lunes, 29 de enero de 2024

SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274✝)



El filósofo y teólogo Tomás de Aquino es el patrón de los profesores por su valor como educador y difusor del conocimiento. Nació en Italia en 1225, el seno de una familia noble y dedicó su vida al estudio, lo que le valió para convertirse en uno de los teólogos más importantes del catolicismo y para que le acuñaran los sobrenombres de Doctor Angélico o El Príncipe de los Escolásticos.

«¡Lo llamáis el buey mudo! Yo les digo que este buey mugirá tan fuerte que su mugido resonará en todo el mundo». San Alberto Magno, su maestro, no se equivocó. Con estas palabras, lo defendió de sus compañeros de estudios, quienes le habían dado ese apodo por su carácter taciturno y aparentemente poco brillante.



Encarcelado por su familia por haberse hecho un religioso predicador
Tomás nació en el castillo de Roccasecca, en el Bajo Lazio, de los Condes de Aquino, emparentados con el Emperador Federico II. Su padre Landolfo esperaba que fuera abad del Monasterio de Montecassino, pensando que de ese modo se habría conjuntado el carácter tímido y amable de su hijo con sus ambiciosos planes políticos. El punto era que Tomás, rechazando cualquier ambición, ya había elegido una Orden mendicante para convertirse en un fraile dominico en Nápoles. Una elección muy frustrante para su ambiciosa familia. Sintiendo traicionadas las expectativas familiares, su madre y dos de sus hermanos lo secuestraron y lo mantuvieron prisionero en su castillo por un año. Su humor, poco sociable, pero a la vez muy pacífico, se alteró solo cuando le hicieron entrar a una prostituta en su recámara para hacerlo desistir de su vocación. A ese punto, Tomás reaccionó aferrando con fuerza un leño ardiente y la hizo escapar. Con la ayuda de sus hermanas, se cuenta que luego Tomás logró escapar haciéndose bajar de las murallas del castillo de Roccasecca en una grande cesta.

Un intelectual enamorado de Dios
Finalmente, libre del acoso familiar, fue enviado a Colonia y allí, con San Alberto
Magno como su maestro, profundizó el aristotelismo. Se trasladó luego a París donde, no sin dificultades con el clero secular, enseñó en la Universidad. De regreso a Italia intensificó el estudio de Aristóteles gracias a las traducciones de un cofrade, y compuso el conocido himno vinculado a la fiesta del Corpus Christi, el «Pange lingua». Comenzó a escribir su «obra maestra», la Summa Theologiae. De este genial compendio teológico son particularmente conocidas las Cinco vías para probar racionalmente la existencia de Dios. (cf. ST. I Pars, q. II). El centro de su trabajo fue la confianza en la razón y los sentidos: la filosofía es un válido auxilio de la teología pero la fe no anula la razón. (cf. Rm 1,19). Amaba el estudio y no es difícil imaginar por qué su inmensa producción filosófico-teológica haya causado un gran impacto entre los teólogos contemporáneos. Un día, el 6 de diciembre de 1273, Tomás le dijo a su cofrade Reginaldo que ya no escribiría más: «No puedo, porque todo lo que he escrito es como paja para mí en comparación con lo que se me ha revelado». Según algunos biógrafos, una experiencia mística con Jesús precedió a esta decisión. Parece ser que cayó enfermo en 1274, en el viaje a Lyon, donde el Papa Gregorio X lo había convocado para el Concilio, y murió en la abadía de Fossanova. Tenía sólo 49 años.

"Pange Lingua" Cantado por MOCEDADES

Chesterton retrata a dos ‘revolucionarios’: Santo Tomás de Aquino y San Francisco de Asís.

Es un fragmento que no resisto a copiar entero, lleno de ‘chestertonadas’, esas típicas figuras o imágenes brillantes tan originales, que sólo podrían salir de la bulliciosa mente de GK. Pero la simpatía, la capacidad de observación, la agudeza en la comprensión de los caracteres y el ambiente social, son realmente fascinantes:

Se puede hacer un esbozo de San Francisco; de Santo Tomás sólo se podría hacer un plano, como el plano de una ciudad laberíntica. Y sin embargo, en cierto sentido, encajaría en un libro mucho mayor o mucho más pequeño: lo que realmente sabemos de su vida se podría despachar bastante bien en pocas páginas, porque no desapareció, como San Francisco, bajo un chaparrón de anécdotas personales y leyendas populares; lo que sabemos –o podríamos saber, o en su día podríamos tener la suerte de descubrir- acerca de su obra, probablemente llenará todavía más bibliotecas en el futuro de las que ha llenado en el pasado.

Fue posible dibujar a San Francisco en silueta, pero con Santo Tomás todo depende de cómo se rellene la silueta. En cierto modo, hasta es medieval iluminar una miniatura del Poverello [de Asís], que hasta en el título lleva un diminutivo. Pero hacer un resumen o digesto, como los de la prensa, del Buey Mudo de Sicilia es algo que sobrepasa a todos los experimentos de digestión de un buey en una taza [divertida alusión al invento del caldo de carne concentrado].
Esperemos que sea posible hacer un bosquejo de biografía, ahora que cualquiera parece capaz de escribir un bosquejo de la historia o un bosquejo de cualquier cosa. Sólo que –en el caso presente- el bosquejo es todo un bosque. El hábito capaz de contener al colosal fraile no está entre las tallas disponibles.

He dicho que estos retratos sólo pueden serlo en silueta. Pero el contraste es tan llamativo, que aun si realmente viéramos a las dos figuras humanas en silueta, asomando por la cresta del monte con sus hábitos fraileros, ese contraste nos parecería hasta cómico. Sería como ver, aun en la lejanía, las siluetas de Don Quijote y Sancho Panza, o de Falstaff y maese Slender.

San Francisco era un hombrecito flaco y vivaracho; delgado como un hilo y vibrante como la cuerda de un arco; y en sus movimientos, como la flecha que el arco dispara. Toda su vida fue una serie de carreras y zambullidas: salir corriendo tras el mendigo, lanzarse desnudo al bosque, tirarse al barco desconocido, precipitarse a la tienda del sultán y ofrecerse a arrojarse al fuego. En apariencia debió ser como el fino esqueleto de una parda hoja otoñal bailando eternamente en el viento –aunque, en realidad, el viento era él-.

Santo Tomás era un hombre como un toro: grueso, lento y callado; muy tranquilo y magnánimo, pero no muy sociable; tímido, dejando aparte la humildad de la santidad; y abstraído, dejando aparte sus ocasionales y cuidadosamente ocultadas experiencias de trance o éxtasis.

San Francisco era tan fogoso y nervioso que los eclesiásticos que visitó sin avisar le tomaron por loco. Santo Tomás era tan imperturbable que los doctores de las escuelas a las que asistió regularmente le tomaron por zote. De hecho era ese tipo de estudiante no infrecuente que prefiere pasar por zote a permitir que otros zotes más activos o animados invadan sus sueños.

Este contraste externo se extiende a casi todos los aspectos de una y otra personalidad. La paradoja de San Francisco fue que, amando con pasión la poesía, tuviera cierta desconfianza hacia los libros. Fue el hecho sobresaliente de Santo Tomás que amó los libros y vivió de libros: vivió la vida del clérigo o estudiante de los Cuentos de Canterbury, y prefería poseer cien libros de Aristóteles y su filosofía a cuantas riquezas pudiera ofrecerle el mundo. Cuando le preguntaron qué era lo que más agradecía a Dios, respondió con sencillez: “Haber entendido todas las páginas que he leído”.

San Francisco era muy vívido en sus poemas y bastante inconcreto en sus documentos. Santo Tomás dedicó su vida entera a documentar sistemas enteros de letras paganas y cristianas. Y de vez en cuando escribió un himno, como quien se va de vacaciones.

Veían el mismo problema desde ángulos distintos: la sencillez y la sutileza. San Francisco pensaba que bastaría con abrir su corazón a los mahometanos para que se convencieran de no adorar a Mahoma. Santo Tomás se estrujó el cerebro con toda suerte de distinciones y deducciones sutilísimas sobre el Absoluto o el Accidente, únicamente para evitar que se entendiera mal a Aristóteles.

San Francisco era hijo de un comerciante, de un tratante de clase media, y aunque toda su vida fue una rebelión contra la vida mercantil de su padre, retuvo de todos modos algo de esa celeridad y adaptabilidad social que hacen que el mercado zumbe como una colmena. Con toda su afición a los verdes campos, no crecía la hierba bajo sus pies, como se suele decir. Era lo que los millonarios y los gánsteres americanos llaman un ‘alambre vivo’. Es característico de los modernos mecanicistas que, incluso cuando tratan de imaginar algo vivo, sólo se les ocurra una metáfora mecánica de algo muerto: se puede ser un gusano vivo, pero no un alambre vivo. San Francisco habría concedido de muy buen grado ser un gusano, pero un gusano bien vivo. El mayor de los enemigos del ideal de moverse para lucrarse, había renunciado ciertamente a lucrarse, pero nunca dejó de moverse.

Santo Tomás, por el contrario, provenía de un mundo en el que podría haber disfrutado del ocio, y siguió siendo uno de esos hombres cuyo trabajo tiene algo de la tranquilidad del ocio. Fue trabajador incansable, pero nadie le habría podido tomar por un trajinante. Había en él ese algo indefinible que distingue a los que trabajan no teniendo que trabajar, pues era por nacimiento caballero de alto linaje, y esa tranquilidad puede conservarse como hábito, aunque no tenga motivo. Pero en él sólo se expresaba en sus elementos más amables; por ejemplo, posiblemente había algo de ella en su cortesía y su paciencia naturales.

Cada santo es hombre antes de ser santo, y se puede ser santo siendo cualquier clase o especie de hombre; y la mayoría de nosotros elegirá entre estos diferentes tipos con arreglo a sus diferentes gustos. Confieso que, así como la gloria romántica de San Francisco no ha perdido nada de su atractivo para mí, en los últimos años he llegado a sentir casi el mismo afecto –o en algunos aspectos, incluso más- por este hombre que habitó inconscientemente un gran corazón y una gran cabeza como el que hereda una gran mansión y ejerce en ella una hospitalidad igualmente generosa, aunque un poco distraída. Hay momentos en que San Francisco -el hombre menos mundano que jamás hubo en el mundo- me resulta casi demasiado eficiente.

El capítulo, una vez que ha mostrado los distintos que son, continúa estableciendo las similitudes que les dieron ese carácter revolucionario o innovador, que brevemente resumo en dos: que ambos fueron enamorados de Jesucristo y –oh, sorpresa para el educado en los convencionalismos-, que libraron al mundo medieval del espiritualismo, creando las bases de nuestra moderna civilización.

 

"EL ABRAZO DE FRANCISCO DE ASÍS Y DOMINGO DE GUZMÁN"



viernes, 19 de enero de 2024

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2024

DEL 18 AL 25 DE ENERO
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2024 
"Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo 
como a ti mismo" (cf. Lc 10,27)
El Equipo de Pastoral del Colegio San Buenaventura de Capuchinos, invita a utilizar los materiales para animar y sensibilizar a la comunidad educativa sobre esta urgencia del tiempo actual que es el diálogo interreligioso y ecuménico como camino hacia la paz, para expresar el grado de comunión ya lograda entre las Iglesias y orar juntos por la realización de la unidad plena según la voluntad de Cristo.

Del 18 al 25 de enero de 2024 se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, una iniciativa ecuménica en la que cristianos de todo el mundo, pertenecientes a diferentes tradiciones y confesiones, se unen espiritualmente en oración por la unidad de la Iglesia.

Iniciada oficialmente por el Reverendo Episcopal Paul Wattson en Graymoor, Nueva York en 1908 como el Octavario por la unidad de la Iglesia, en el hemisferio norte del mundo se celebra cada año entre la Fiesta de la Cátedra de San Pedro y la de la Conversión de San Pablo. En el hemisferio sur, donde enero es un período festivo, las iglesias celebran la Semana de Oración en otras fechas, por ejemplo en el momento de Pentecostés –como sugirió el movimiento Fe y Constitución en 1926– un período igualmente simbólico para la unidad del Iglesia.

Por ello, el Dicasterio para la Unidad de los Cristianos anima a las comunidades a utilizar el material propuesto con flexibilidad y a encontrar oportunidades a lo largo del año.
Desde el 1968 el material de animación es producido por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. 

Tras el proceso inicial de redacción, se reunió en Roma, en la Casa San Giuseppe di Cluny, un grupo internacional designado conjuntamente por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias, cuyos miembros están particularmente comprometidos con la unidad de los cristianos. Este equipo internacional trabajó con el equipo editorial local para revisar y finalizar los materiales.

Los textos, publicados conjuntamente por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias, están a disposición de los cristianos de todo el mundo y, cuando sea necesario, pueden adaptarse, teniendo en cuenta las situaciones locales, sociales y contextos culturales y las prácticas litúrgicas y devocionales.

ORACIÓN ECUMÉNICA
Señor Jesucristo, mientras caminamos contigo hacia la unidad, haz que no apartemos la mirada del mundo, sino que la mantengamos vigilantes.
Concédenos que, mientras recorremos los caminos de nuestra vida, seamos capaces de detenernos y tender la mano, de vendar a los heridos y así sentir que Tú estás presente en ellos, Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2024 (1 min 22 seg)

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra cada año del 18 al 25 de enero, concluyendo con la Fiesta de la Conversión de san Pablo. A lo largo de estos ocho días los cristianos de todo el mundo y de todas las confesiones cristianas son invitados a continuar con la oración de Jesús en la Última Cena: «Padre, que todos sean uno para que el mundo crea» (cf. Jn 17,21). La petición por la unidad visible de todos los cristianos ha de ser constante en todas las Iglesias. Trabajar y orar por la comunión plena con todos los medios a nuestro alcance es una dimensión esencial de nuestra misión. Por eso en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos estamos llamados a reflexionar sobre la importancia del ecumenismo en la vida de la Iglesia. 

Todos los hijos de Dios, por el bautismo, nos llamamos #CRISTIANOS y formamos la #Iglesia. Compartimos una misma fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y la expresamos en el Credo.

Todos los miembros de una familia tienen un apellido común. El nombre, sin embargo, es diferente. Los seguidores de Jesús también nos diferenciamos por nuestra confesión (nombre), pero compartimos un mismo apellido.
CONFESIÓN:
ORTODOXOS - ORIENTALES - CATÓLICOS - PROTESTANTES
MISMO APELLIDO: 
CRISTIANOS
Todos rezamos:

¿Qué es el ECUMENISMO?

ECUMENISMO Y DIÁLOGO INTERRELIGIOSO (10:21)

¿QUÉ ES EL ECUMENISMO? 
Los cristianos deseamos vivir unidos como una sola familia: la Iglesia de Cristo. Y no nos quedamos de brazos cruzados: rezamos por la #unidad, organizamos encuentros para conocernos mejor, dialogamos y queremos ser testigos del amor de Cristo poniéndonos al servicio de todo el mundo. A todo esto lo llamamos #ecumenismo. Jesús fundó una sola Iglesia, pero a lo largo de la historia, por distintas circunstancias, hubo falta de entendimiento entre los cristianos y se produjeron separaciones y distanciamientos.
Dios es AMOR, y en su amor somos una FAMILIA UNIDA. Por eso nos dice que lo amemos y que con el ejemplo de su amor busquemos y encontramos a nuestros hermanos, para que a pesar de las diferencias, aprendamos a quererlos también.

RECUERDA:
  • ECUMENISMO: DIÁLOGO Y COOPERACIÓN CON LAS CONFESIONES CRISTIANAS (ORTODOXOS, PROTESTANTES, ORIENTALES)
  • DIÁLOGO INTERRELIGIOSO: DIÁLOGO Y COOPERACIÓN CON OTRAS RELIGIONES. (JUDIOS, MUSULMANES, OTRAS...)

LA ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, se celebra cada año en la semana del 18 al 25 de enero. Ochos días en los que miembros de distintas Iglesias se reúnen, en muchas partes del mundo, para orar juntos por la UNIDAD. EN ESTA SEMANA TODOS SOMOS CONVOCADOS A #COMPARTIR Y #ORAR JUNTOS CON UN LEMA COMÚN TOMADO DE LA PALABRA DE DIOS.

Lectura de la parábola del buen samaritano Lc 10,25-37
Por entonces, un doctor de la ley, queriendo poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta: «Maestro, ¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Qué está escrito en la ley de Moisés? ¿Qué lees allí?». Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu inteligencia; y a tu prójimo como a ti mismo». Jesús le dijo: «Has respondido correctamente. Haz eso y vivirás». Pero el maestro de la ley, para justificar su pregunta, insistió: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús le dijo: «Un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos ladrones, que le robaron cuanto llevaba, lo hirieron gravemente y se fueron, dejándolo medio muerto. Material para niños y adolescentes 9 Casualmente, bajaba por aquel mismo camino un sacerdote que vio al herido, pero pasó de largo. Y del mismo modo, un levita, al llegar a aquel lugar, vio al herido, pero también pasó de largo. Finalmente, un samaritano que iba de camino llegó junto al herido y, al verlo, se sintió conmovido. Se acercó a él, le vendó las heridas poniendo aceite y vino sobre ellas, lo montó en su propia cabalgadura, lo condujo a una posada próxima y cuidó de él. Al día siguiente, antes de reanudar el viaje, el samaritano dio dos denarios al posadero y le dijo: “Cuida bien a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi vuelta”. Pues bien, ¿Cuál de estos tres hombres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de ladrones?». El maestro de la ley contestó: «El que tuvo compasión de él». Y Jesús le replicó: «Pues vete y haz tú lo mismo».

¿QUIÉN HA PREPARADO LA ORACIÓN? 
Este año 2024, lo ha preparado un grupo de cristianos de Burkina Faso, un país del África occidental, cuyas comunidades religiosas atraviesan una grave crisis de seguridad pues varias Iglesias cristianas han sido blanco expreso de ataques armados por parte de grupos extremistas. El país se está volviendo cada vez más inestable a pesar de los esfuerzos del Estado y las comunidades religiosas, pero también ha surgido un movimiento de solidaridad entre las religiones que allí habitan (cristiana, musulmana y tradicional). La elaboración de este material, que se utilizará en todo el mundo, es un desafío para que las Iglesias de Burkina Faso caminen juntas en amor mutuo por su país y una invitación a nosotros para orar por ellos… En otras palabras: ¡AMARLOS!

¿Qué es la libertad religiosa?
La libertad religiosa es un derecho fundamental del ser humano que está recogido en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

"Todos debemos respetar el derecho a la libertad religiosa. Es un valor que, entre todos, administraciones públicas, sociedad civil, creyentes y no creyentes, tenemos que proteger. Construyamos la paz respetando la fe"
Cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española

CRISTIANOS 
POR EL MUNDO
El cristianismo en el mundo
El cristianismo es la religión más profesada del mundo, aunque a lo largo de los siglos ha vivido varios cismas de los que han surgido distintas corrientes.
En dos milenios, los cristianos han pasado de ser un pequeño grupo de discípulos reunidos en torno a su mesías, Jesucristo, a conformar la confesión más numerosa del mundo. En 2018, una de cada tres personas profesaba el cristianismo: los 2.500 millones de cristianos suponían el 33% de la población mundial, por delante de los musulmanes, que aglutinaban el 23%.

Cien años antes, el cristianismo contaba con alrededor de 1.500 millones de adeptos menos, lo que demuestra que el siglo XX fue una época de enorme expansión para esta religión basada en la Biblia y la vida de Jesús, recogida en el Nuevo Testamento. En las próximas décadas, el cristianismo seguirá sumando fieles hasta situarse cerca de los 3.000 millones de seguidores. Sin embargo, este aumento no repercutirá en un porcentaje más alto de creyentes cristianos, ya que el crecimiento de la población mundial y, principalmente, de los musulmanes —ascenderán hasta los 2.761 millones, el 30% de la población—, harán que estos continúen suponiendo en tres décadas algo más de un tercio del mundo.

Dentro del cristianismo pueden diferenciarse tres ramas principales: la Iglesia Católica de Roma, la Iglesia Ortodoxa —surgida tras el Cisma de Oriente de 1054— y la Iglesia Protestante, que abandonó la doctrina del papa, abriendo su propio camino, a partir de la publicación de las 95 tesis de Martín Lutero en 1517. A pesar de estos cismas, en la actualidad el catolicismo aúna el 49% de los cristianos, mientras que el 22% es protestante y el 12%, ortodoxo. El resto de seguidores del cristianismo sigue corrientes minoritarias, como los mormones de Estados Unidos, o son independientes, esto es, no pertenecen a ninguna iglesia.

De esta forma, los cristianos son mayoría en todas las regiones del planeta excepto en África —donde son el 45% de la población— y Asia —el 9%—. A pesar de ello, 2018 fue el primer año en el que África superó en número a la comunidad cristiana de América Latina.


domingo, 14 de enero de 2024

AÑO 2024: AÑO DE LA ORACIÓN, PREPARACIÓN PARA EL JUBILEO DE 2025 EN ROMA

 

CURSOS DE ORACIÓN Y VIDA:

2021-2023

Durante todo el mes de octubre, concretamente del 4 al domingo 29, se celebra en Roma la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo. El tema de esta Asamblea es la sinodalidad, el modo de ser y el modo de hacer de la Iglesia en este tercer milenio. El Papa ha pedido que sea objeto de un prolongado discernimiento en toda la Iglesia. El Sínodo no es un acontecimiento, sino un proceso, en el que todo el Pueblo de Dios está llamado a caminar juntos, guiados por el Espíritu Santo haciendo verdad el lema del Sínodo: "Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión".

De oración, escucha y justicia

La Iglesia que me gustaría interpreta la profecía del testamento espiritual del jesuita y teólogo alemán Karl Rahner, - “el cristiano del futuro o será místico o no lo será”-, poniendo en el centro la oración, orientada a la progresiva apertura de cada creyente a la gracia de la autorrevelación de sí mismo que Dios da a sus criaturas. Los Evangelios son la principal herramienta para acceder a esta “oración relacional”; son una especie de pentagrama sobre el cual co-construir con Dios el alfabeto personalísimo con el que Él nos habla. Al principio en el secreto de nuestra habitación, luego gradualmente a través de las personas y eventos que experimentamos en el camino.

La experiencia de un conocimiento íntimo de Jesús, adquirida gracias a la oración y confirmada por el contacto continuo con la comunidad orante, surge del uso de herramientas como la contemplación imaginativa de San Ignacio de Loyola, la oración mental de Santa Teresa de Ávila, la Lectio Divina u otros métodos basados ​​en las Sagradas Escrituras. La segunda característica de la Iglesia que me gustaría es la capacidad de escucha que acompaña a la oración. Una escucha llena de asombro y anticipación: ¿y si, a través de la persona que me habla, Dios quisiera revelarme algo de sí mismo o instruirme sobre un aspecto de mi vida?

Una tercera característica de la Iglesia que me gustaría es un agudo sentido de la justicia. La familiaridad común con los Evangelios nos hace a todos, a pesar de nuestras diferencias, muy sensibles a la forma en que Jesús abordó situaciones de este tipo. Antes de que se pueda alcanzar una solución ética compartida, algunos casos requieren un complejo proceso de discernimiento entre especialistas en la materia. La mayoría de los casos, sin embargo, son de solución inmediata para cualquier cristiano éticamente maduro. Por tanto, educar en el espíritu de parresía, en un espíritu que no ceda a la tentación de una diplomacia incomprendida ni dude en la elección preferencial por los pobres, es una tarea esencial de la comunidad.

Por último, la Iglesia que me gustaría valora las posibilidades que ofrece la web para entablar una relación de igualdad con los cristianos que se encuentran geográficamente alejados. Por ejemplo, ¿qué convence a una persona no occidental de convertirse al catolicismo? Durante los cinco días en pequeños grupos que concluyeron el mes de ejercicios espirituales, recuerdo haber preguntado a Evelyn, una jovencísima monja de Zimbabue: “¿No te ha creado ninguna dificultad entrar en relación con Jesús, un judío de piel blanca nacido en las costas del Mediterráneo?”. Sin dudarlo un momento Evelyn respondió sonriendo: “¡¡¡Mi Jesús es negro!!!”.

30 septiembre 2023 - Guia Sambonet
Autora y responsable de la Scuola di preghiera di san Fedele, Milán.


2024
Tras el año dedicado a la reflexión sobre los documentos y al estudio de los frutos del Concilio Vaticano II, el 2024 será el Año de la Oración, siguiendo la propuesta del Papa Francisco. En el marco de la preparación del Jubileo, se invita a las diócesis a promover la centralidad en la oración individual y comunitaria. Para ello, se podrían proponer “peregrinaciones de oración” hacia el Año Santo, caminos de escuela de oración con etapas mensuales o semanales, presididas por los Obispos, en las que se implica a todo el Pueblo de Dios. Además, para vivir mejor este año, el Dicasterio para la Evangelización publicará una serie de “Apuntes sobre la oración”, para volver a poner en el centro la relación profunda con el Señor, a través de las múltiples formas de oración contempladas en la rica tradición católica.

“Apuntes sobre la oración”
  1. ORAR HOY, “UN DESAFÍO A SUPERAR”
  2. Prefacio Papa Francisco
  3. ORAR CON LOS SALMOS
  4. LA ORACIÓN DE JESÚS
  5. EL VIAJE EN DIOS
  6. SANTOS Y PECADORES EN ORACIÓN
  7. LAS PARÁBOLAS DE LA ORACIÓN
  8. LA IGLESIA EN ORACIÓN
  9. LA ORACIÓN DE MARÍA Y DE LOS SANTOS
  10. LA ORACIÓN QUE JESÚS NOS ENSEÑÓ: PADRENUESTRO

«En este tiempo de preparación, me alegra pensar que el año 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran “sinfonía” de oración; ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo.
  • Oración, para agradecer a Dios los múltiples dones de su amor por nosotros y alabar su obra en la creación, que nos compromete a respetarla y a actuar de forma concreta y responsable para salvaguardarla.
  • Oración como voz “de un solo corazón y una sola alma” (cf. Hch 4,32) que se traduce en ser solidarios y en compartir el pan de cada día.
  • Oración que permite a cada hombre y mujer de este mundo dirigirse al único Dios, para expresarle lo que tienen en el secreto del corazón.
  • Oración como vía maestra hacia la santidad, que nos lleva a vivir la contemplación en la acción.
En definitiva, un año intenso de oración, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del “Padre Nuestro”, la oración que Jesús nos enseñó, el programa de vida de cada uno de sus discípulos.

Papa Francisco. Roma, Basílica de San Juan de Letrán, 11 de febrero de 2022. 

ENSEÑANOS A ORAR
Nos presentamos ante el Señor como niños, para dejarnos sorprender por su bondad y su ternura entrañables. No nos creemos sabios, ni pensamos que lo sabemos todo.

Queremos aprender a orar, desde todos, con todos y por todos.
Para orar, como para otras cosas importantes de la vida se necesitan ganas. Sólo la sed nos pone en camino hacia el manantial. Todos nos pueden ayudar en este camino. Aunque el verdadero maestro sigue siendo Jesús y su Espíritu que nos enseña en el silencio del corazón y los acontecimientos de la vida de cada día, en los hombres y mujeres de ayer y en los hermanos y hermanas que caminan codo con codo con nosotros haciendo iglesia.

«Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar» (Lucas 11,1).


Jesús oró. Así nos lo dicen muchas veces los evangelistas. Aprovechaba los momentos de soledad de la noche o del amanecer para estar a solas con su Padre y conocer su voluntad. Y esto lo vieron sus amigos. Pero también vieron otras cosas, cómo acogía a los que están en la orilla de todo, cómo perdonaba, cómo levantaba a los que están caídos o cayéndose, con qué profundidad y libertad amaba liberando a los oprimidos. Y descubrieron que tenía que haber alguna relación entre la vida nueva que Jesús estrenaba cada día y la oración, que también debía ser nueva, distinta de todas las que ellos conocían.


Y un día se atrevieron a pedirle: Enséñanos a orar Todos se hicieron niños, discípulos, para pedirle: Enséñanos a orar. Querían vivir al estilo de Jesús, y para ello le dijeron: Enséñanos a orar.
Hoy también somos muchos los que queremos vivir como Jesús, por eso le decimos con los discípulos de todos los tiempos: Señor, enséñanos a orar. Danos esa intimidad que tienes con el Padre, esa relación con él que nos hará seguir de cerca tus pisadas. Sólo en un clima de confianza y apertura podrá fructificar esta enseñanza, porque todo intento de imponer sin amor es contrario al Evangelio de Jesús.

Relato:
«Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en su talega. Un día se encontró con un viajero y, al abrir su talega para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días. Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó: Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya, valiosa como es. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí» (Tony de Mello).

Oración:
«Ven, Espíritu Santo, en este año de la oración para preparar el jubileo de Roma de 2025, enséñanos a orar, a hablar con nuestro Padre Dios. Enséñanos a abrir la vida ante el Padre y a hablarte con limpio corazón. 
Ven, para que busquemos la verdad y vayamos por el mundo como artesanos de paz y constructores de la nueva civilización del amor».

Compromiso:
Aprovechar todas las oportunidades que me brinda la Iglesia Diocesana para aprender a orar, y para animar a otros a que lo hagan.

Paráfrasis del Padre Nuestro, según san Francisco de Asís
Cuenta una de las hagiografías más famosas de San Francisco de Asís (1182-1228) que desde la total renuncia sobre sus riquezas y también desistir a la flamante posición de su familia, especialmente renunciar a las riquezas de su padre Bernardone, sintió en su corazón una gran liberación espiritual para dirigirse a Dios expresando: “Desde ahora ya no diré Padre mío Bernardone, desde ahora diré con libertad: Padre Nuestro que estás en el Cielo…

El elemento esencial de la vida de Francisco es el seguimiento de Jesús, el Crucificado y Resucitado. Y así como el punto central de la predicación de Jesús fue el anuncio de la venida del Reino de Dios, así también el centro de la oración de Francisco fue la petición de la venida del Reino de Dios, en el Padre Nuestro. En su Paráfrasis del Padrenuestro nos dejó una meditación sobre la oración del Señor, que nos permite descubrir en Francisco a un gran orante. En ella nos muestra de manera convincente que la oración no nos separa del mundo. Él, que había abandonado el mundo - «salí del siglo», nos dirá en su Testamento-, volvió al mundo de una manera diferente en la oración y gracias a la oración. Luego de orar con todas sus fuerzas el Padre Nuestro.



2025
Qué es un Jubileo y desde cuándo se celebra








miércoles, 10 de enero de 2024

3 de mayo, FIESTA DE LA CRUZ - CARAVACA DE LA CRUZ 2024 - AÑO JUBILAR

 

3 de mayo "INVENCIÓN DE LA SANTA CRUZ POR SANTA ELENA" el 396 d.C. (1.698años)
La festividad como Invención de la Santa Cruz, procede del verbo latino "invenio", que significa “hallar” o “encontrar”
HISTORIA DE SANTA ELENA
Cuenta el historiador Eusebio de Cesárea que el general Constantino, hijo de santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: "In hoc signo vinces" (con este signo vencerás), y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos (Edicto de Milán), que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.

Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Cristótomo y san Ambrosio, cuentan que Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Nuestro Señor. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas consiguió la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego san Judas, obispo de Jerusalén).
Y como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesús de las otras dos, llevaron una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud. 
Y entonces santa Elena, y el obispo de Jerusalén, san Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.
Sobre dicho lugar se levantó la Basílica del Santo Sepulcro.

Al volver a Roma, trajo consigo diversas reliquias que se conservan hoy día en la Iglesia de la Santa Cruz: unos clavos, un trozo grande de la cruz y el “titulus” donde Pilatos había hecho escribir “Este es el rey de los judíos”.
Dicho hallazgo lo realizó santa Elena el 3 de mayo de 326.
Toda esta historia tiene, sin duda, mucho de leyenda, pues el emperador Constantino fue considerado en el medievo occidental como prototipo del príncipe cristiano y se le rodeó de multitud de relatos fabulosos.





Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz, el tres de mayo.
El hecho de conocer la festividad como Invención de la Santa Cruz, procede del verbo latino "invenio", que significa “hallar” o “encontrar”.
La devoción a la Santa Cruz es una de las más antiguas de la Iglesia. La verdadera fiesta en un principio se celebraba el 14 de Septiembre, aniversario de la dedicación de la Basílica levantada por Constantino en el Calvario. En el siglo VIII se trasladó, en occidente, al 3 de Mayo, reservando el 14 de Septiembre para conmemorar, con el título de Exaltación. Las lecturas del Breviario y de la Misa cantan el poder de la Cruz, prenda de nuestra salvación, y son un eco de la ceremonia del Viernes Santo
El fin de haber señalado el día tercero de Mayo para celebrar esta fiesta, fue por acercarla todo lo posible á la memoria de la Pasión del Salvador, y á la Adoración de la Cruz, que se hace en el Viernes Santo. Por eso se señaló el primer día libre después de la solemnidad de la Pascua, que nunca puede pasar del segundo día de Mayo.
Desde la primera mitad del siglo VII se tiene conocimiento de la existencia en España de reliquias de la Cruz, concretamente en sendas iglesias de Mérida y Guadix. Finalmente, hay que añadir que el culto a la Cruz en general es aún más antiguo, pues sabemos que en el año 599 se celebró en la Catedral de la Santa Cruz el II Concilio de Barcelona, lo que implica a su vez una advocación anterior.
Consérvense, y se adoran en muchas iglesias, partes muy considerables de la Verdadera Cruz. 
San Gregorio envió una parte de la verdadera cruz á Recaredo, rey de los godos en España, como un riquísimo presente.
San Luis consiguió de los venecianos la porción de cruz que había quedado en Constantinopla, y la hizo trasladar á Francia el año de 1241, colocándola en la santa capilla que edificó el de 1242, juntamente con la corona de espinas, que dos años antes le habían regalado los mismos venecianos.
Cuando Santa Elena encontró la Vera Cruz en el siglo IV entregó un trozo al patriarca de Jerusalén. En el siglo XIII el emperador Federico II Hohenstaufen (Varias veces excomulgado por los papas, glorificado por sus seguidores, ningún soberano del siglo XIII causó más sensación que el emperador al que un cronista calificó como el "estupor del mundo".) fue a proclamarse rey de Jerusalén, para lo cual puso la reliquia en su pecho. Sin embargo, debido a su escasa piedad, aparecieron dos ángeles y se la llevaron, apareciendo en Caravaca posteriormente

Otra historia, más prosaica, dice que cuando Caravaca fue conquistada por Jaime I el Conquistador y entregada a Fernando III el Santo el año 1244, por el Tratado de Almizra, éste entregó la ciudad a los templarios, los cuales trajeron la Vera Cruz, según la norma de la Orden de tenerla en todas las encomiendas. Habría sido situada en un relicario con forma de cruz patriarcal por ser una cruz simbólica templaria.​

La Cruz sirvió de bandera y talismán contra ulteriores ataques andalusíes, en especial los llevados a cabo por Muhammad ibn Nasr, emir de Arjona y Granada. Con ello, Caravaca se consolidaría como bastión de la frontera hispano-islámica.
La leyenda dice que, en el siglo XIII, los templarios estaban sitiados en el castillo por los musulmanes y el agua de los aljibes de la fortaleza se pudrió. Un grupo de templarios logró salir y fue a buscar agua a los manantiales, pero estos habían sido envenenados por los sitiadores. Solo encontraron vino, por lo que cargaron con él varios odres que llevaron en los caballos. Al volver a la fortaleza, tras atravesar de nuevo con éxito las líneas enemigas, bendijeron el vino con la Vera Cruz y se lo dieron a los enfermos, que sanaron, y esparcieron parte del vino por los aljibes, que quedaron purificados. De esta forma pudieron resistir en el sitio, retirándose finalmente las huestes musulmanas. Esta tradición, conocida como los Caballos del Vino, se rememora cada 2 de mayo, cuando las peñas caballistas caravaqueñas engalanan un caballo y eligen a cuatro representantes para correr una carrera en la cuesta de acceso al Santuario de la Vera Cruz.

Fue Santo Toribio de Astorga, custodio de las reliquias de Jesucristo en Jerusalén, quien contando con el permiso del Papa de su época, trasladó un trozo de la Cruz hasta Astorga, ciudad de la que fue Obispo. Dicha reliquia fue traslada a Liébana por cristianos que querían ponerla salvo de los musulmanes que se encontraban ya en puertas del norte de la península en el avance de su invasión. Y fue el revulsivo definitivo para que el Monasterio de Santo Toribio y Liébana se convirtieran en importante lugar de Peregrinación.
Según el P. Sandoval, cronista de la orden benedictina, esta reliquia corresponde al "brazo izquierdo de la Santa Cruz, que la Reina Elena, madre del emperador Constantino, dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones en el siglo IV.


En la actualidad el leño está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo. Sin embargo, esto no siempre fue así.
En la Edad Media era común regalar un trozo de reliquia en pago de ciertos favores. Así, poco a poco, el brazo izquierdo de la cruz iba acortándose con el tiempo. Es por ello, que en un momento determinado, viendo los benedictinos que se quedarían sin reliquia, la serraron, la pusieron en forma de cruz (incrustada en un relicario

La oración más famosa de la cruz es la del Santo Tomás de Aquino:

La Cruz es mi salvación segura.
La Cruz es lo que siempre adoro.
La Cruz del Señor está conmigo.
La Cruz es mi refugio






APERTURA DEL AÑO JUBILAR 2024



jueves, 4 de enero de 2024

¡FELIZ AÑO 2024!




POR UN AÑO DE PAZ


Propuestas del mensaje del papa Francisco
 para este año 2024

Reconocer a Dios que se encarna en lo débil del mundo
Vivimos un mundo un mundo que busca el poder y la fuerza, la fama y la gloria, donde todo se mide con los éxitos y los resultados, con las cifras y los números, pero nuestro Dios elige entrar en lo débil del mundo.

Evitemos la imagen del dios iracundo que castiga. Dios no combate las injusticias desde lo alto con la fuerza, sino desde abajo con el amor; no irrumpe con un poder sin límites, sino que desciende a nuestros límites; no evita nuestras fragilidades, sino que las asume

El mensaje de Jesucristo es incompatible a la lógica de la guerra, la búsqueda del poder, de la imposición… No podemos seguir al mismo tiempo al no es el dios del beneficio y al Dios del amor.

Dios desea tanto abrazar nuestra existencia que, siendo infinito, por nosotros se hace finito; siendo grande, se hace pequeño; siendo justo, vive nuestras injusticias.

En busca de una verdadera felicidad
La felicidad que nos ofrece Dios no es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una “gran” alegría, porque nos hace “grandes”.

Tenemos una vida de elección, Dios nos respeta hasta el punto de permitirnos rechazarlo.

La propuesta del Dios de Jesús no implica usar una varita mágica, no es el dios comercial del «todo y ahora mismo»; no nos salva pulsando un botón, sino que se acerca para cambiar la realidad desde dentro. Y, sin embargo, ¡qué arraigada está en nosotros la idea mundana de un dios alejado y controlador, rígido y poderoso, que ayuda a los suyos a imponerse sobre los demás! Pero no es así, Él ha nacido para todos.

Él borra el pecado cargándolo sobre sí, que no quita el dolor, sino que lo transforma; que no elimina los problemas de nuestra vida, sino que da a nuestras vidas una esperanza más grande que los problemas”.

Oración, contemplación, adoración.
En los relatos del nacimiento de Jesús solo unos pocos supieron reconocerle y permanecer con la mirada fija en él, con el corazón dirigido hacia Él. Sin hablar, solo adorando. Redescubramos la adoración, porque adorar no es perder el tiempo, sino permitirle a Dios que habite en nuestro tiempo. Es hacer que florezca en nosotros la semilla de la encarnación, es colaborar con la obra del Señor.

En nuestra oración de intercesión pidamos constantemente por la paz, recordando los lugares de violencia, y las guerras que olvidamos una vez dejan de estar en primera plana de las noticias.

Abrir nuestro corazón al Salvador
A Dios le interesa todo de nosotros, porque nos ama hasta el punto de considerarnos más valiosos que cualquier otra cosa. Tú no eres un número, sino un rostro; tu nombre está escrito en su corazón. Jesús no espera de ti tus resultados exitosos, sino tu corazón abierto y confiado. Y tú en Él redescubrirás quién eres: un hijo amado de Dios, una hija amada de Dios. El Señor vino a la luz para iluminar tu vida y sus ojos brillan de amor por ti.

Vivir buscando y construyendo la paz
La libertad y la convivencia pacífica se ven amenazadas cuando los seres humanos cedemos a la tentación del egoísmo, del interés propio, del afán de lucro y de la sed de poder. El amor, en cambio, está hecho de respeto y bondad: rompe barreras y ayuda a vivir relaciones fraternas, a construir sociedades más justas y humanas, más pacíficas.

Encomendar el año 2024 a María
María, que conoce nuestras necesidades, apresura también para nosotros el desbordamiento de la gracia y lleva nuestras vidas hacia la plenitud. Todos nosotros tenemos carencias, soledades, vacíos que necesitan ser colmados. Así, cuando estamos tentados de encerrarnos en nosotros mismos, acudimos a ella; cuando no logramos desenredarnos de los nudos de la vida, buscamos refugio en ella. Nuestro tiempo, vacío de paz, necesita de una Madre que vuelva a reunir a la familia humana. Miremos a María para ser constructores de unidad, y hagámoslo con su creatividad de Madre, que cuida de sus hijos, los congrega y los consuela, escucha sus penas y enjuga sus lágrimas

Confiemos el nuevo año a la Madre de Dios. Consagrémosle nuestra vida. Ella, con ternura, sabrá revelar su plenitud; porque nos conducirá a Jesús, y Jesús es la plenitud del tiempo, de todo tiempo, de nuestro tiempo.

Que este año esté lleno de la consolación del Señor; que este año esté colmado de la ternura materna de María, la Santa Madre de Dios.