Las flores brotan en primavera, y con ella se nos anuncia que el invierno ha pasado. Las flores nos hablan de vida. En mayo recordamos dos cosas fundamentales de nuestra fe cristiana: que Jesús vive para siempre, y que nos dejó a su madre como madre nuestra.
A María le solemos ofrecer estos días flores. Las flores son hermosas, tienen buena fragancia y son símbolo de vida y de frutos. Y se las ofrecemos a María para decirle que nosotros queremos dar buenos frutos, dar buen olor a la vida, y hacer nuestra vida mejor, más bella y alegre.
Comenzamos pues este mes y esta semana con una oración a la Virgen, nuestra madre.
María,camina cerca nuestro,
acompañanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar
y retomar fuerzas.
Danos firmeza y valentía
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que nos hace libres
para vivir el amor entre todos.
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