jueves, 19 de noviembre de 2020

LOADO SEAS: LA HERMANA TIERRA

"Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba".

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos pisando tierra. No de manera literal: pisamos baldosas, cemento, césped... Pero por debajo de todas esas construcciones del ser humano, se encuentra la tierra que nos regala Dios cada día. Todo el universo material es lenguaje de amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios.

Un regalo que nos hace no para que la dominemos y explotemos, sino para que la labremos y cuidemos. Eso también significa custodiar, preservar, guardar, vigilar... Y todos sabemos que a veces se nos olvida lo hermoso de este regalo y descuidamos la tierra que nos da la vida.

El medio ambiente se ha convertido en causa de sufrimiento directa para muchos pueblos. Las inundaciones y las sequías, la contaminación de las aguas, la destrucción de bosques y zonas de pesca, la desertificación o la construcción de grandes presas han obligado a millones de personas a abandonar sus hogares o a vivir bajo una permanente amenaza.

Datos de Cruz Roja estiman que el número de refugiados por desastres naturales alcanzará los 150 millones en el año 2050. De hecho, los problemas ambientales se han convertido ya en una de las mayores causas de migraciones en todo el mundo.


ORACIÓN

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.
 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

SOLARIDAD

Oración.

Señor... Hoy quisiera pedirte por esos hombres y mujeres que no tienen donde permanecer. Te pido por ellos, por los que van de pueblo en pueblo; de ciudad en ciudad; de albergue e albergue; de portal en portal, con todo su ajuar a cuestas estrujado en un miserable saco.

Te pido por esos hijos de nadie, por esos, porque precisamente por eso son más hijos tuyos... Te pido por todos los desencajados de la sociedad. Que encuentren cobijo cuando lo necesiten.

Ellos son también tus hijos, Padre. Hazles descubrir que esta vida nuestra es hermosa. Que encuentren amor y comprensión y no personas que les juzgan y condenan.

Te pedimos, Señor, por los ancianos olvidados, por tantos niños explotados, y por quienes sólo conocen la calle como hogar. Que encuentren alguien que les ame totalmente. Que encuentren.

Gloria al Padre…

martes, 17 de noviembre de 2020

CUENTO: LOS TRES REYES

En un lejano país hubo una vez una época de gran pobreza, donde sólo algunos ricos podían vivir sin problemas. Las caravanas de tres de aquellos ricos coincidieron durante su viaje, y juntos llegaron a una aldea donde la pobreza era extrema. Era tal su situación, que provocó distintas reacciones a cada uno de ellos, y todas muy intensas.

El primer rico no pudo soportar ver aquello, así que tomó todo el oro y las joyas que llevaba en sus carros, que eran muchas, y los repartió sin quedarse nada entre las gentes del campo. A todos ellos deseó la mejor de las suertes, y partió.

El segundo rico, al ver su desesperada situación, paró con todos sus sirvientes, y quedándose lo justo para llegar a su destino, entregó a aquellos hombres toda su comida y bebida, pues veía que el dinero de poco les serviría. Se aseguró de que cada uno recibiera su parte y tuviera comida para cierto tiempo, y se despidió.

El tercero, al ver aquella pobreza, aceleró y pasó de largo, sin siquiera detenerse. Los otros ricos, mientras iban juntos por el camino, comentaban su poca decencia y su falta de solidaridad. Menos mal que allí habían estado ellos para ayudar a aquellos pobres...

Pero tres días después, se cruzaron con el tercer rico, que viajaba ahora en la dirección opuesta. Seguía caminando rápido, pero sus carros habían cambiado el oro y las mercancías por aperos de labranza, herramientas y sacos de distintas semillas y grano, y se dirigía a ayudar a luchar a la aldea contra la pobreza.

Y eso, que ocurrió hace tanto, seguimos viéndolo hoy. Hay gente generosa, aunque da sólo para que se vea lo mucho que dan, y no quieren saber nada de quien lo recibe. Otros, también generosos, tratan de ayudar realmente a quienes les rodean, pero sólo para sentirse mejor por haber obrado bien. Y hay otros, los mejores, a quienes no les importa mucho lo que piense el resto de generosos, ni dan de forma ostentosa, pero se preocupan de verdad por mejorar la vida de aquellos a quienes ayudan, y dan mucho de algo que vale mucho más que el dinero: su tiempo, su ilusión y sus vidas.

Jesús, quiero ser parte de ese Reino en el que tú eres rey.
Estar atento a los que necesitan algo.
No dar la espalda a los que me piden ayuda.
Animar al que está triste.
Acompañar al que se siente solo.
Tener en cuenta al que está apartado.
Así haré que se cumpla eso que tantas veces he rezado:
que venga a nosotros tu Reino.

lunes, 16 de noviembre de 2020

ORACIÓN: NO TIENES MANOS

Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo donde reine la justicia.

Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies
para poner en marcha la libertad y el amor.

Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios
para anunciar al mundo
la Buena Noticia de los pobres.

Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción
para lograr que todos seamos hermanos.

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
el único Evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

Jesús, danos tu amor y tu fuerza
para proseguir tu causa
y darte a conocer a todos cuantos podamos.

viernes, 13 de noviembre de 2020

EVANGELIO DEL DOMINGO: USAR NUESTROS TALENTOS

«Porque es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus criados y les confió su hacienda. A uno dio cinco millones, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad; y se fue. El que había recibido cinco se puso en seguida a trabajar con ellos y ganó otros cinco. Asimismo el de los dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno solo fue, cavó en la tierra y enterró allí el dinero de su señor. Después de mucho tiempo, volvió el amo de aquellos criados y les tomó cuenta. Llegó el que había recibido cinco millones y presentó otros cinco, diciendo: Señor, me diste cinco millones; aquí tienes otros cinco que he ganado. El amo le dijo: ¡Bien, criado bueno y fi el!; has sido fi el en lo poco, te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor. Se presentó también el de los dos millones, y dijo: Señor, me diste dos millones; mira, he ganado otros dos. Su amo le dijo: ¡Bien, criado bueno y fiel!; has sido fi el en lo poco, te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor. Se acercó también el que había recibido un solo millón, y dijo: Señor, sé que eres duro, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Tuve miedo, fui y escondí tu millón en la tierra. Aquí tienes lo tuyo. Su amo le respondió: Siervo malo y holgazán, ¿sabías que quiero cosechar donde no he sembrado y recoger donde no he esparcido? Debías, por tanto, haber entregado mi dinero a los banqueros para que, al volver yo, retirase lo mío con intereses. Quitadle, pues, el millón y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese criado inútil echadlo a las tinieblas exteriores. Allí será el llanto y el crujir de dientes» (Mateo 25, 14-30)

PARA MEDITAR

Siendo semillas hay dos actitudes ante la lluvia: dejarse inundar de su gracia, sonreír, hacer malabares con las tareas de cada día y vivir a todo color o esconderse, vivir de una manera gris, sin gracia, impermeable…

Dejemos que nos cale el Evangelio. Pongamos nuestros talentos al servicio para llenar de colores y alegría la tierra. En este tiempo de pandemia cada uno podemos hacer algo concreto para llenar nuestro mundo, nuestro entorno de un poco más de esperanza, que buena falta hace. Por eso, pongámonos con actitud disponible a la gracia de Dios.

El Señor nos da unos talentos, unos dones para que saquemos el máximo partido de ellos. Hemos de responder a lo recibido con agradecimiento y trabajo. Gratitud a Dios por lo que nos brinda. Y, luego, ponerse a trabajar con los talentos recibidos.

No somos los cristianos gente de esconder el talento. Lo ponemos al servicio de los demás. Esto requiere esfuerzo, entrega, constancia, disponibilidad… y, al final, la satisfacción del deber cumplido, de la entrega que se va realizando en el día a día, de la alegría de poner en juego lo que gratuitamente el Señor nos regala.

Así que, ¡adelante!, a aprovechar al máximo esos talentos con los que el Señor ha tenido a bien ponernos en este mundo para que se note que estamos en él.


ORAMOS

Sólo Tú sabes lo que has regalado a cada uno,
las capacidades que hemos de poner en marcha,
la tarea de ser único y original.
Nos invitas a negociar lo mejor de nosotros mismos,
nos impulsas a cumplirnos en plenitud,
nos quieres activos comprometidos con lo recibido.
Nos has creado irrepetibles,
has hecho maravillas en nosotros,
pero, inseguros y miedosos,
tiramos el proyecto que somos
o lo arrinconamos sin desarrollar.
Ayúdanos a multiplicar nuestras capacidades.
Impúlsanos a ser en Ti,
a vivir una vida plena,
a llenar el mundo de tu Amor.