Señor Jesús, Tu entras en Jerusalén, la ciudad santa, como Rey… pero montado en un animal sencillo y humilde, porque Tu no eres un rey como los demás; Tu reino no es de este mundo. Van a comenzar los días de tu entrega; vas a cumplir la voluntad del Padre. Como los niños hebreos también yo alzo hoy mi ramo de olivo, y con todos los crixtianos proclamo: ¡Hosanna, Jesús es el Señor, Jesús es el Hijo de Dios! ¡Tu eres nuestro Señor y salvador!
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