más allá de las razones individuales, hay algo que nos afecta a todos: desde hace mucho tiempo estamos celebrando la Navidad sin vivir el Adviento. Cuando se elimina de un plumazo la espera, cuando no experimentamos en carne propia la necesidad de “redención” (utilizo deliberadamente esta vieja palabra de la dogmática cristiana), no tenemos nada que celebrar. Experimentamos entonces un vacío mortal que el comercio se encarga de rellenar con la lista de productos navideños que cada año se incrementa un poco y que parecen conectar con nuestros deseos superficiales de felicidad, amistad, fiesta, etc. Pero el resultado es engañoso. A mayor consumo, mayor vacío. Y a mayor vacío, más tristeza y soledad. Son los “efectos colaterales” de una Navidad que no responde a una búsqueda personal de sentido, que no tiene nada profundo que ofrecer, sino que ha degenerado en una fiesta de invierno envuelta en papel celofán. El Misterio se ha quedado reducido a pasatiempo.
Y, sin embargo, la liturgia cristiana nos ofrece un hermoso camino de preparación a lo largo de las cuatro semanas de Adviento. Conecta nuestra búsqueda personal con la multisecular espera del pueblo judío, alimenta la utopía de un mundo distinto según el plan de Dios, nos invita a recorrer la “vía del desierto” y a acompañar a María y a José en su viaje a Belén para, en la sencillez de una posada popular, acoger el Misterio del Dios hecho ser humano. Cuando uno se toma en serio las etapas previas, cuando procura unir el ritmo personal y la liturgia, llega a la Navidad con un secreto deseo de contemplar el Misterio, con una alegría profunda y discreta que no necesita de muchas alharacas para expresarse. ¡Qué pena que desperdiciemos este tesoro que la Iglesia nos ofrece y quedemos subyugados por la publicidad de un gordinflón coca-colero (léase Papá Noel, a quien no le tengo la menor simpatía) que acaba ocupando casi todo el espacio! Soy testigo de que algunas personas que se toman el Adviento en serio, que van encendiendo cada semana la vela que marca el comienzo de una nueva etapa, llegan a la Navidad con otro espíritu. Quien espera, encuentra; quien busca, halla. Ne sono assolutamente convinto, que dirían mis amigos italianos.
Gonzalo Fernández Sanz. Misionero claretiano.
Director de la editorial Publicaciones Claretianas y de la revista Vida Religiosa.









.webp)




.jpg)




.jpg)






























































No hay comentarios:
Publicar un comentario