Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación 2026 (2:48)
TIEMPO DE LA CREACIÓN 2026
Texto, tema y símbolo
«En todas las riberas del río habitarán multitudes de criaturas vivientes. Habrá gran cantidad de peces, porque estas aguas fluyen allí y hacen dulce el agua salada; así que donde fluye el río, todo vivirá. [...] Árboles frutales de todo tipo crecerán a ambas orillas del río. Sus hojas no se marchitarán, ni sus frutos fallarán. Cada mes darán fruto, porque el agua del santuario fluye hacia ellos. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas para la curación» (Ezequiel 47:9,12).
El tema de este año, «Agua Viva», explora Ezequiel 47:9 y 12 como una poderosa visión bíblica de esperanza y sanación ecológica. En medio del exilio y la pérdida, la imagen del agua viva que fluye del santuario de Dios revela la sanación divina que renueva la tierra, el agua, la biodiversidad y la responsabilidad humana hacia toda la creación.
El símbolo representa el agua que fluye del Templo de Dios: al principio es un pequeño arroyo que se hace cada vez más profundo y, al hacerlo, da vida a zonas muertas y restaura la fertilidad de ecosistemas dañados o estériles. A través del agua viva llega la sanación, pero para recibir nueva vida también nosotros debemos entrar en el agua y formar parte del río de la vida de Dios, participando en la sanación de la creación.
Agua Viva: El agua como vida
La visión de Ezequiel replantea el agua —el elemento más básico de la vida— como un agente divino de renovación, justicia y esperanza, una fuerza vivificante que fluye del santuario de Dios. En la época de Ezequiel, el agua era un símbolo de la presencia y la bendición divinas. Las grandes civilizaciones dependían de ríos caudalosos como el Nilo, así como del Éufrates y el Tigris, que eran dos de los ríos que regaban el Jardín del Edén (cf. Gn 2:10). ¡El agua de los océanos también está repleta de vida!
La visión comienza con un pequeño goteo: gotas de agua que fluyen desde el lugar de oración y sacrificio. De un pequeño arroyo se convierte en un río imparable: la primera maravilla. El río crece a medida que fluye desde el Templo, alimentado por la adoración y las oraciones del pueblo de Dios.
Pero la segunda maravilla es aún mayor. El río no solo sustenta la vida, sino que restaura ecosistemas enteros. El profeta vio «a orillas del río una gran cantidad de árboles a un lado y al otro... Esta agua fluye hacia la región oriental y desciende hacia el Arabá, y cuando entra en el mar, el mar de aguas estancadas, el agua se vuelve dulce» (Ezequiel 47:7,8). Al describir cómo el río desemboca en el «mar de aguas estancadas», el profeta se refiere al mar Muerto, uno de los lugares más desprovistos de vida de su región. El agua de este río es tan potente que las aguas saladas se volverán dulces y rebosarán de vida.
Por el cuidado del agua | Septiembre 2026 (4:32)
Desde una capilla verde en Escocia, el reverendo David Coleman, capellán medioambiental de Eco-Congregación, comenzó la oración con una bendición extracto de la Iglesia Metodista Central y del Consejo Mundial de Iglesias; seguidamente, la reverenda Pumla Nzimande, Obispa Presidente de la Iglesia Metodista de África Austral, rezó el salmo 42.
Luego de las letanías de arrepentimiento, la audiencia disfrutó de un video: el Lamento de las Creaturas:


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