viernes, 16 de octubre de 2020

EVANGELIO DEL DOMINGO: DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS

Los fariseos se fueron a deliberar y ver cómo le podrían cazar en alguna palabra. Le enviaron discípulos suyos con los herodianos a decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero, que enseñas de verdad el camino de Dios y que no te importa nada el qué dirán, porque no te fijas en las apariencias. Dinos tu parecer: ¿Es lícito pagar el impuesto al césar o no?». Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Enseñadme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Jesús les dijo: «¿De quién es esta esfinge y esta inscripción?». Respondieron: «Del césar». Él les dijo: «Pues dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios». Mateo 22, 15-21

PARA MEDITAR

En el Evangelio de hoy hay protagonistas: el César de Roma, el dueño del mundo en los tiempos de Jesús, el dinero y Dios. Y Jesús nos dice que los poderes del mundo o el dinero no se puede comparar a Dios. Que son cosas distintas.

Muchas veces nos pasa que nos estamos más pendientes de las cosas que verdaderamente no son las más importantes de la vida: el dinero o las personas que gobiernan en los pueblos, ciudades o países son instrumentos para vivir, pero no son lo más importante en la vida. Y deberíamos vivir de otra manera, contagiando la felicidad a los demás. 

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • Escribe algo que hayas vivido donde le hayas dado demasiada importancia al dinero.
  • ¿Qué quiere decir Jesús cuando dice que las cosas del César para el César y las cosas de Dios para Dios?
  • Este domingo es el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND). Puedes hacer una aportación a las misiones colaborando desde tu parroquia.

ORACIÓN

Señor, lo que nos jugamos contigo
no tiene ni comparación con otras cosas.
Tenemos obligaciones como ciudadanos,
unas normas de civismo,
unas exigencias de bien común.
Hay relación que comienza y termina
pagando impuestos honradamente.
Dar a Dios lo que es de Dios
es tratar a Dios con lo original de Dios:
el amor, la relación filial.
Señor, que aprenda que Tú no eres comercio,
ni me puedo quedar tranquilo con lo que doy
si me reservo el corazón,
si no te trato con corazón y de corazón.

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